Cipriano de Cartago — 5 citas

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Ciprianode Cartago

Patrísticac. 210 – 258
Nacimiento Cartago o su región (Túnez) (aproximado)
Muerte Cartago, martirizado (Túnez)
Tradición Padre latino
Mapa Cartago, donde murió

Cipriano nació en Cartago hacia el año 210, de familia pagana. Se convirtió a la fe, fue ordenado presbítero y, el año 249, fue elegido obispo de su ciudad. En la persecución de Valeriano, primero fue desterrado y más tarde sufrió el martirio, el día 14 de septiembre del año 258

En tiempos muy difíciles gobernó sabiamente su Iglesia con sus obras y sus escritos.

Las 5 citas

El sacerdote del Señor debe emplear remedios curativos. Es un mal médico el que trata con suavidad los abscesos tumefactos y deja que el veneno se extienda por las partes internas del cuerpo. Se debe hacer una incisión en la herida para abrirla y, tras extirpar las partes gangrenadas, debe intervenir una cura enérgica a pesar incluso de que el enfermo proteste, grite y se lamente porque no puede soportar el dolor; más tarde, cuando se sienta sano, dará las gracias al médico

Cipriano de Cartago Cipriano de Cartago, Deseos que han caído, 14

[La paciencia] no solo conserva lo que es bueno para nosotros; nos defiende de lo que nos es contrario

Cipriano de Cartago Cipriano de Cartago, Del beneficio de la paciencia, 14 (cf. 20)

Si formamos todos una misma Iglesia, si tenemos todos una sola alma y un solo corazón, ¿qué sacerdote no se congratulará de las alabanzas tributadas a un colega suyo, como si se tratara de las suyas propias? ¿O qué hermano no se alegrará siempre de las alegrías de sus otros hermanos?

Cipriano de Cartago De las cartas de san Cipriano, obispo y mártir

Gracias sean dadas a Dios

Cipriano de Cartago Palabras de san Cipriano al escuchar su sentencia de muerte. De las actas proconsulares del martirio de san Cipriano, obispo

El sacerdote del Señor debe emplear remedios curativos. Es un mal médico el que trata con suavidad los abscesos tumefactos y deja que el veneno se extienda a las partes internas del cuerpo. Hay que abrir y sajar la herida y, tras extirpar las partes gangrenadas, se debe emplear una cura enérgica. Y también aunque el enfermo proteste, grite y se lamente porque no puede soportar el dolor; después, cuando sienta que está sano, dará las gracias al médico

Cipriano de Cartago Cipriano de Cartago, De los que han caído, 14