Evagrio Póntico — 15 citas

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EvagrioPóntico

Patrísticac. 345 – 399
Nacimiento Íbora, en el Ponto (actual İverönü, distrito de Erbaa, provincia de Tokat, Turquía)
Muerte Las Celdas (Kellia), desierto de Nitria (actual gobernación de Beheira, Egipto)
Tradición Padre del desierto
Mapa Las Celdas, donde murió

Monje del desierto egipcio del siglo IV, discípulo de los capadocios y de Macario, primer gran sistematizador de la vida espiritual. En el 'Práctico', el 'Tratado sobre la oración' y el 'Antirrhetikos' elaboró la doctrina de los ocho pensamientos (logismoi) y de la apatheia, base de toda la terapéutica ascética posterior, transmitida por Casiano y por la Filocalía.

Condenado en 553 por su origenismo, se le venera sin título de santo en la tradición bizantina, aunque las Iglesias siríaca y armenia lo tuvieron por padre espiritual.

Sobre tristeza · 15 citas

La tristeza sobreviene a veces por la frustración de los deseos; otras veces es consecuencia de la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 10

La tristeza está constituida por la insatisfacción de un deseo carnal

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156D

Aquel que ama el mundo se entristecerá muchas veces

Evagrio Póntico

La tristeza es la frustración de un placer (σtέρησις ήδονης) presente o esperado

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156D; Tratado práctico, 19

Es imposible rechazar a este enemigo [la tristeza] si tenemos un apego apasionado a uno cualquiera de los bienes terrenos

Evagrio Póntico Cf. Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11-12; Tratado práctico, 19

La tristeza proviene de los pensamientos de la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156BC; cf. Tratado práctico, 10; 25

En efecto, la ira es un deseo de venganza, y la venganza no satisfecha produce tristeza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156BC; cf. Tratado práctico, 10; 25

[La tristeza] es un obstáculo para todos los bienes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11

[La tristeza] destroza la oración

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, 56. Cf. De los ocho espíritus de malicia, 11

Aquel que huye de todos los placeres del mundo es una ciudadela inaccesible para el demonio de la tristeza. La tristeza, en efecto, es la frustración de un placer, presente o esperado, y es imposible rechazar a este enemigo si tenemos un apego apasionado a uno u otro de los bienes terrenos; pues el enemigo extiende sus redes y produce la tristeza precisamente allí donde ve que se dirige nuestra inclinación

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 19

La tristeza sobreviene cuando no se obtiene lo que se desea carnalmente; ahora bien, como a toda pasión va ligado un deseo, quien ha vencido a las pasiones no estará dominado por la tristeza... El que domina las pasiones, domina la tristeza; pero el que ha sido vencido por el placer, no escapará a sus lazos. El que ama el mundo, se entristecerá muchas veces... Pero el que desprecia los placeres del mundo no será perturbado por los pensamientos de la tristeza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11-12, en PG 79, 1156D, 1157BC

[Las lágrimas que derramamos llorando por nuestros pecados son] el antídoto de las pasiones

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 8

Obliga a tu alma, desde el comienzo de la oración, al llanto y a la compunción, para que toda la oración sea fructífera

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Paranética, ed. Frankenberg, 60; Tratado de la oración, 6

Usa las lágrimas para conseguir todo lo que pides, pues tu Señor se complace mucho al recibir una oración hecha con lágrimas

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Paranética, ed. Frankenberg, 60; Tratado de la oración, 6

Uno no debe abandonar la celda a la hora de las tentaciones, por muy plausibles que sean los pretextos que se haya forjado para ello, sino que debe resistir sentado en su interior, ser paciente y recibir con valentía a todos los asaltantes, principalmente al demonio de la acedia

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 28