Igual que los alimentos nocivos trastornan el cuerpo nada más tomarlos, pero el que ha comido poco de ellos puede, gracias a algún remedio, vomitarlos en cuanto le sientan mal y que no le afecten, lo mismo el espíritu, cuando ha recibido y absorbido malos pensamientos y siente su amargura, los vomita fácilmente y los rechaza gracias a la oración de Jesús dicha desde el fondo del corazón. Esto es lo que, gracias a Dios..., la experiencia ha permitido comprender a quienes están vigilantes
Traducido del griego