El sacerdote del Señor debe emplear remedios curativos. Es un mal médico el que trata con suavidad los abscesos tumefactos y deja que el veneno se extienda por las partes internas del cuerpo. Se debe hacer una incisión en la herida para abrirla y, tras extirpar las partes gangrenadas, debe intervenir una cura enérgica a pesar incluso de que el enfermo proteste, grite y se lamente porque no puede soportar el dolor; más tarde, cuando se sienta sano, dará las gracias al médico
Traducido del latín