No os privéis uno del otro..., no vaya a ser que Satán os tiente a causa de vuestra falta de control
Quien no ha sido tentado no podrá entrar en el reino de los cielos. En efecto, se ha dicho: ‘Suprime las tentaciones, y nadie se salvará’
La presencia en el hombre de la energía de la gracia de Dios y el don del Espíritu Santo, que un alma fiel es juzgada digna de recibir, se adquieren mediante muchos combates, mucha paciencia, aguante, tentaciones y pruebas, pues el uso de la voluntad libre debe ser puesto a prueba mediante muchas tribulaciones. Cuando ella no entristece ya en nada al Espíritu, sino que concuerda con la gracia por la práctica de todos los mandamientos, entonces es liberada de las pasiones, recibe la plenitud de la adopción filial del Espíritu, de la sabiduría que se expresa de una forma misteriosa (cf. 1 Cor 2, 15), de la riqueza espiritual y de la inteligencia que no es de este mundo, de la que se hacen partícipes los verdaderos creyentes
Soportad las tentaciones hasta que las superéis... Ahora bien, el remedio para soportar las tentaciones es que no os desaniméis y que recéis a Dios dándole gracias de corazón y afrontándolo todo con paciencia; así ellas terminarán alejándose de vosotros
Uno no debe abandonar la celda a la hora de las tentaciones, por muy plausibles que sean los pretextos que se haya forjado para ello, sino que debe resistir sentado en su interior, ser paciente y recibir con valentía a todos los asaltantes, principalmente al demonio de la acedia
La experiencia demuestra que no se escapa a la tentación de la acedia huyendo, sino que hay que superarla haciéndole frente
[La sugerencia es] la mera representación de la obra mala
[La humildad] protege al alma de todas las pasiones y de todas las tentaciones... Verdaderamente, nada es más poderoso que la humildad
[La sugerencia] es un simple pensamiento, o bien la imagen de una cosa, que ha nacido en el corazón como una aparición fortuita y que se muestra de pronto a la mente
Dichoso aquel que soporta tales tentaciones quedándose en su celda. Pues, como dicen los Padres, serán grandes la morada y la fuerza que alcanzará tras ello
Era necesario que el hombre fuera probado primero. Sin ser probado ni tentado, el hombre no es en absoluto digno
[La imagen o el pensamiento demoníaco] crece cada vez más, y se dilata hasta parecer deseable, hermosa y agradable al espíritu
La adhesión es conversar, de manera apasionada o no, con lo que ha aparecido
No os privéis uno del otro... no vaya a tentaros Satán a causa de vuestra falta de control
Yo vi todas las redes del enemigo desplegadas en la tierra, y dije gimiendo: ‘¿Quién podrá atravesar indemne estas trampas?’. Y oí una voz que me contestaba: ‘La humildad’
En el momento de las tentaciones no se debe dejar la celda..., sino recibir valientemente a los asaltantes, a todos ellos, pero sobre todo al demonio de la acedia que, puesto que es el más opresivo de todos, la pone a prueba en el más alto grado
Acosada por... las trampas del enemigo, la desdichada alma, empujada por el espíritu de la acedia... es conducida bien a ceder al sueño, bien a abandonar los límites de su celda y a buscar remedio a su tentación en la visita de un hermano. Pero el remedio que utiliza ahora la volverá más enferma poco después, ya que el adversario atacará con más violencia a quien sabe que le volverá la espalda nada más entablado el combate, y a quien ve que espera la salvación no de la victoria o de la lucha, sino de la huida
[La sugerencia es] un movimiento del corazón sin imagen
[La vinculación es] una conversación con aquello que acaba de manifestarse..., acompañada o no de pasión
[La sugerencia] es sencillamente lo que nos propone el enemigo
Escapa de la tentación gracias a la paciencia y la súplica
[El consentimiento] es la aquiescencia del alma a lo que se le propone, acompañada de delectación
[La vinculación es] la recepción del pensamiento que el enemigo nos ha sugerido
[La cautividad es] un impulso violento e involuntario del corazón; o también una atadura permanente al objeto en cuestión, que destruye el estado excelente de nuestra alma
[La realización es] el acto mismo del pensamiento apasionado al que se ha consentido
La pasión, en sentido estricto, es un mal que afectaba secretamente al alma desde hacía mucho tiempo y que, a partir de ahora, le hace contraer una vinculación íntima con él y lo establece como en una disposición habitual, en virtud de la cual se dirige a él por propia iniciativa, espontáneamente y por afinidad