Hijo de un mercader de paños que renunció a todo para vivir el evangelio al pie de la letra entre los pobres. Fundó los Hermanos Menores. Dejó pocos escritos, en su mayoría breves admoniciones y el Cántico de las criaturas.
Bienaventurado aquel religioso que no encuentra placer y alegría sino en las santísimas palabras y obras del Señor.
Bienaventurado el siervo que, cuando habla, no manifiesta todas sus cosas con miras a la recompensa, y no es precipitado en hablar.