Gregorio Palamas — 12 citas

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GregorioPalamas

Medieval1296 – 1359
Nacimiento Constantinopla (actual Estambul, Turquía)
Muerte Tesalónica (actual Grecia)
Tradición Hesicasta
Mapa Tesalónica, donde murió

Monje athonita y arzobispo de Tesalónica en el siglo XIV, defensor de los hesicastas frente a Barlaam de Calabria. En las 'Tríadas en defensa de los santos hesicastas' formuló la distinción entre la esencia y las energías increadas de Dios, fundamento teológico de la oración de Jesús y de la deificación del hombre.

Algunas fuentes dan 1357 o 1358 como año de su muerte; la fecha más aceptada es el 14 de noviembre de 1359.

Sobre conversión · 12 citas

[La parte racional del alma recobra su verdadera vida cuando sirve al hombre para] dedicarse a las contemplaciones divinas y para cantar himnos de acción de gracias a Dios

Gregorio Palamas

Por la autoridad del espíritu fijamos su ley a cada potencia del alma, y a cada miembro del cuerpo que le conviene

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 23

[La terapéutica] no consiste en hacer morir la parte apasionada, sino en transferirla del mal al bien, en dirigirla en su misma constitución hacia las cosas divinas, tras apartarla completamente del mal y volverla hacia el bien

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

Con esta facultad del alma es con la que amamos y con la que nos apartamos, con la que nos unimos o con la que permanecemos extraños. Los que aman el bien realizan, pues, una transposición (µετάθεσις) de esta facultad y no la hacen morir; no la encierran dentro de ellos mismos sin permitirle el menor movimiento, sino que la hacen actuar en el amor hacia Dios y el prójimo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[El hombre curado de las enfermedades espirituales es] aquel que ha sometido sus apetitos irascible y concupiscible, que constituyen juntos la parte apasionada del alma, a las facultades de conocimiento, de juicio y de razonamiento de esta misma alma, igual que las personas apasionadas someten su razón a las pasiones

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[El hombre curado] practicará las virtudes correspondientes con la parte apasionada del alma, que actuará en conformidad con el objetivo que Dios le propuso al crearla

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[Si el hombre destruyera la parte apasionada de su alma,] no habría en él ningún movimiento ni acción para adquirir un estado divino, unas relaciones con Dios y unas disposiciones divinas del espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[Al someter la parte apasionada, el hombre podrá] marchar como conviene a Dios y tender hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

Los hombres que poseen la pasión de lo Bello no hacen morir la parte apasionada de su alma, encerrándola dentro de ellos mismos y dejándola sin actividad ni movimiento, pues entonces dejarían de poseer el órgano necesario para amar el bien y odiar el mal y tampoco tendrían ya el medio para volverse ajenos al mal y unirse a Dios. Lo que ellos hacen es que mueran las relaciones de esta potencia con las cosas malvadas; dirigen toda la potencia hacia el amor a Dios, conforme al primer y gran mandamiento: ‘Amarás al Señor tu Dios con toda tu fuerza’ (Mc 12, 30), es decir, con toda tu potencia. ¿Qué potencia? La potencia de la parte apasionada, evidentemente

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

Dispuesta de este modo a amar a Dios, esta parte amante eleva las otras potencias del alma por encima de las cosas terrenas y las vuelve hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 23

La prescripción de crucificar la carne con sus pasiones y sus deseos, no la recibimos para que nos demos muerte a nosotros mismos haciendo que muera toda actividad del cuerpo y toda potencia del alma, sino para que rechacemos todo deseo y todo acto malvados

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 24. Cf. I, 2, 1-2; II, 2, 23

En aquellos que han elevado su espíritu hacia Dios y exaltado su alma por la pasión de Dios, [la carne] deja de poseer deseos contrarios al espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9