[La templanza es un] fruto del Espíritu
Dice el apóstol: ‘Hablamos de sabiduría entre los perfectos’(1 Cor 2, 6). Con el término ‘perfectos’ designa a aquellos que han recibido el Espíritu de Dios... A esos los llama también el Apóstol ‘espirituales’; son espirituales porque participan del Espíritu... Cuando el Espíritu, al mezclarse con el alma, se une a la obra modelada, gracias a esta efusión del Espíritu se realiza el hombre espiritual y perfecto, y este es el que ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios.
El hombre verdadero que hay en nosotros es el hombre espiritual
El Padre ha creado todo por el Verbo en el Espíritu, pues allí donde está el Verbo, también está el Espíritu, y lo que el Padre produce recibe su existencia por el Verbo en el Espíritu
[El hombre ha sido creado] a imagen del Espíritu
Igual que el poder de ver se halla en el ojo sano, así también la energía del Espíritu se encuentra en el alma purificada
La sabiduría y el conocimiento son dones de un único y mismo Espíritu
Quien ha recibido al Consolador, implora su ayuda contra mí [la gastrimargía]; y Él, invocado así, no me permite actuar de forma apasionada
Cada uno de nosotros posee la fuerza manifiesta del Espíritu en proporción con la fe que hay en él. De este modo, cada uno es el intendente de su propia gracia
Cuando el alma es conducida por la energía del Espíritu hacia las cosas divinas, los sentidos y sus energías propias nos son inútiles, igual que nos son inútiles las potencias del alma espiritual cuando, por la unión incomprensible, se hace igual a la Divinidad y se halla iluminada en sus movimientos por el rayo de la luz más elevada
[La vigilancia es] el lugar del espíritu
Cuando Él (el Espíritu Santo) viene, expulsa toda enfermedad y toda debilidad de nuestra alma. Por eso se le llama salud, ya que nos concede la salud del alma
Pues, si se ha detenido toda su actividad intelectual, ¿cómo... podrían ver a Dios si no es por la fuerza del Espíritu?
Dios nos las ha revelado por medio del Espíritu. Pues el Espíritu lo sondea todo, hasta las profundidades de Dios
Cuando, por el contrario, al alma le falta el Espíritu, ese hombre, al permanecer psíquico y carnal, será imperfecto, y poseerá la imagen de Dios en la obra modelada, pero no habrá recibido la semejanza por medio del Espíritu... Pues la carne modelada por sí sola no es el hombre perfecto; no es más que el cuerpo del hombre y, por tanto, una parte del hombre.
[Si el alma] no colabora con la gracia del Espíritu que habita en ella, entonces es despojada vergonzosa e ignominiosamente de su dignidad y privada de la vida, puesto que ella se ha vuelto... no apta para la comunión con el rey celestial
Las facultades que buscan y sondean las cosas divinas las ha recibido la naturaleza de los hombres en depósito del Creador, fundamentalmente en su paso al ser. Pero las revelaciones de lo divino las lleva a cabo la potencia del Espíritu Santísimo cuando viene a habitar en nosotros
El conocimiento [de los] misterios pertenece a aquellos cuyo espíritu está iluminado en todo momento por el Espíritu Santo a causa de la pureza de su alma
El hombre no ve ni por medio de la inteligencia (νούς), ni por el cuerpo, sino por el Espíritu
¿Quién entre los hombres conoce las cosas del hombre si no es el espíritu del hombre que está en él? De la misma manera, nadie conoce las cosas de Dios si no es el Espíritu de Dios. Pues bien, nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios
Son perfectos quienes poseen el Espíritu de Dios que permanece siempre con ellos y, al mismo tiempo, se mantienen irreprochables en lo referente a sus almas y a sus cuerpos, es decir, conservan la fe en Dios y observan la justicia para con el prójimo
¿Qué significan estas palabras: ‘No apaguéis el Espíritu’ (1Tes 5, 19)? Este último es inextinguible y luminoso; eres tú quien se ha apagado con respecto al Espíritu cuando tu voluntad es negligente y cuando no estás de acuerdo con Él
[El Espíritu] no conoce para sí mismo, pues Él es Dios y está más allá de todo conocimiento[, sino para nosotros]
Es evidente que esta iluminación sobrepasa... todo conocimiento, aunque la llamemos ‘conocimiento’ (γνώσις) e ‘intelección’ (νόησις), porque es el Espíritu quien se la proporciona a la inteligencia (νούς)
Tres cosas constituyen al hombre perfecto: la carne, el alma y el Espíritu
Los santos ven en el Espíritu
Los que temen a Dios, los que creen en el advenimiento de su Hijo y, por la fe, permiten que more en su corazón el Espíritu de Dios, ésos serán llamados con justicia hombres ‘puros’, ‘espirituales’ y ‘que viven para Dios’, porque poseen el Espíritu del Padre, que purifica al hombre y lo eleva a la vida de Dios
[Quienes han alcanzado estas alturas] adquieren el Espíritu incomprensible y, por Él, ven, oyen y entienden
Sin el Espíritu de Dios la carne está muerta y es incapaz de heredar el Reino de Dios... Pero allí donde está el Espíritu del Padre, está el hombre vivo; la carne, poseída en herencia por el Espíritu, olvida lo que ella es, para adquirir la cualidad del Espíritu y llegar a ser conforme al Verbo de Dios
[Los santos son] transformados por la fuerza del Espíritu; reciben un poder que antes no poseían; se convierten en Espíritu y ven en el Espíritu
[El alma,] sirviéndose de la oración como de una cerradura, penetra por ella en los misterios que el ojo no ha visto..., manifestados únicamente por el Espíritu a quienes son dignos de ello