No tenemos que luchar contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los príncipes de este mundo tenebroso, contra los espíritus malvados de los lugares celestiales
Toda la vida del hombre es una continua tentación
Existe una malvada potencia adversa que extravía secretamente al género humano y lo conduce hacia el mal y le enseña invisiblemente, en el corazón, toda clase de impiedad. Como consecuencia, los hombres ya no tienen sino que realizar lo que se les ha sugerido en secreto, en función de la libre voluntad de cada uno; la mayoría no sabe de dónde vienen estas sugerencias, pero creen que se deben a una tendencia natural, a causa de la costumbre que tienen de ver brotar de su corazón los malos pensamientos antinaturales
La fuerza del Espíritu, después de las tentaciones, añade a los santos más grandeza y una fuerza mayor
Hace falta guerrear con método contra los adversarios
[El hombre debe] contar con la tentación hasta su último suspiro
Aquí también ocurre como en el cuerpo humano. Cuando sobreviene una ocasión desafortunada..., las partes más débiles son las que se dejan menoscabar y sucumben primero; y solo cuando la enfermedad se ha instalado en ellas, contamina desde allí a las partes que habían permanecido sanas. Lo mismo ocurre con nuestra alma. Cuando pase cerca de ella cualquier soplo de pestilencia, quedará fatalmente afectada por el lado que, más delicado y más débil, ofrezca menos resistencia a los choques violentos del enemigo, y correrá el riesgo de ser capturada allí donde una custodia poco vigilante abra un acceso más fácil a la traición... Por medio de esto mismo se esfuerza en tentarnos la pérfida malignidad de las potencias espirituales. Estas tienden sus trampas insidiosas por los lados del alma donde sienten que está enferma
[La predisposición es] una reminiscencia involuntaria de malas acciones anteriores
[El que los demonios utilicen las facultades humanas para suscitar los pensamientos hace que] los sintamos todos como si provinieran del corazón
Que la multitud de las pasiones y fantasías demoníacas no te desmoralice; piensa que no ganan nada con acosarnos y ponernos a prueba, y que, por el contrario, llevan a su culmen a la virtud si tenemos mucho cuidado de conservar un poco de resistencia... El trato frecuente con el fuego hace que el oro aparezca más resplandeciente, y lo mismo le ocurre al justo con la acumulación de las tentaciones
De las pasiones ocultas en el alma reciben los demonios los medios para suscitar en nosotros los pensamientos apasionados
En todas las tentaciones, condénate a ti mismo como causante de que te sucedan
El que estos ocho pensamientos nos perturben o no nos perturben, forma parte de las cosas que no dependen de nosotros
Igual que no es posible caminar por la tierra sin cortar el aire, así también es imposible que el corazón del hombre no sea continuamente atacado por los demonios o trabajado secretamente por ellos
Existe una guerra espiritual que llevan a cabo secretamente los espíritus del mal y que los enfrenta con el alma a través de los pensamientos. Como el alma misma es invisible, estas potencias malévolas, adaptándose a su naturaleza, lanzan contra ella esta guerra invisible. Y entre estas potencias y el alma podemos ver que hay armas, que se organiza una batalla, hay artimañas engañosas, una guerra terrible, combates arriesgados, y victorias y derrotas por las dos partes
El hombre ha recibido el poder de no realizar el mal, pero no el de que no se le ocurra
Si no os sobreviene ninguna tentación, visible u oculta, no podéis progresar más allá del grado en el que estáis
Si tenemos recuerdos apasionados de una cosa, es que antes acogimos con pasión sus objetos; y a la inversa, de todos los objetos que recibimos con pasión, tenemos también recuerdos apasionados
Si no se han expuesto primero las formas variadas de una enfermedad, si no se han descrito su origen y sus causas, no se podrá aplicar a los enfermos el tratamiento adecuado ni permitir a los sanos conservar su buena salud. Los antiguos, que poseen una gran experiencia de este género de caídas, acostumbran exponer esto en sus tratados... Muy a menudo reconocíamos muchos elementos de estas pasiones en nosotros mientras los ancianos las exponían por completo, como si ellos mismos estuvieran turbados por ellas, y, sin tener que sonrojarnos de vergüenza, nos curábamos sin decir nada, aprendiendo los remedios y a la vez las causas de los vicios que nos minaban
La pasión que ha conquistado un campo de operaciones con la complicidad de la voluntad, se despertará más tarde violentamente, incluso en aquel que ya no quiere tener nada que ver con ella
El hombre, hasta su muerte, no puede no tener pensamientos
La virginidad era original e innata en la naturaleza de los hombres. En el paraíso la virginidad era el estado normal
Aprenderemos cómo evitar el veneno tan peligroso de esta enfermedad buscando su causa y su origen. En efecto, las enfermedades no podrán curarse nunca, ni se podrán encontrar los remedios para los problemas de salud, si antes no se buscan mediante una investigación minuciosa sus orígenes y sus causas
Cuando hayamos eliminado de nuestro espíritu toda malicia deliberada, tendremos que combatir las pasiones a las que estamos predispuestos
La tentación es útil a todos los hombres
No digas: ‘Lo que yo no deseo, ocurre de todas maneras’. Aunque no aprecies las consecuencias, no por ello dejas de sentir complacencia por las causas
¡Gloria al Maestro que en los remedios más ásperos nos trae las delicias de la salud!
Cuando constates que en el fondo de ti mismo actúan pulsiones ocultas e inclinan a la pasión al espíritu que gozaba de reposo, sábete que el espíritu mismo, en tiempos, las gobernó, las utilizó y las injertó en el corazón
Amamos las causas de los pensamientos que se forman a pesar nuestro, y por eso vienen a nosotros; pero, en el caso de pensamientos voluntarios, está claro que no amamos solo las causas, sino también su objeto
Los pensamientos involuntarios nacen de un pecado anterior; los voluntarios, de la libre elección de la voluntad propia, por lo que está claro que los segundos son responsables de los primeros