[Las perfecciones invisibles de Dios, su poder eterno y su divinidad] se ven a simple vista, desde la creación del mundo, cuando se las considera en sus obras
[El hombre] ha nacido para contemplar el cielo
[El conocimiento de uno mismo es el conocimiento] de lo que él es según su naturaleza espiritual
Al no haber nada que le impidiera (a Adán) conocer lo divino, su pureza le permitía contemplar sin cesar la imagen del Padre, el Verbo de Dios
[El hombre impasible] concibe pensamientos puros sobre todas las cosas
¿Quieres llegar a ser un día teólogo y digno de la divinidad? Guarda los mandamientos y progresa mediante la observancia de los preceptos, pues la praxis es el medio de acercarse a la contemplación
en la bienaventurada contemplación de la imagen, la indecible belleza del Arquetipo
La carne es una niebla y un velo
Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que le concierne, toda la potencia del espíritu estará sana también
En efecto, nunca podremos despreciar el placer de los alimentos terrenos, si nuestro espíritu no se apega a la contemplación divina y no encuentra su felicidad más bien en el amor a la virtud y en la belleza de los alimentos celestiales
[Aquel que] busca las cosas de arriba, piensa en las cosas de arriba, y medita en las cosas de arriba, [olvida ‘comer su pan’ (Sal 101, 5)]
Me han contado un hecho que denota una pureza soberana y extraordinaria. Me han dicho que un hombre, viendo un cuerpo de una belleza singular, halló en ello ocasión de adorar y glorificar con sus alabanzas la soberana belleza de la que aquella no era sino la obra, y por esta sola visión se sintió transportado por entero del fuego del amor divino, y se volvió un mar de lágrimas. Y era una maravilla asombrosa ver que, lo que podría haber hecho caer a otro en un precipicio, procuraba coronas a este
El misterio de nuestra salvación muestra que la praxis es una contemplación activa, y que la contemplación es una praxis iniciada
[Quien posee la perfecta humildad] ha penetrado en el misterio de todas las naturalezas espirituales, lleva en él la sabiduría de la creación con toda exactitud y, sin embargo, considera que no sabe nada... Pues bien, eso es lo que había dicho la Escritura Santa: los misterios se les revelan a los humildes. A los humildes se les concede recibir en ellos este Espíritu de las revelaciones, que descubre los misterios. Por eso los santos han dicho que la humildad plenifica el alma en las contemplaciones divinas
Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor
[El hombre] ha sido creado para contemplar la naturaleza visible y para ser iniciado en el mundo inteligible
Quien mediante la pureza ha alcanzado el conocimiento de los seres, se conoce a sí mismo... Pero el que aún no ha alcanzado los logoi mismos de la creación, de las cosas divinas y humanas, conoce lo que hay a su alrededor y fuera de él, y no se conoce en absoluto
La negación por sí sola no le basta a la inteligencia (νούς) para alcanzar las cosas supra-inteligibles; la elevación mediante la negación... produce únicamente la imagen de la contemplación inexpresable y de la realización plena del espíritu en esta contemplación; pero ella misma no es esta realización
[Dios ha puesto en los seres] la sabiduría variadísima
[Teniendo un conocimiento justo de su estado, el hombre] conoce también las demás criaturas que Dios ha sacado de la nada
Para aquel que se estudia con inteligencia, el cielo y la tierra son menos aptos para hacerle conocer a Dios que su propia constitución. Lo dice el profeta: Admirable el conocimiento de ti que he sacado de mí’ (Sal 138, 6)
[El alma,] si se libera de la agitación de las pasiones, vuelve a sí misma y se conoce en su verdadera naturaleza
La acción de los mandamientos no basta para curar por completo las potencias del alma si no se suceden en el espíritu las contemplaciones que se corresponden con ellas
La pureza perfecta es el fundamento de la teología
El que busca al Señor por la contemplación, no lo encuentra sin la praxis
[La contemplación natural es] la sensación de los misterios divinos escondidos en las cosas y en las causas
Aquel que tiene los ojos fijos en el Uno, lo percibe todo a través del Uno: a sí mismo, a los hombres y a las cosas, y escondido en Él ya no ve nada del universo
