Nosotros nos gloriamos en Jesucristo y no ponemos nuestra confianza en la carne
[La gloria que viene de Dios es la única que] merece de verdad este nombre
[Los bienes adquiridos bajo el impulso de la cenodoxia son] semejantes a las injusticias
Los pensamientos de la cenodoxia y del orgullo son los únicos que sobrevienen tras haber derrotado a los otros
La cenodoxia es un tipo de locura (µανία τίς έστιν ή κενοδοξία)
[Si el diablo] viene a extraviarte en la cenodoxia, realiza una acción o toma ante los hombres una actitud tal que ellos te desprecien. Pues, sábelo bien, Satán nada siente tanto como que el hombre desee la humillación y el desprecio
[El segundo tipo de cenodoxia] se infla con el deseo de un vano renombre por bienes espirituales y ocultos
Su juicio [el de un monje enloquecido por la vanagloria] estaba alterado por el desorden de la cenodoxia
En cuanto percibas un pensamiento que te tienta con la gloria humana, sábete que te prepara la confusión
[Los demonios] se introducen en el alma como por una ventana oscura y la saquean
Quien ama ser glorificado por los hombres... entrega su alma a sus enemigos, y estos la entregan a muchos males y se apoderan de ella
[En el origen de la cenodoxia se halla] la ignorancia acerca de esta vida
Si aumenta la cenodoxia, sobreviene el orgullo
Quienes desean la gloria se parecen a un hombre desnudo que busca sin cesar un jirón de tela o cualquier otra cosa para tapar su indecencia. De igual modo, el que está desprovisto de virtudes busca la gloria de los hombres
El demonio de la vanagloria siente una particular alegría cuando ve que se multiplican las virtudes
Cenodoxia y filargiria se engendran una a la otra. El vanidoso amasa dinero; el rico es vanidoso
[La cenodoxia] mantiene los pensamientos agitados y en una continua confusión
Bienaventurado aquel religioso que no encuentra placer y alegría sino en las santísimas palabras y obras del Señor.
Despreciad toda gloria procedente de los hombres, para no buscar más que aquella que merece verdaderamente ese nombre, gloria que solo Dios dispensa a quienes son dignos de ella
Los hombres que se alaban a ellos mismos, son sus propios dioses
La derrota de los otros demonios aumenta estos pensamientos [de cenodoxia y de orgullo]
[El demonio de la cenodoxia] perturba la razón [del hombre] hasta el delirio
Si alguno conserva el recuerdo del hermano que lo ha afligido, herido o insultado, debe acordarse de él como de un bienhechor. Pues si en estas circunstancias te entristeces, es que tu alma está enferma. En efecto, si no estuvieras enfermo, no sufrirías. Debes, pues, dar gracias a este hermano, puesto que gracias a él conoces tu enfermedad, rezar por él y recibir lo que procede de él como remedios que el Señor te envía. Si, por el contrario, te enfadas con él, es como si dijeras a Jesús: ‘No quiero recibir tus remedios; prefiero que la gangrena se introduzca en mis heridas’
Los ancianos han descrito muy bien la naturaleza de esta enfermedad [la cenodoxia] comparándola con una cebolla: cuando le quitamos una capa, encontramos al momento otra, y cuantas más capas retiramos, más encontramos
Cuando veas a alguien abrumado por el desprecio, sábete que está lleno de pensamientos de vanagloria
Los demonios toman como ocasión para su propia maldad sobre todo el amor a la gloria; por él entran en las almas como por una ventana oscura y la saquean
Debido a que los hombres no comprenden la fragilidad de los bienes [de esta vida] ni la vanidad de la gloria que proviene de ellos; y a que no perciben la excelencia de las obras de Dios, ni la sabiduría de su Providencia, ni la pequeñez de la naturaleza de los hombres, que antes de florecer se marchitan, antes de llegar al poder se disuelven y antes de elevarse son humillados, cuya condición natural está sujeta a toda mutación, y todas sus producciones abocadas a la disolución; y debido a que no se dedican a meditar estas cosas, los coge de improviso el amor a la alabanza recíproca, dado sobre todo que el hombre no reflexiona lo suficiente como para decir: qué valor tiene esta vanidad que me cautiva, hasta el punto de que prefiero ver a los hombres que ver a Dios, y estoy ávido de sus elogios y no de los de Dios, como si la gloria que viene de ellos fuera superior a la gloria del Maestro universal, como si considerara que el honor de los hombres fuera equivalente al honor de los ángeles
El médico de nuestras almas es Cristo, que lo sabe todo y da a cada pasión el remedio apropiado, quiero decir, sus mandamientos: contra la cenodoxia, la humildad
[Igual que] la hormiga espera que llegue la cosecha y que el trigo esté maduro, así la vanagloria espera que hayamos hecho acopio de todas nuestras riquezas espirituales
Si has podido con las pasiones más vergonzosas..., al momento se asientan en ti los pensamientos de la vanagloria
Los vanidosos... pierden la razón
Bienaventurado el siervo que, cuando habla, no manifiesta todas sus cosas con miras a la recompensa, y no es precipitado en hablar.
