El temor inhibe toda sugestión pasional... Allí donde se encuentra el temor de Dios, son expulsadas de nuestro pensamiento todas las manchas de la pasión
[El alma,] cuando ha empezado a purificarse por la intensidad de su atención, siente entonces, como un verdadero remedio de vida, el temor divino que la quema, como por la acción de sus reproches, en un fuego de impasibilidad