[El que teme al Señor es dichoso] porque se aplica con celo a la observancia de los mandamientos
La educación que purifica el alma [tiene como] principio el temor de Dios (cf. Prov 1, 7), que hace nacer la oración continua a Dios con la compunción y el cumplimiento de los decretos evangélicos. Una vez establecida la reconciliación por medio de la oración y el cumplimiento de los mandamientos, el temor se vuelve amor, y el dolor de la oración, transformado en gozo, hace que aparezca la flor de la iluminación
Quienes viven en el temor no podrán ni omitir, ni observar negligentemente uno solo de los mandamientos que les han dado
[El temor] hace nacer la oración continua a Dios en la compunción y el cumplimiento de los decretos evangélicos