Quotes on cuerpo + patología — 21 quotes

On cuerpo + patología

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a ofrecer vuestro cuerpo como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios

Pablo Apóstol Rom 12, 1

El cuerpo tiene ojos para ver la creación y conocer a su Creador por el orden armonioso de ésta

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 4

Lo mismo que Dios creó el cielo y la tierra para que el hombre habitara allí, también creó el cuerpo y el alma del hombre para que sean su morada, para que él habite y descanse en el cuerpo como en su casa, teniendo por esposa llena de belleza al alma amada

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XLIX, 4

Nuestros juicios no se forman según la naturaleza de las cosas que nos impresionan, sino según el sentimiento del alma que las ve con los ojos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis, II, 4

Uno guarda su alma sin mancha para el amor según Dios [...] si enseña a los sentidos a percibir con toda piedad el mundo sensible y todas las cosas que contiene, para que transmitan al alma la grandeza de las razones (λόγοι) que están en el corazón de las cosas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la teología y la economía, I, 14

Cuando el espíritu alcanza las cosas sobrenaturales, los sentidos permanecen según la naturaleza y se abren a las causas libres de toda pasión. No buscan más que sus razones (λόγοι) y sus naturalezas. Disciernen sin error sus energías y sus cualidades. No se ven afectados ni son arrastrados hacia ellas de forma antinatural

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 22

[Algunos carismas del Espíritu] actúan por medio del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 13; Homilías, 12, en PG 150, 153C

[Los oídos han sido creados para que el hombre pueda] escuchar las palabras divinas y las leyes de Dios

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 4. Cf. Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 20

[Cuando el apóstol habla del ‘hombre viejo’] entiende por tal un hombre entero que tiene otros ojos además de nuestros ojos, una cabeza además de nuestra cabeza, unos oídos además de nuestros oídos, unas manos además de nuestras manos y unos pies además de nuestros pies. Pues el Maligno ha manchado y trastocado al hombre entero, alma y cuerpo; y ha revestido al hombre con un ‘hombre viejo’... que no se somete a la ley de Dios..., de modo que el hombre ya no ve como quiere, sino que ve y oye de forma perversa, sus pies se apresuran a hacer el mal, sus manos cometen la iniquidad y su corazón alberga malas intenciones

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección II), II, 2

Se os han dado los ojos para que, a la vista de la creación, deis gloria al Señor

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre los demonios, II, 3; Homilías sobre el Génesis, XXII, 3

Todas las acciones ramificadas en los sentidos, la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, se mueven de acuerdo con la naturaleza si predomina lo mejor

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 31

[El cuerpo] participa también en la santificación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 13; Homilías, 12, en PG 150, 153C

[El olfato del hombre caído se] vuelve hacia la variedad de los perfumes eróticos

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso contra los paganos, 5

El ojo está hecho para celebrar al Creador al ver las criaturas de Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre los demonios, II, 3; Homilías sobre el Génesis, XXII, 3

Dotados como estamos de sentidos, tenemos que percibir bien las cosas sensibles, elevarnos por su belleza al Creador y volver a llevar a Él el conocimiento irreprochable de estas cosas

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, 111, 72; I, 22

¿Qué alegría y qué movimiento del cuerpo hay que no sean una actividad común al alma y al cuerpo?... Existen, en efecto, pasiones bienaventuradas, actividades comunes que no encadenan el Espíritu a la carne, sino que atraen a la carne hasta una dignidad cercana a la del Espíritu y la obligan a volverse ella también hacia lo alto. ¿Cuáles son? son las actividades espirituales, que no van del cuerpo a la inteligencia...y sino que descienden de la inteligencia al cuerpo, para transformarlo en algo mejor y deificarlo por sus acciones y sus pasiones... En los hombres espirituales, la gracia del Espíritu, transmitida al cuerpo por medio del alma, le proporciona a éste también la experiencia de las cosas divinas, y le permite sentir la misma pasión del alma que tiene la experiencia divina; esta alma, puesto que experimenta la pasión de las cosas divinas, posee sin duda una parte apasionada, digna de elogio y divina... Cuando ella prosigue esta actividad bienaventurada, deifica también al cuerpo; entonces el cuerpo ya no se mueve empujado por las pasiones corporales y materiales, [...] sino que se vuelve sobre sí mismo, rechaza cualquier relación con las cosas malas e inspira él mismo su propia deificación, una deificación inalienable

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 12

De forma que [el alma] mueve las manos hacia el objetivo opuesto, haciendo que cometan el asesinato

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 5. Cf. también Prov 6, 17

Contemplemos nuestros miembros: encontraremos que ellos también son causa de nuestra ruina si no tenemos cuidado; no lo serán por su naturaleza, sino debido a nuestra negligencia

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, XXII, 3

[El alma desvía los órganos sexuales] hacia el adulterio, en vez de hacia la procreación legítima; hace que la lengua, en lugar de palabras de bendición, pronuncie maldiciones, injurias y falsos juramentos

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 5. Cf. también Prov 6, 17

[El alma desvía los pies] hacia la agilidad para derramar sangre (Sal 13, 3); el estómago hacia la embriaguez y hacia una saciedad insatisfecha

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 5

Si un jinete en el estadio desdeñara la meta hacia la que debe correr, y se desviara de ella para impulsar sencillamente a su caballo lo más que pudiera -pudiendo hacerlo todo lo que quisiera-, y si tan pronto lo lanzara contra los que pasan a su lado como se arrojara por un precipicio, dejándose llevar por el vigor desbocado de su caballo y pensando que corriendo así no se está errando su objetivo, obraría igual que el alma que se aparta del camino que conduce a Dios e impulsa los miembros del cuerpo fuera de la vía conveniente, o más bien ella misma se deja impulsar por ellos

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso contra los paganos, 5