Anacoreta de origen egipcio establecido en el siglo VI como recluso junto al monasterio de Serido, en Tavata, cerca de Gaza; con su compañero Juan el Profeta dirigió por escrito a monjes, clérigos y laicos. Sus más de 850 Cartas (Correspondencia) son un manual insuperable de dirección espiritual y de discernimiento, muy citado por Larchet en el tratamiento de las enfermedades del alma.
Se le suele datar la muerte hacia 540; las fuentes indican que vivió al menos hasta después de 543. Se sabe que nació en Egipto, pero no la localidad.
La locura engendró la desobediencia, y la desobediencia la herida. Y, tras la desobediencia, la misma locura engendró la negligencia
En lugar del odio según Dios, que odia el mal, ¿acaso [el diablo] no sembró en nosotros el odio perverso, que odia el bien y a Dios mismo?
[El hombre ha hecho de su imaginación] un puente por el que pasan los demonios
Los pensamientos que proceden de los demonios son en primer lugar turbios y entremezclados de tristeza
Todo lo que se hace con turbación y tristeza viene de los demonios
El espíritu de acedia engendra todos los males
Contribuyes a tu propia condenación al osar arrogarte aquello por lo que más bien deberías dar gracias a Dios
Aquellos que se acercan a nuestro gran médico son iluminados por Él y Él los cura de todas sus enfermedades espirituales
Jesús es médico de las almas y de los cuerpos
El gran médico que soporta nuestras enfermedades
El gran médico espiritual y celestial que cura tanto las almas como los cuerpos
Si quien está enfermo va a ver al médico, es preciso que observe las prescripciones del médico
El que va al médico y no se ajusta exactamente a lo que el médico prescribe, no puede librarse de su enfermedad
Si nuestro gran médico celestial nos ha dado los remedios..., ¿dónde encontraremos la causa de nuestra perdición, sino en la debilidad de nuestra voluntad?
La enfermedad triunfa sobre quien vacila en su fe
Si tenemos fe en el que ha venido a curar todas las enfermedades y debilidades de la multitud, Él es capaz de curar, no solo las enfermedades corporales, sino también las del hombre interior
Nuestra fe perfecta se refleja en la curación
Dichoso tú, si te das perfecta cuenta de tus faltas. Pues el que se da cuenta se horroriza y se desembaraza de ellas
[Sin la contrición del corazón] nadie puede curarse de sus pasiones
Condénate en todo siempre como pecador y transgresor
Debemos estar siempre totalmente convencidos de que pecamos en todo, en palabra, en acto y en pensamiento
Volvamos a Dios por la penitencia y Él lo pacificará todo
El que posee las lágrimas verdaderas acompañadas de compunción... no es vencido en ningún combate... Las lágrimas son un escudo en el que rebotan todas las saetas encendidas del diablo (Ef 6, 16). A quien las tiene no le alcanzará ningún ataque del combate
Las lágrimas que se derraman continuamente en nombre de Dios protegen al hombre que las ha adquirido
Sabemos bien que los que están enfermos siempre tienen necesidad del médico y de sus remedios... Por eso el profeta clamaba: 'Tú eres nuestro refugio de generación en generación' (Sal 89, 1). Y, si Él es nuestro refugio, recordemos que dice: 'Invócame en el [dí]a de la tribulación. Yo te libraré y tú me glorificarás' (Sal 49, 15)
El hecho de invocar a Dios sin interrupción es un remedio que suprime todas las pasiones
Lo mismo que el médico aplica la medicina o la cataplasma sobre la herida del paciente, y se produce su efecto sin que el enfermo sepa cómo, así también el Nombre de Dios, cuando se lo invoca, aniquila las pasiones, aun cuando no sepamos cómo
Reza noche y día para ser purificado de las pasiones visibles y de las que están ocultas
Poned vuestra confianza en Él y ‘no os preocupéis del mañana’ (Mt 6, 34), pues a Él le corresponde cuidar de nosotros. Y si echamos sobre Él nuestras preocupaciones (cf. 1 Pe 5, 7), Él se ocupará de nosotros, según su deseo
Si no crees, tampoco esperas
Si te sobreviene un debilitamiento u otra enfermedad, dirige tu mente a tu Maestro, y serás aliviado
Si un pensamiento persiste y te declara la guerra, díselo a tu padre