[El apóstol invita a rezar] en todo lugar con manos santas, sin ira ni malos pensamientos
[El hombre impasible] concibe pensamientos puros sobre todas las cosas
[Los logoi de los objetos,] aunque sean expresiones simples, sin embargo, en tanto que consideraciones de objetos, imprimen una forma al espíritu y lo alejan de Dios
Lo mismo que el cuerpo, cuando muere, se separa totalmente de las cosas de este mundo, así también el alma que se aplica a permanecer en este estado muy elevado de la oración, y que muere, se separa de todos los pensamientos del mundo
¿Crees verdaderamente que quien tiene el conocimiento del mundo puede recibir tal conocimiento espiritual? No solo es imposible que reciba en tales condiciones el conocimiento espiritual, sino que ni siquiera puede percibirlo... No es posible que se le conceda a quienes se esfuerzan por adquirirlo únicamente por medio del estudio. Si algunos de ellos desean acercarse a este conocimiento del Espíritu, no pueden hacerlo en absoluto hasta que no han renunciado al estudio, a los sutiles recovecos de su investigación, a las complejidades de su método, y no mantienen un corazón de niño. La costumbre y los pensamientos que engendra el estudio son un gran impedimento que conviene retirar poco a poco. Pues el conocimiento espiritual es simple... Mientras la inteligencia no se libere de sus múltiples pensamientos, mientras no alcance la simplicidad de la pureza, no puede experimentar el conocimiento espiritual
[La vigilancia] libera por entero al hombre de los pensamientos apasionados y de las malas acciones, si se persigue larga y ardientemente..., proporciona, en la medida de lo posible, un conocimiento seguro de lo Incomprensible, y... abre los misterios divinos y ocultos
Con el concurso de la oración, desprecia cualquier representación sensible o intelectual que surja de tu corazón
La iluminación se presenta al espíritu puro en la medida en que se ha liberado de todas las representaciones y de toda forma
[Hay que aplicar la atención a la oración] permaneciendo sin imágenes ni figuras, sin imaginar ni pensar en nada, ni sensible ni intelectual, ni exterior ni interior, ni aun cuando se trate de algo bueno. Pues Dios está fuera de todo lo sensible y lo inteligible, por encima de todo ello; por lo tanto, el espíritu que quiere unirse a Dios por medio de la oración debe salir a la vez de lo sensible y de lo inteligible, superar todo esto para obtener la unión divina
No por haber alcanzado la impasibilidad rezaremos verdaderamente, pues podemos quedarnos en los pensamientos simples y distraernos en meditarlos y, por lo tanto, estar lejos de Dios
Indicios del primer estado son que el espíritu se recoge, se abstrae de todos los pensamientos del mundo y, en el pensamiento de que Dios está presente, como de hecho lo está, reza sin distracción ni trastorno
La oración es pura o no es pura. Veamos cómo podemos discernirlo. Si, en el momento en el que el espíritu [reza]... se mezcla en él un pensamiento extraño o una distracción, entonces decimos que la oración no es pura
Procura no tener en tu corazón ningún pensamiento, ni irracional ni racional
Aunque se presenten ante ti unos conceptos buenos de las cosas, no les prestes atención
La actividad (ένέργεια) de la mente se ordena y purifica fácilmente [cuando uno se abstiene de todo pensamiento]
Aun cuando la mente no se entretenga con los pensamientos simples, no por eso ha alcanzado ya el lugar de la oración; ya que puede estar en la contemplación de los objetos y ocuparse con sus razones, las cuales, aunque sean expresiones simples, sin embargo, como son consideraciones de objetos, imprimen una forma al espíritu y lo apartan de Dios
Preserva tu corazón de todo pensamiento, incluso aunque parezca bueno
La oración es deposición de las representaciones (άπόθεσις νοηµάτων)
Cuando el espíritu se ha despojado por completo de todos los pensamientos y de las formas que estos le imponen, entonces lo ilumina la bienaventurada luz de la Divinidad si es que, gracias al vacío de todos los pensamientos, este resplandor se revela de pronto a la inteligencia pura