Aquel a quien le ruegan que hable y le obligan a anunciar la palabra, debe entristecerse, huir de ello como del fuego y rechazar el pensamiento a fin de escapar de él y no caer en la cenodoxia a causa de su palabra
Resulta difícil escapar de la vanidad, pues hasta lo que haces para desembarazarte de ella se convierte para ti en una nueva fuente de vanidad
[La gloria que viene de Dios es] la gloria propia de la dignidad del hombre
Si quieres curarte de estas terribles heridas del alma, debes soportar lo que el médico te impone. En efecto, el que tiene el cuerpo enfermo no sufre una amputación o toma una purga por gusto, e incluso conserva un mal recuerdo de ello; y, sin embargo, convencido de que sin estos tratamientos no podría verse libre de su enfermedad, soporta lo que le impone el médico. Sabe que con una pequeña molestia se librará de una larga enfermedad. El cauterio de Jesús es aquel que, insultándote o perjudicándote, te libera de la vanagloria
La desgraciada alma, presa de un profundo letargo, está hasta tal punto en manos de la cenodoxia que, seducida por la suavidad de estos pensamientos y acaparada por estas imágenes, no puede por lo general ni siquiera atender a lo que se hace en su presencia ni a sus hermanos, mientras que halla placer en apegarse, como si fueran verdaderas, a cosas que ha soñado despierta en sus divagaciones
[La cenodoxia es] madre de los males
¡Desgraciado de mí! Dios me ha creado libre, pero estoy dominado por mucha gente: soy esclavo de todo el mundo debido al deseo de complacer a todos
El sol brilla para todos igual, y la vanagloria encuentra cómo gozar de todas nuestras actividades. Por ejemplo, yo me enorgullezco de ayunar y luego, cuando suspendo el ayuno para no hacerme notar, me vanaglorio de mi prudencia. Cuando me pongo hermosos vestidos, me vence la vanagloria, y cuando llevo trajes de pobre, sigo cayendo en la vanidad. Cuando hablo, ella me vence, y cuando guardo silencio, continúa dominándome. Se parece a una de esas trampas de tres puntas: la tires como la tires, se mantiene siempre en pie sobre una de sus puntas
Lo que es un mal no es la gloria, sino la vanagloria
La cenodoxia se inventa e imagina unos personajes, y lleva a desear y a proyectarse
La cenodoxia es el origen de las ilusiones del espíritu
Tras haber perdido la gloria propia de la dignidad del hombre, busca por doquier una gloria desdeñable y digna del mayor desprecio
Yo no acuso a los que me hacen reproches, sino que los nombro mis bienhechores, y no rechazo al médico de las almas, que proporciona un remedio humillante a mi alma impura y orgullosa
La cenodoxia es un alimento que hincha al alma por un tiempo, pero luego la vuelve vacía, sin virtud y desnuda, dejándola estéril y privada de todos los frutos espirituales, de modo que, no solo destruye el mérito de esfuerzos considerables, sino que incluso le acarrea mayores suplicios
[La cenodoxia] conduce por naturaleza a la esclavitud del pecado
