Sacerdote, monje y, según la tradición, higúmeno del monasterio de la Madre de Dios de la Zarza Ardiente (Batos) en el Sinaí, autor del tratado Sobre la sobriedad y la virtud (Sobre la vigilancia y la santidad), en 200 capítulos dirigidos a Teódulo. Es uno de los textos fundamentales de la Filocalia sobre la nepsis, la guarda del corazón y la oración de Jesús como remedio de los pensamientos.
Datación muy discutida: posterior a san Juan Clímaco (siglos VI-VII), se le sitúa entre los siglos VII y IX, con preferencia por el VIII-IX; no se conservan datos de su nacimiento y a menudo se le ha confundido con Hesiquio de Jerusalén.
El mal que traen el olvido y sus consecuencias se cura mediante una vigilancia muy rigurosa de la mente y mediante una continua invocación a nuestro Señor Jesucristo
[La oración es lo único que otorga al hombre] el conocimiento interior
[En la oración de Jesús,] sin cansarse ni cesar, el alma respira e invoca siempre a Cristo Jesús, el Hijo de Dios y Dios
Realmente es bienaventurado aquel que con toda la reflexión de su espíritu está adherido a la oración de Jesús y lo llama continuamente en su corazón, como el aire se une a nuestros cuerpos y la llama a los cirios
Tantas veces como se multipliquen en nosotros los malos pensamientos, arrojemos en medio de ellos la invocación de nuestro Señor Jesucristo. Veremos entonces cómo se esfuman inmediatamente como el humo en el aire, tal como nos lo ha enseñado la experiencia
[Hay que] gritar a Cristo... justo después de la refutación. Entonces aquel que combate verá al enemigo disiparse con su imagen, como polvo al viento o humo que se desvanece, expulsado por el Nombre adorable de Jesús
Si nos fiamos solo de nuestra vigilancia o de nuestra atención, pronto seremos derribados y caeremos. Nos enredaremos cada vez más en sus redes: los malos pensamientos
Es imposible expulsar la sugerencia malvada sin invocar a Jesucristo
Que no cese jamás... la oración a Cristo Jesús nuestro Dios. Pues, fuera de Jesús, no hallarás en toda tu vida un socorro más poderoso. Solo el mismo Señor, puesto que es Dios, conoce las artimañas, los fraudes y los ardides de los demonios
Lo que extingue y disuelve inmediatamente todos los pensamientos, todas las palabras, todas las fantasías, todas las imágenes, todos los males que los adversarios erigen en nosotros, es la invocación del Señor
[La oración es lo único que puede] destruir hasta la propia marca y el impulso de la pasión
[Mediante la oración de Jesús unida a la vigilancia,] curamos... la casa de nuestro corazón
La oración establece en el espíritu la vigilancia
Si quieres... conocer fácilmente la vigilancia del corazón, que la oración de Jesús se pegue a tu aliento
Igual que los alimentos nocivos trastornan el cuerpo nada más tomarlos, pero el que ha comido poco de ellos puede, gracias a algún remedio, vomitarlos en cuanto le sientan mal y que no le afecten, lo mismo el espíritu, cuando ha recibido y absorbido malos pensamientos y siente su amargura, los vomita fácilmente y los rechaza gracias a la oración de Jesús dicha desde el fondo del corazón. Esto es lo que, gracias a Dios..., la experiencia ha permitido comprender a quienes están vigilantes
[La vigilancia] libera por entero al hombre de los pensamientos apasionados y de las malas acciones, si se persigue larga y ardientemente..., proporciona, en la medida de lo posible, un conocimiento seguro de lo Incomprensible, y... abre los misterios divinos y ocultos
Procura no tener en tu corazón ningún pensamiento, ni irracional ni racional
Preserva tu corazón de todo pensamiento, incluso aunque parezca bueno
Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor
Cuando el espíritu se ha despojado por completo de todos los pensamientos y de las formas que estos le imponen, entonces lo ilumina la bienaventurada luz de la Divinidad si es que, gracias al vacío de todos los pensamientos, este resplandor se revela de pronto a la inteligencia pura
La virtud de la atención hace que abunde todo bien en [el] corazón
[La atención permite al hombre ver] claramente en espíritu a Cristo... con su Padre consustancial y el Espíritu Santo adorable
O más bien es nuestro Señor Jesucristo, sin el que nosotros no podemos hacer nada, quien te dará estas cosas