Si uno padece una enfermedad o tiene fiebre, su cuerpo está tendido en el lecho, sin poder realizar ninguna de las tareas de esta tierra; pero, al mismo tiempo, la lengua habla de estas tareas, y la mente no permanece en reposo, sino que... se pone en busca del médico y envía a sus amigos a buscarlo. De la misma manera, el alma ha caído, después de la transgresión del mandamiento, en la enfermedad de las pasiones y se ha quedado sin ningún vigor. Pero, si se acerca al Señor, cree obtener su auxilio y reniega de su primera y detestable vida, incluso yaciendo en la enfermedad del pecado sin poder realizar las obras de la vida de verdad, el alma sigue conservando el poder de preocuparse por conservar la vida, de suplicar al Señor, de buscar al verdadero médico
Tus heridas no superan la habilidad del médico. Limítate a darte a ti mismo con fe, cuéntale tu mal al médico
El gran médico de las almas está dispuesto a curar tu mal... Si te das a ti mismo, no vacilará
El divino médico no nos cura a pesar nuestro
A quienes buscan sinceramente el remedio no puede dejar de llegarles la curación de parte del verdadero médico de las almas, sobre todo a aquellos que no cierran los ojos a sus enfermedades por desánimo o por negligencia, sino que, lejos de esconder sus heridas o de rechazar insolentemente el tratamiento..., recurren con alma humilde pero vigilante al médico celestial para que cure las enfermedades que la ignorancia, el error y una desdichada necesidad les ha hecho contraer
El médico de las almas no presiona a aquellos que no quieren aprovechar sus cuidados