Hesiquio de Batos — 23 citas

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Hesiquiode Batos

Patrísticas. VIII
Muerte Monasterio de la Zarza Ardiente (Batos), monte Sinaí (actual monasterio de Santa Catalina, Egipto)
Tradición Monje del Sinaí
Mapa Monasterio de la Zarza Ardiente, donde murió

Sacerdote, monje y, según la tradición, higúmeno del monasterio de la Madre de Dios de la Zarza Ardiente (Batos) en el Sinaí, autor del tratado Sobre la sobriedad y la virtud (Sobre la vigilancia y la santidad), en 200 capítulos dirigidos a Teódulo. Es uno de los textos fundamentales de la Filocalia sobre la nepsis, la guarda del corazón y la oración de Jesús como remedio de los pensamientos.

Datación muy discutida: posterior a san Juan Clímaco (siglos VI-VII), se le sitúa entre los siglos VII y IX, con preferencia por el VIII-IX; no se conservan datos de su nacimiento y a menudo se le ha confundido con Hesiquio de Jerusalén.

Sobre oración · 23 citas

El mal que traen el olvido y sus consecuencias se cura mediante una vigilancia muy rigurosa de la mente y mediante una continua invocación a nuestro Señor Jesucristo

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 32

[La oración es lo único que otorga al hombre] el conocimiento interior

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 61

[En la oración de Jesús,] sin cansarse ni cesar, el alma respira e invoca siempre a Cristo Jesús, el Hijo de Dios y Dios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 100 (cf. 182; 183; 189); 5 (cf. 187: «respirando continuamente a Cristo Jesús»); 196

Realmente es bienaventurado aquel que con toda la reflexión de su espíritu está adherido a la oración de Jesús y lo llama continuamente en su corazón, como el aire se une a nuestros cuerpos y la llama a los cirios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 100 (cf. 182; 183; 189); 5 (cf. 187: «respirando continuamente a Cristo Jesús»); 196

Tantas veces como se multipliquen en nosotros los malos pensamientos, arrojemos en medio de ellos la invocación de nuestro Señor Jesucristo. Veremos entonces cómo se esfuman inmediatamente como el humo en el aire, tal como nos lo ha enseñado la experiencia

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 98; 20 (cf. 112; 174)

[Hay que] gritar a Cristo... justo después de la refutación. Entonces aquel que combate verá al enemigo disiparse con su imagen, como polvo al viento o humo que se desvanece, expulsado por el Nombre adorable de Jesús

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 98; 20 (cf. 112; 174)

Si nos fiamos solo de nuestra vigilancia o de nuestra atención, pronto seremos derribados y caeremos. Nos enredaremos cada vez más en sus redes: los malos pensamientos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 22; 26

Es imposible expulsar la sugerencia malvada sin invocar a Jesucristo

Hesiquio de Batos Cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 24; 26; 42; 181

Que no cese jamás... la oración a Cristo Jesús nuestro Dios. Pues, fuera de Jesús, no hallarás en toda tu vida un socorro más poderoso. Solo el mismo Señor, puesto que es Dios, conoce las artimañas, los fraudes y los ardides de los demonios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 152; 142; 39 (cf. 145; 169)

Lo que extingue y disuelve inmediatamente todos los pensamientos, todas las palabras, todas las fantasías, todas las imágenes, todos los males que los adversarios erigen en nosotros, es la invocación del Señor

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 153

[La oración es lo único que puede] destruir hasta la propia marca y el impulso de la pasión

Hesiquio de Batos Cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 28; 122; 152; 175; Marcos el Monje, A Nicolás, 7 (cita); Filoteo el Sinaíta, Cuarenta capítulos népticos, 47

[Mediante la oración de Jesús unida a la vigilancia,] curamos... la casa de nuestro corazón

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 152

La oración establece en el espíritu la vigilancia

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 94; 182 (cf. 183)

Si quieres... conocer fácilmente la vigilancia del corazón, que la oración de Jesús se pegue a tu aliento

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 94; 182 (cf. 183)

Igual que los alimentos nocivos trastornan el cuerpo nada más tomarlos, pero el que ha comido poco de ellos puede, gracias a algún remedio, vomitarlos en cuanto le sientan mal y que no le afecten, lo mismo el espíritu, cuando ha recibido y absorbido malos pensamientos y siente su amargura, los vomita fácilmente y los rechaza gracias a la oración de Jesús dicha desde el fondo del corazón. Esto es lo que, gracias a Dios..., la experiencia ha permitido comprender a quienes están vigilantes

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 188

[La vigilancia] libera por entero al hombre de los pensamientos apasionados y de las malas acciones, si se persigue larga y ardientemente..., proporciona, en la medida de lo posible, un conocimiento seguro de lo Incomprensible, y... abre los misterios divinos y ocultos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 1 (cf. 104; 175)

Procura no tener en tu corazón ningún pensamiento, ni irracional ni racional

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 49; 20

Preserva tu corazón de todo pensamiento, incluso aunque parezca bueno

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 49; 20

Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 171 (cf. 160)

Cuando el espíritu se ha despojado por completo de todos los pensamientos y de las formas que estos le imponen, entonces lo ilumina la bienaventurada luz de la Divinidad si es que, gracias al vacío de todos los pensamientos, este resplandor se revela de pronto a la inteligencia pura

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 89; 117

La virtud de la atención hace que abunde todo bien en [el] corazón

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 89; 117

[La atención permite al hombre ver] claramente en espíritu a Cristo... con su Padre consustancial y el Espíritu Santo adorable

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 89; 117

O más bien es nuestro Señor Jesucristo, sin el que nosotros no podemos hacer nada, quien te dará estas cosas

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 89; 117