La ira es un fuego, es una llama que agarra, muerde y abrasa. Apaguémosla con la mansedumbre y la paciencia
Cuanto más se crece en mansedumbre y paciencia, más se aumenta en pureza del cuerpo
Que el tirano de la ira sea atado con las cadenas de la mansedumbre y golpeado por la paciencia
Ciertos remedios inmovilizan las pasiones, les impiden ponerse en marcha e intensificarse... A la ira, la paciencia y la mansedumbre la inmovilizan, le impiden desplegar su fuerza
(La mansedumbre es) el sostén de la paciencia
Parece evidente que el remedio más eficaz para el corazón humano es la paciencia, tal como dice Salomón: ‘El hombre manso es el médico del corazón’ (Prov 14, 30)