Quien se conoce a sí mismo, conoce a las otras criaturas... Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los demás
Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los otros
Así que amémonos profundamente unos a otros; en efecto, el que ama a su prójimo, ama a Dios; y el que ama a Dios, se ama a sí mismo