Quotes on pecado original — 47 quotes

On pecado original

La falta de uno solo acarreó para todos una condenación

Pablo Apóstol Rom 5, 18

Mientras que por nuestra naturaleza pertenecíamos a Dios, (la apostasía) nos ha alienado contra nuestra naturaleza

Ireneo de Lyon Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 1,1

Somos un pueblo loco e insensato

Orígenes Homilías sobre el Cantar de los cantares, II, 3

Privados del pensamiento de Dios y vueltos hacia la nada (pues el mal es el no-ser y el bien es el ser), los hombres quedan privados también para siempre del ser

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Sobre la encarnación del Verbo, 4

Desde que Adán transgredió el mandamiento... existe una especie de segunda alma al lado del alma

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XV, 35

Una vez probada, el alma poseerá el objeto de su esperanza como precio de su virtud, y no solo como un don de Dios

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos II, 17. Cf. Poemas dogmáticos I, II, 9

El hombre, al despojarse de la forma divina, se convirtió en una bestia salvaje a imagen de la naturaleza animal

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Homilías sobre el Cantar de los cantares. VIII, GNO VI, 251

Cuando Dios se retira, todo se pone patas arriba

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la carta a los Romanos, IV, 1

¿Acaso no vemos los primeros movimientos de la carne, no solo en los niños que todavía se hallan en la edad de la inocencia y no tienen discernimiento del bien y el mal, sino incluso en los más pequeños y en los que todavía son niños de pecho? Sin que haya en ellos el menor comienzo de concupiscencia, testimonian sin embargo que estos movimientos están impresos por naturaleza en su carne. Asimismo, ¿no constatamos violentos accesos de ira incluso en los más pequeños, los cuales, antes de conocer la virtud de la paciencia, se perturban por las injurias que reciben y se resienten por las palabras burlonas que les dicen aunque sea de broma? Y en ocasiones, aunque les falta la fuerza para llevarla a cabo, no les falta el deseo de venganza que la ira les inspira

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VII, 3

La naturaleza cayó enferma de pecado por la desobediencia de uno solo... En Adán, la naturaleza del hombre cayó enferma de corrupción

Cirilo de Alejandría Cirilo de Alejandría, Comentario a la Epistola a los romanos, en PG 74, 789

Nosotros no hemos heredado la transgresión -puesto que Adán mismo la cometió no por necesidad, sino voluntariamente-, sino que hemos heredado la muerte, necesariamente, puesto que ella dominó sobre él por necesidad, y también ha reinado sobre todos aquellos que no habían pecado a semejanza de Adán

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 24; 29

Si el único sentido del bautismo fuera perdonar los pecados, ¿por qué bautizaríamos a los recién nacidos, que todavía no han probado el pecado?

Teodoreto de Ciro Teodoreto de Ciro, Compendio, 5, 18, en PG 83, 512

La locura engendró la desobediencia, y la desobediencia la herida. Y, tras la desobediencia, la misma locura engendró la negligencia

Barsanufio de Gaza Canas, 64. Cf

Obrar mal es salirse del buen camino; es que uno contradiga su verdadera intención, su naturaleza, su causa, su principio, su fin, su definición, su voluntad; en una palabra, su esencia misma

Dionisio Areopagita Dionisio Areopagita, Sobre los nombres divinos, IV, 32

¿Por qué hemos caído en esta miseria? ¿Acaso no es a causa... de nuestra locura (άπονοία)? ¿Por qué? ¿No fue creado el hombre en la plenitud del bienestar, de la dicha, del descanso y de la gloria? ¿No estaba en el paraíso? Se le prescribió ‘no hagas esto’, y lo hizo... El hombre está loco (µώρος), no sabe ser feliz

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza. Instrucciones espirituales. I. 8

El mal no se encuentra en la esencia de las criaturas, sino en su movimiento falso e irracional

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 7, en PG 91, 1084D-1085A

Con el pecado, la muerte entró en el mundo como una bestia feroz y salvaje, destrozando la vida humana

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1

Cuando los muertos se ven unos a otros, no perciben su estado, ni lo lamentan. Son los vivos los que, al verlos, gimen, pues contemplan un extraño fenómeno: unos hombres golpeados por la muerte que viven y hasta andan, unos ciegos que creen ver y unos sordos que imaginan oír. Es que viven, ven y oyen al modo de los animales. Piensan como los locos en su conciencia inconsciente, en su vida de cadáveres, pues es posible vivir sin vivir, es posible ver sin ver y oír sin oír

