Despreciad toda gloria procedente de los hombres, para no buscar más que aquella que merece verdaderamente ese nombre, gloria que solo Dios dispensa a quienes son dignos de ella
Todos los vicios, una vez dominados, se marchitan y cuando han sido vencidos se debilitan de día en día... La cenodoxia, tras ser abatida, vuelve a levantarse para combatir con mayor violencia y, cuando la creemos extinguida, se apoya en su derrota para incrementar su fuerza. Los otros vicios no atacan generalmente más que a aquellos a los que ya han vencido; pero este persigue más sañudamente a sus vencedores y, cuanto más enérgicamente ha sido aplastado, más se aprovecha del orgullo de su vencedor para atacarlo más violentamente
El médico de nuestras almas es Cristo, que lo sabe todo y da a cada pasión el remedio apropiado, quiero decir, sus mandamientos: contra la cenodoxia, la humildad
Esforcémonos por no gozar sino de la gloria de arriba. En efecto, quien ha gustado de ella despreciará cualquier gloria terrena
La humildad libera al espíritu... de la cenodoxia
Si la peste infecciosa infecta la parte racional, engendra en ella la cenodoxia, el encumbramiento, el orgullo, la presunción... Aplicad, pues, al miembro o a la parte de vuestra alma que hemos dicho que está especialmente herida, el remedio de la verdadera humildad
Desde el momento en que... la santa humildad empieza a florecer en nosotros, nos ponemos de inmediato... a odiar toda gloria y toda alabanza humana