Soy trigo de Dios, y he de ser molido por los dientes de las fieras para llegar a ser pan puro de Cristo.
Deja que te persigan, pero no persigas. Deja que te crucifiquen, pero no crucifiques.
Consideremos todos los hermanos al buen pastor, que por salvar a sus ovejas sufrió la pasión de la cruz.
Todo irá bien, y todo irá bien, y toda clase de cosas irán bien.
Nada te turbe, nada te espante: todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta.
Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de gratitud y de amor tanto en medio de la prueba como en medio de la alegría.
No dijo: «no serás atribulada, no serás fatigada, no serás afligida», sino que dijo: «no serás vencida».