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Himnos, 44, 214-231

Después de la transgresión de nuestros antepasados en el paraíso... el pecado vino a la vida; en cuanto a nosotros; estamos muertos y, antes de la muerte corporal, sufrimos la muerte del alma, es decir, la separación del alma de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías 11; cf. 16; Capítulos físicos, teológicos, éticos y prácticos,.36; 51

El día en que Adán, encomendándose al espíritu maligno, se apartó de su buen Señor, su alma perdió la salud y el bienestar. Desde entonces el cuerpo fue también a la par que el alma y sufrió la misma suerte: degeneró con ella

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasillas, La vida en Cristo, II, 38

Por la falta de uno solo murió la multitud

Pablo Apóstol Rom 5, 15

Cuando al alma le falta el Espíritu, ese hombre, al haberse quedado en realidad psíquico y carnal, es imperfecto

Ireneo de Lyon Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 6, 1; V, 9, 1

[Al emplear de manera antinatural las facultades de su alma], es como si un soldado, equipándose sin orden ni concierto, se pusiera el casco al revés, tapándose la cara y dejando el penacho inclinado hacia atrás, metiera los pies en la coraza, se atara las espinilleras al pecho, tomara con la izquierda lo que va a la derecha, y se pusiera las armas del lado derecho sobre el izquierdo. Los males que sin duda tal infante sufrirá en la guerra son como los que padecerá durante su vida aquel haya introducido la confusión en su juicio y haya invertido el uso de las facultades de su alma

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XVIII, 3

La naturaleza cayó enferma por la desobediencia de uno solo, es decir, de Adán. De este modo la multitud fue constituida pecadora; no porque hubiera compartido la falta de Adán, pues ella aún no existía, sino porque compartía su naturaleza, que había caído bajo la ley del pecado

Cirilo de Alejandría Cirilo de Alejandría, Comentario a la epístola a los Romanos, en PG 74, 789

Nosotros, por lo tanto, hemos heredado solo la muerte de Adán

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 24; 29

El hombre era arrastrado por el enemigo con una violencia tiránica, e incluso los que querían evitar el pecado se veían casi obligados a cometerlo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 4

Podríamos decir que el mal no es otra cosa que dejar de dirigir hacia su fin unas facultades presentes en la naturaleza. O también que el mal es un movimiento no racional de las facultades naturales, que las conduce, según un juicio erróneo, a algo que no es su verdadero fin. Entiendo por ‘fin’ al Autor de toda criatura, hacia el cual tienden, en virtud de su naturaleza misma, todos los seres

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 7, en PG 91, 1084D-1085A

de Dios (el hombre) toma su bondad todo lo que es bueno; por tanto, el que se aleja de Él va hacia el mal

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20

Cuando el alma abandona el cuerpo y se separa de él, el cuerpo muere; de igual forma, cuando Dios abandona el alma y se separa de ella, el alma muere

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 16. Sobre la muerte espiritual como consecuencia del pecado, ver también Macario de Egipto, Homilías, colección III, XVIII, 1, 3

La muerte reinó... incluso sobre aquellos que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán

Pablo Apóstol Rom 5, 14

Tres cosas constituyen al hombre perfecto: la carne, el alma y el Espíritu. Una de ellas salva y forma, a saber, el Espíritu... Quienes carecen del elemento que salva y forma para la vida, son llamados con razón ‘carne y sangre’, pues no tienen en ellos el Espíritu de Dios. Por eso el Señor los llama ‘muertos’: ‘Dejad que los muertos entierren a sus muertos’ (Lc 9, 60), pues les falta el Espíritu que vivifica

Ireneo de Lyon Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 6, 1; V, 9, 1

El impulso que arrastra... al mal es una enfermedad de nuestra naturaleza

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Discurso catequético, 16

[La humanidad ha caído] enferma de pecado

Cirilo de Alejandría Cirilo de Alejandría, Comentario a la epístola a los Romanos, en PG 74, 789, citado supra

Todos nacen bajo el pecado

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, 10. Cf. Sobre la unión hipostática, 8; 18

[El hombre] se ‘asimiló a las bestias sin razón’ (Sal 18, 13), buscando, queriendo y obrando en todo como ellas e incluso sobrepasándolas en irracionalidad, por utilizar su razón natural no según la naturaleza sino contra la naturaleza

