[Dios] creó [los alimentos] para que sean tomados con acción de gracias por aquellos que son fieles y han conocido la verdad
[El Hijo y el Espíritu son las] Manos del Padre
[La naturaleza del hombre conserva] la bondad original que forma parte de ella en su primera creación
El Padre ha creado todo por el Verbo en el Espíritu, pues allí donde está el Verbo, también está el Espíritu, y lo que el Padre produce recibe su existencia por el Verbo en el Espíritu
Es conforme a la naturaleza del alma creada por Dios el que le ame
Todo lo creado por Dios es bueno
Eres una criatura de Dios; no repudies a tu Creador
Por naturaleza poseemos las virtudes, que nos han sido dadas por Dios. Dios las puso en el hombre al crearlo
Las virtudes son inherentes al alma desde la creación
[La contemplación natural es] la sensación de los misterios divinos escondidos en las cosas y en las causas
Dios ha creado al hombre... adornado con toda virtud y provisto de todo bien
Mira el sol. Contempla la luna y las estrellas. Admira la belleza del verdor de la tierra.
Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, que nos sustenta y gobierna, y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
Desde el principio el hombre, creado a imagen de Dios, fue formado con vistas a Cristo, a fin de que pudiera, en el tiempo terminado, asumir en él al Arquetipo; igualmente el mandamiento fue dado en el Paraíso para esto
La naturaleza humana ha sido creada desde el origen con vistas al Hombre Nuevo; la inteligencia y el deseo del hombre han sido creados para Cristo: hemos recibido la inteligencia para conocer a Cristo; el deseo, para ser atraídos hacia Él, y la memoria, para llevarlo en nosotros, tanto más cuanto que Él ha servido de modelo para nuestra creación. En efecto, no es el viejo Adán el que ha sido el modelo (jv ieáóec/ua) del nuevo, sino el nuevo del antiguo (cf. Rom 5,1,4). Para nosotros, que lo reconocíamos como nuestro antepasado, el primer Adán pasa por ser el arquetipo de la naturaleza humana; pero para Aquel que tiene ante los ojos todos los seres antes incluso de que existan, el antepasado no es sino la imitación del nuevo Adán. Aquel ha sido creado a imagen y semejanza de este último
Ama toda la creación de Dios, el conjunto y cada grano de arena. Ama cada hoja, cada rayo de la luz de Dios.
[Las perfecciones invisibles de Dios, su poder eterno y su divinidad] se ven a simple vista, desde la creación del mundo, cuando se las considera en sus obras
[Teniendo un conocimiento justo de su estado, el hombre] conoce también las demás criaturas que Dios ha sacado de la nada
[Entre Dios y el alma:] Él es Dios y ella no es Dios; Él es Señor y ella es la sierva; Él es el Creador y ella la criatura; Él es el artesano y ella la obra. No hay nada común entre la naturaleza de uno y la de la otra
Este es el fin bienaventurado con vistas al cual fue constituido todo. Este el proyecto que Dios concibió antes incluso de la creación de los seres... Con este fin creó Dios las esencias de los seres. De este modo, la recapitulación en Dios de toda criatura resulta ser el término tanto de la acción providente de Dios, como de los seres que se benefician de ella. El Verbo, Dios por esencia, se hizo hombre y se convirtió en el anunciador de esta voluntad divina. Hizo aparecer el fondo más íntimo del amor del Padre e hizo ver en Él el fin para el que todas las criaturas fueron creadas. Además, con vistas a Cristo, o dicho de otra manera, para el misterio crístico el tiempo y lo que éste contiene recibieron, en Cristo, su comienzo y su fin
El conocimiento de las criaturas, por suave que sea, nunca es más que la sombra del conocimiento... Tal contemplación alimenta el espíritu mientras espera recibir una contemplación más elevada
[Dios ha puesto en los seres] la sabiduría variadísima
[Los logoi de los seres son] la sabiduría divina invisiblemente interior a las criaturas
El mundo inteligible entero aparece, para los que son capaces de ver, impreso misteriosamente en el mundo sensible entero por medio de las formas simbólicas. El mundo sensible, en cambio, está presente en forma cognoscible en el mundo inteligible entero, pero simplificado, para la inteligencia, por los lógoi (λόγοι). Este en aquel por los logoi; aquel en este por las huellas impresas. Su realidad es una, como sería una rueda dentro de otra rueda, según lo expresa el admirable y gran vidente Ezequiel (Ez 1, 16), hablando, me parece a mí, de los dos mundos. Y aún más: sus perfecciones visibles se ven a partir de la creación, gracias a las obras que se las hacen ver a la inteligencia (cf. Rom 1, 20). Así habla el divino apóstol. Que si las cosas no aparentes se ven gracias a las aparentes, como está escrito, a fortiori las aparentes serán pensadas gracias a las no aparentes por aquellos que se aplican en la contemplación espiritual. Pues la contemplación simbólica de los inteligibles por medio de los visibles es ciencia espiritual e intelección de los visibles por medio de los invisibles
[El hombre realiza la unificación de la creación] volviendo la creación visible absolutamente indivisa en ella misma
[El hombre unifica la creación] uniendo además los inteligibles y los sensibles, volviendo una la creación entera, ya no dividida por él según conocimiento e ignorancia, porque su conocimiento gnóstico de los lógoi en las cosas se ha vuelto indefectiblemente igual al de los ángeles
Si alguna vez han consentido los santos en el espectáculo de los seres, no han sido dados a contemplarlos y a conocerlos, como nosotros, sobre todo por apego a la materia, sino para alabar de múltiples formas al Dios que está presente y aparece en todo y por todas partes; para amasar grandes tesoros de admiración y numerosos temas de doxología
Recibe como dones que ofrecer a Dios de parte de la creación los logoi espirituales de los seres