Nuestra alma por naturaleza ama la gloria, pero debe ser la gloria del cielo, no la de la tierra
[Lo que es malo] es el mal uso, debido a la negligencia de nuestro espíritu para cultivarse según la naturaleza
Una vez que la inteligencia ha llegado a la oración más pura y verdadera, los demonios no se acercan a ella por la izquierda, sino por la derecha. Le representan una visión ilusoria de Dios en alguna figura agradable a los sentidos, de forma que le hacen creer que ha obtenido a la perfección el objetivo de la oración. Ahora bien, decía un admirable gnóstico, eso es obra de la pasión de la cenodoxia
¿Por qué corres tras una sombra en lugar de atrapar la verdad? ¿Por qué buscas lo que es perecedero, y no lo que permanece?... Abandona el humo, la pura sombra, la hierba vil, las telarañas. Es imposible encontrar una palabra que exprese como es debido esta miserable inconsistencia
Si quieres que Dios te conozca, permanece ignorado por los hombres
El crecimiento de la primera [la cenodoxia] se convierte en el origen del segundo [el orgullo]
Hay una gloria que viene de Dios, según la palabra de la Escritura: ‘Glorificar a los que me glorifican’, dice el Señor (1 Re 2, 30). Y hay una gloria que no procede sino de la maldad astuta del demonio
Los vicios se instalan en nuestra alma en la medida en que hacemos mal uso de sus potencias
[La cenodoxia] empuja a la inteligencia a intentar circunscribir a la divinidad en figuras y formas
Las cosas humanas no son más que ceniza y polvo; un polvo que el viento disipa; sombra, humo, una hoja que es juguete del viento; una flor, un sueño, un ruido que pasa, un aire ligero que se desvanece por casualidad; la pluma ligera que sale volando, el agua que se escurre, menos que todo esto
Todos los vicios, una vez dominados, se marchitan y cuando han sido vencidos se debilitan de día en día... La cenodoxia, tras ser abatida, vuelve a levantarse para combatir con mayor violencia y, cuando la creemos extinguida, se apoya en su derrota para incrementar su fuerza. Los otros vicios no atacan generalmente más que a aquellos a los que ya han vencido; pero este persigue más sañudamente a sus vencedores y, cuanto más enérgicamente ha sido aplastado, más se aprovecha del orgullo de su vencedor para atacarlo más violentamente
La vanagloria es una pasión engañosa, que nos representa de forma totalmente distinta a como somos
[Al usar los dones de Dios para su propia gloria, el hombre] falsifica la naturaleza y hasta la misma virtud
La gloria es un nombre y nada más que un nombre... ¿Quién es, entonces, el hombre insensato que se apegara a nombres sin realidad, a fantasmas de los que tendría que huir?... Por eso gime el profeta, al ver tanta sinrazón en nuestra vida. Igual que un hombre, viendo a uno que huye de la luz y busca las tinieblas, le diría: ‘¿Por qué haces esta locura?’, así el profeta nos pregunta: ‘¿Por qué amáis la vanidad y buscáis la mentira?’