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo, en PG 90, 253CD

El mal no es más que la privación del bien y el camino que desvía de lo que es conforme a la naturaleza hacia lo antinatural

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20; también 11, 30

Por la desobediencia de uno solo la multitud fue constituida pecadora

Pablo Apóstol Rom 5, 19

[Como consecuencia de la transgresión de Adán, hemos sufrido en nuestra naturaleza] una transformación que nos ha vuelto hacia el mal

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Discurso catequético, 8

[La humanidad ha compartido con Adán] su naturaleza caída bajo la ley del pecado

Cirilo de Alejandría Cirilo de Alejandría, Comentario a la epístola a los Romanos, en PG 74, 789, citado supra

Como el primer hombre estaba muerto, es decir, separado de Dios, nosotros no podíamos vivir en Dios

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 24

La naturaleza castiga a quienes pretenden violentarla, en la medida en que se entregan a una forma de vida antinatural; dejan de tener a su disposición todas las fuerzas de la naturaleza que ella misma les había dado, ven disminuida su integridad y, de este modo, son castigados

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, prólogo; Comentario al Padrenuestro, en PG 90, 880A

Todo lo que ha hecho Dios es muy bueno. Todo lo que persiste según fue creado es muy bueno. Lo que se separa voluntariamente de lo natural y va contra la naturaleza se vuelve malo. Todo lo que sirve y obedece al Creador es conforme a la naturaleza. Cuando una criatura se rebela y desobedece voluntariamente a su Creador, establece el mal en ella misma. Pues el vicio... es la desviación voluntaria de lo natural a lo antinatural, es el pecado

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20; también 11, 30

Igual que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron

Pablo Apóstol Rom 5, 12

[Por el pecado, la naturaleza humana] entabla una guerra implacable contra ella misma

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, prólogo; Comentario al Padrenuestro, en PG 90, 880A

Por su corrupción, la voluntad natural de Adán acarreó la corrupción de la naturaleza, que se vio privada de la gracia de la impasibilidad y se convirtió en pecado. El primer pecado, muy culpable, fue el desliz inicial desde su inclinación primera, predispuesta al bien; el segundo, consecuencia del primero, fue la transmutación no culpable de la naturaleza desde su estado de incorruptibilidad al de la corruptibilidad. En efecto, el día en que transgredió el mandamiento divino, nuestro antepasado Adán cometió dos pecados: uno culpable; el otro, no culpable, consecuencia del primero. El primero ocurrió porque la voluntad rechazó, de buen grado, el bien; el otro, porque la naturaleza, sin quererlo, se vio privada de la inmortalidad, como consecuencia del comportamiento de la voluntad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 42

El pecado, consecuencia directa de la desobediencia, introduce en la naturaleza humana la pasibilidad, que marca a partir de entonces la ley de la procreación. Esta primera desobediencia se acrecienta con la pasibilidad, y la naturaleza humana se ata voluntariamente al mal con unos lazos tan imposibles de desatar que ya no existe para el hombre ninguna esperanza de liberarse de ellos

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 21

La naturaleza humana posee por esencia las facultades de investigación y de búsqueda de las cosas divinas; el Creador le ha dotado de ellas en el momento de su paso a la vida. En cuanto a la revelación de las cosas divinas, la realiza por gracia el poder del Espíritu Santísimo, cuando viene a habitar en nosotros. Pero al principio, por el pecado, el Maligno dejó clavadas estas facultades a la naturaleza de las cosas visibles. De este modo, no había ni un solo hombre para escuchar y buscar a Dios, pues todo lo que participaba de la naturaleza mantenía encerrado el poder de su inteligencia y de su razón en la manifestación de las cosas sensibles, y no poseía ninguna noción de las cosas superiores a los sentidos. Con todo motivo, por tanto, la gracia del Espíritu Santísimo, en aquellos que no se habían sometido deliberadamente al error en su vida interior, restableció el poder que había sido amarrado a las cosas materiales, tras haberlo desatado de ellas. Dotados de esta facultad en su estado original de pureza, estos hombres primero rezaron y buscaron descubrir y conocer con ayuda de la gracia. En consecuencia, pudieron buscar y conocer más profundamente, por la gracia misma del Espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59, en PG 90, 604B