Allí donde hay temor, allí se encuentran lágrimas sinceras y abundantes, gemidos llenos de compunción
Si nos examinamos con temor de Dios y escrutamos cuidadosamente nuestra conciencia, nos hallaremos responsables de todas maneras
Que el temor engendre el duelo
Cuando las lágrimas provienen del temor de Dios, duran siempre