[Al recibir el cuerpo y la sangre de Cristo] nos volvemos cristóforos
Que estas santas especies curen mi alma y mi cuerpo
Dios se mezcla con nuestra naturaleza perecedera, para deificar la humanidad haciéndola participar de su divinidad
No hay enfermedad que resista a la virtud de este remedio
A los pecadores que se acercan como heridos que necesitan socorro, el Señor los cura
[La eucaristía es] el misterio que recapitula la totalidad de la dispensación divina
[Con la eucaristía] no se puede ir más allá ni añadir nada
[Por la comunión], según el bienaventurado Pedro (2 Pe 1, 4), nos asociamos a la naturaleza divina
Como un poco de levadura, según la palabra del apóstol (1 Cor 5, 6), hace fermentar toda la masa, así el cuerpo elevado por Dios a la inmortalidad, una vez introducido en el nuestro, lo cambia y lo transforma en su propia sustancia
Que mi alma y mi cuerpo recuperen la salud plena
[En la eucaristía ya no se reciben] los dones del Espíritu, por abundantes que sean, sino al Benefactor mismo, el tesoro que encierra toda la plenitud de las gracias
Hemos probado lo que disgrega nuestra naturaleza y necesitamos absolutamente aquello que vuelve a reunir los elementos separados. Cuando este remedio penetra en nosotros expulsa, por su efecto contrario, la funesta influencia del veneno introducido ya en nuestro cuerpo. ¿Y cuál es este remedio? No es otro que este cuerpo glorioso que ha mostrado ser más fuerte que la muerte y se ha convertido para nosotros en fuente de vida
Lo poseemos a Él mismo, y no algo de Él
Hemos probado lo que disgrega nuestra naturaleza y necesitamos absolutamente aquello que vuelve a reunir los elementos separados
[La eucaristía es perfecta] y no hay ninguna necesidad de los fieles a la que no responda plenamente
[La eucaristía es] el único remedio para los males de nuestra naturaleza
Tenemos que recurrir a este remedio no una vez, sino continuamente...; es preciso que el médico nos prodigue sin cesar sus cuidados para curarnos
Reparar [en nosotros] la imagen [de Dios] tan pronto como corre el riesgo de deformarse
Restaurar la belleza de nuestra alma
Curar nuestra materia que se está corrompiendo
Enderezar nuestra voluntad que flaquea