Y estos hombres que veneran únicamente la contemplación apofática, que no creen en la existencia de ninguna actividad ni de ninguna visión que esté por encima de ella... no ven propiamente, pues no conocen nada y carecen de conocimiento y de visión
[El hombre] conoce la economía de la salvación realizada por el Creador y todo lo que Este ha hecho por las criaturas
[El alma] entonces contemplará al Modelo por su propia belleza como en un espejo y una imagen
La praxis y la contemplación no existen la una sin la otra
[La perfección de la oración es] el arrobamiento en el Señor
[Los logoi de los seres son] la sabiduría divina invisiblemente interior a las criaturas
El conocimiento de las criaturas, por suave que sea, nunca es más que la sombra del conocimiento... Tal contemplación alimenta el espíritu mientras espera recibir una contemplación más elevada
El que ve al Uno está en la contemplación de todo; se abstiene de contemplar el todo, y a la vez entra en la contemplación de todo y se halla fuera de las cosas contempladas; estando en el Uno lo ve todo, y estando en medio de todo no ve nada
La contemplación no es sólo desprendimiento y negación; es una unión y una divinización que sobrevienen... tras el desprendimiento
Quien se conoce, conoce a Dios
El hombre interior, el corazón..., una vez desembarazado de la herrumbre que manchaba su belleza, recuperará su imagen primera. De este modo el hombre, al mirarse, verá en él a Aquel que busca. Esta es la alegría suprema que llena su corazón purificado: contempla su propia pureza y descubre en la imagen al Modelo. Cuando miramos al sol en un espejo, aun sin levantar los ojos al cielo, vemos el sol en el resplandor del espejo lo mismo que si miráramos al propio disco solar. No podéis contemplar la luz en sí misma, pero, si recuperáis la gracia de la imagen depositada en vosotros desde el principio, poseeréis en vosotros el objeto de vuestros deseos
La caridad es la puerta del conocimiento natural
El mundo inteligible entero aparece, para los que son capaces de ver, impreso misteriosamente en el mundo sensible entero por medio de las formas simbólicas. El mundo sensible, en cambio, está presente en forma cognoscible en el mundo inteligible entero, pero simplificado, para la inteligencia, por los lógoi (λόγοι). Este en aquel por los logoi; aquel en este por las huellas impresas. Su realidad es una, como sería una rueda dentro de otra rueda, según lo expresa el admirable y gran vidente Ezequiel (Ez 1, 16), hablando, me parece a mí, de los dos mundos. Y aún más: sus perfecciones visibles se ven a partir de la creación, gracias a las obras que se las hacen ver a la inteligencia (cf. Rom 1, 20). Así habla el divino apóstol. Que si las cosas no aparentes se ven gracias a las aparentes, como está escrito, a fortiori las aparentes serán pensadas gracias a las no aparentes por aquellos que se aplican en la contemplación espiritual. Pues la contemplación simbólica de los inteligibles por medio de los visibles es ciencia espiritual e intelección de los visibles por medio de los invisibles
La contemplación espiritual actúa en nosotros en el lugar de la pureza
[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona
Nos negamos a llamar conocimiento (γνώσις) a esta contemplación... Esta contemplación no es un conocimiento...: no hay que considerarla como tal y hablar de ella como de un conocimiento..., a menos que se emplee... este término de una manera impropia y equívoca...; no solo no hay que considerarla como un conocimiento, sino que hay que juzgarla ante todo superior a cualquier conocimiento y a cualquier contemplación que dependa del conocimiento
El espíritu que se ha despojado de las pasiones y ve las intelecciones de los seres, no recibe verdaderamente los simulacros que (llegan) por los sentidos; es como si su conocimiento creara otro mundo
La niebla es la pasión carnal que oscurece la facultad dominante del alma; el velo es la ilusión producida por el sentido que fija la atención del alma en las apariencias superficiales de los objetos sensibles y le cierra el paso a los inteligibles. Como consecuencia el alma olvida los bienes naturales y emplea toda su actividad en los sensibles, para encontrar en ellos excitaciones y apetencias y placeres inconvenientes
Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu
El que no tiene estas disposiciones no puede unirse al Espíritu Santo y, al no haberse unido a Él después de purificarse, no puede tampoco alcanzar el conocimiento y la contemplación de Dios
La oración es la que procura esta bienaventurada contemplación
[La contemplación natural es] la impasibilidad del alma acompañada del conocimiento verdadero de los seres
[La impasibilidad suprime la barrera que detenía] la moción del espíritu a través de los sentidos hacia los inteligibles
La contemplación mística se revela al espíritu después que el alma ha recobrado la salud
La caridad [cura] la parte irascible del alma, y la castidad la parte desiderativa
[Quienes han alcanzado la contemplación natural han] rechazado por completo la sensación con los sensibles en cuanto a la relación actual existente en las disposiciones [es decir, en cuanto a las pasiones]
El espíritu que ve los misterios ocultos del Espíritu, si ha conservado en él la salud de su naturaleza, contempla perfectamente la gloria de Cristo
Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia de la inteligencia estará sana también
Desembarazado de todos los agentes de errores [el hombre accede al conocimiento verdadero de todos los seres]
El espíritu posee en él la potencia natural de tender hacia la contemplación divina
La Trinidad Santa no es una realidad que esté mezclada con la contemplación [natural]
[El que busca impasiblemente conoce] el verdadero significado de los seres
[La contemplación de la Divinidad] no se da con la naturaleza, sino por la gracia
La contemplación de Dios no recae en nada que imprima una forma en la mente (νούς)
Aquel que practica a la perfección las virtudes y ha adquirido el tesoro del conocimiento, ve ahora las cosas según su naturaleza y, por consiguiente, actúa y piensa siempre según la recta razón, sin equivocarse jamás
Antes de la Encarnación de Cristo no había ni esta contemplación del espíritu ni esta visión
¿Quién conoce la eficacia de los mandamientos de Dios y quién comprende las potencias del alma, y cómo aquellos curan a éstas y las conducen a la contemplación verdadera?
[El hombre realiza la unificación de la creación] volviendo la creación visible absolutamente indivisa en ella misma
La verdadera contemplación de la Santa Trinidad se le da, pues, al corazón por la revelación de Cristo. Él es quien lo ha enseñado y mostrado a los hombres, primero cuando ha renovado en su propia hipóstasis la naturaleza humana, luego cuando nos ha trazado en Él mismo un camino para que, por medio de sus mandamientos vivificadores, podamos llegar a la verdad
Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia del espíritu estará sana también
[El hombre unifica la creación] uniendo además los inteligibles y los sensibles, volviendo una la creación entera, ya no dividida por él según conocimiento e ignorancia, porque su conocimiento gnóstico de los lógoi en las cosas se ha vuelto indefectiblemente igual al de los ángeles
ni el espíritu humano ni el espíritu angélico son capaces por su naturaleza de llegar a la contemplación de la Divinidad
[El conocimiento cura al hombre de] esta enfermedad que es la ignorancia de la causa de los seres
Lo que la salud y la enfermedad son al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son al espíritu
Si alguna vez han consentido los santos en el espectáculo de los seres, no han sido dados a contemplarlos y a conocerlos, como nosotros, sobre todo por apego a la materia, sino para alabar de múltiples formas al Dios que está presente y aparece en todo y por todas partes; para amasar grandes tesoros de admiración y numerosos temas de doxología
Recibe como dones que ofrecer a Dios de parte de la creación los logoi espirituales de los seres
[El espiritual avisado, una vez que está] libre de toda pasión, se lanza por el camino hacia la contemplación de los seres y, más allá, hacia el conocimiento de la Santa Trinidad
[La caridad] es la puerta, y quien entra por ella penetra en el santo de los santos y se vuelve de tal modo que puede contemplar la inaccesible belleza de la santa y real Trinidad