La cenodoxia... embauca más cruelmente a aquellos que no se la esperan y no están sobre aviso
[La cenodoxia] con frecuencia trae consigo la humillación en lugar del honor
[La ostentación, compuesta de cenodoxia y orgullo,] posee hacia la naturaleza una aversión alienante por la cual maneja todas las cosas de la naturaleza de un modo antinatural, haciendo mal uso de ellas
Quien está afectado por esta pasión pierde, por decirlo así, la lucidez de las percepciones, y no está menos dañado que los locos
Lo mismo que los médicos más experimentados no se contentan generalmente con curar las enfermedades presentes, sino que, con su sabia experiencia, toman la delantera a las enfermedades futuras y las previenen mediante prescripciones y remedios saludables, así también estos auténticos médicos de las almas, destruyendo de antemano en la conferencia espiritual, como por un antídoto celestial, las enfermedades del corazón antes de que aparezcan y no dejando que se desarrollen en el espíritu de los jóvenes, les desvelan tanto la causa de las pasiones que los amenazan como los remedios que procuran la salud
Entre estas dos pasiones no hay más diferencia que la que se da entre un niño y un hombre, entre el trigo y el pan. Pues la cenodoxia es el comienzo del orgullo y el orgullo es el fin y la consumación de la cenodoxia
A los ojos de los padres apasionados, unos hijos deformes hasta ser completamente ridículos son los más guapos y bien proporcionados de todos. Lo mismo le pasa a una inteligencia atontada: sus ocurrencias, aunque batan todos los récords de la estupidez, le parecen las más finas del mundo
El deseo de honores es fuente de los mayores males
Mientras ellos exponen las ilusiones de todas las pasiones, las propias de los principiantes y las de los fervorosos, los jóvenes aprenden los secretos de sus combates, que ven como en un espejo, enterándose de las causas y los remedios de los vicios que los sacuden, y saben también, antes de que se produzcan, cómo tienen que precaverse contra los combates por venir y cómo hacerles frente luchando contra ellos
[La cenodoxia es] la más difícil y peligrosa de todas las trampas
En esta vida o en la otra, penas y sufrimientos siguen a la cenodoxia
Esta pasión [la cenodoxia] es singularmente peligrosa
Si la peste infecciosa infecta la parte racional, engendra en ella la cenodoxia, el encumbramiento, el orgullo, la presunción... Aplicad, pues, al miembro o a la parte de vuestra alma que hemos dicho que está especialmente herida, el remedio de la verdadera humildad
Afánate en tu alma sin manifestarlo para nada en tu cuerpo, ni por tu apariencia externa, ni por una palabra, ni por un sobreentendido
Contra la tristeza, desprecia la gloria y la oscuridad
Hermanos, tengamos cuidado de no hablar presumiendo de nosotros, pues esta vanidad nos hace odiosos a los hombres y abominables ante Dios
Doquiera que vayas, esconde tu manera de vivir
[Sin despreciar la gloria] es imposible cortar de raíz los pretextos de la ira
[La cenodoxia es] la última y más miserable de las servidumbres
El comienzo de la victoria contra la cenodoxia es la vigilancia de los labios
La cenodoxia se suprime mediante la acción oculta
Tras censurar la vanidad..., proporciona el remedio para un alma afectada de este mal [ordenando]...: ‘Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha’ (Mt 6, 3)
No escondas una falta humillante con el pretexto de evitar el escándalo; pero quizá no es apropiado usar este remedio en todos los casos; depende de la naturaleza de la falta
Es un duro combate el de la cenodoxia. Se libra uno de ella mediante la práctica oculta de las virtudes...
Si no perdemos de vista nuestros pecados, los bienes externos no podrán nunca hinchar nuestras almas. Las riquezas, el poder, el rango supremo, las dignidades y los honores no tendrán ninguna influencia sobre nosotros
El comienzo de la victoria sobre la cenodoxia es... el amor a las humillaciones
El amor al prójimo... vuelve indiferente la gloria
Dios se regocija cuando nos ve correr al encuentro de las humillaciones, para reprimir, golpear y aniquilar nuestra vana autoestima
La humildad libera al espíritu... de la cenodoxia
Habiendo observado que a algunos les gustaba exhibirse cuando los seglares acudían al monasterio, el médico les infligía ante los visitantes las más graves injurias y les encargaba las tareas más humillantes
El Señor conduce a menudo a los vanidosos a la ausencia de vanagloria por medio de alguna humillación que les ocurre
Cuando nuestros aduladores... comienzan a alabarnos, traigamos brevemente a nuestra memoria la multitud de nuestros pecados, y nos reconoceremos indignos de lo que se dice o se hace en nuestro honor
Como el fuego no engendra la nieve, así los que buscan la gloria aquí abajo no gozarán de ella allá arriba
Esforcémonos por no gozar sino de la gloria de arriba. En efecto, quien ha gustado de ella despreciará cualquier gloria terrena
Desde el momento en que... la santa humildad empieza a florecer en nosotros, nos ponemos de inmediato... a odiar toda gloria y toda alabanza humana