Es preciso que toda la lucha del hombre se dirija contra sus pensamientos
¿Es la representación la que desencadena las pasiones, o son más bien las pasiones las que provocan la representación? Conviene reflexionar sobre esto. En efecto, unos opinan lo primero, otros lo segundo
Ninguna nación salvaje combate de modo tan encarnizado como los malos pensamientos que residen en el alma, como las pasiones alteradas... Es comprensible, pues esos primeros enemigos nos atacan desde fuera, y los segundos desde dentro. Pues bien, que los males interiores son más desastrosos y perniciosos que los que vienen de fuera es algo que observamos constantemente... Nada hay más fatal para la salud, para la fuerza del cuerpo, que las dolencias que se desarrollan en su interior; las ciudades sufren menos por la guerra extranjera que por sus disensiones internas; de igual modo, el alma no tiene que temer tanto las trampas que se le tienden en el mundo como las enfermedades cuyo germen ella misma ha proporcionado
Primero nacen los pensamientos, luego se muestran las pasiones
Si no pecáramos primero con el pensamiento, no pecaríamos nunca con la acción
Quien verdaderamente desea hacerse cristiano, debe entablar un combate no carnal, sino del espíritu, contra los pensamientos... Por medio de este combate podrá obtener la purificación
Ninguna de las criaturas de Dios es mala
La malicia está en el juicio falso sobre las representaciones, al que sigue el mal uso de las cosas
El mal uso de los objetos es consecuencia del mal uso de las representaciones
Por tanto, depende de la mente el uso bueno o malo de los objetos
[Los demonios] nos hacen por medio de nuestros pensamientos una guerra mucho más dura que por medio de los objetos mismos
Igual que el pecado de pensamiento es más fácil que el pecado de acción, así también el combate contra los pensamientos es más duro que la renuncia a los objetos