Monje egipcio formado en el desierto de Escete que se retiró después a la región de Gaza, donde vivió recluido y murió el 11 de agosto de 491. Su «Asceticón», colección de discursos ascéticos difundida en griego, copto, siríaco, árabe, armenio, etíope y georgiano, es uno de los textos fundacionales de la espiritualidad monástica oriental.
La crítica discute si hubo un solo Isaías o dos: un Isaías de Escete de comienzos del siglo V, autor del núcleo del «Asceticón», e Isaías de Gaza († 489/491), que lo habría reelaborado. Su lugar de nacimiento es desconocido.
[El hombre en el Paraíso] tenía unas facultades sanas y estables, en su estado natural
En el espíritu se halla el deseo conforme a la naturaleza, fuente de caridad y a causa del cual Daniel es llamado ‘hombre de deseos’ (Dn 9, 23). Este deseo lo ha trasformado el enemigo en un deseo vergonzoso, que nos lleva a codiciar todo lo que es impuro
En el espíritu hay una ira conforme a la naturaleza y sin ira no habría ninguna pureza en el hombre, si no se enfadara contra todo lo que el enemigo siembra en él
En el espíritu hay un odio que es conforme a la naturaleza, y sin odio hacia la enemistad el alma no pone de manifiesto su honradez
La ira que para nosotros era conforme a la naturaleza... se ha transformado para todos los sujetos irracionales y vanos en ira contra el prójimo
El odio natural... se ha vuelto antinatural, y nos hace odiar y despreciar al prójimo
Quien ama ser glorificado por los hombres... entrega su alma a sus enemigos, y estos la entregan a muchos males y se apoderan de ella
El Verbo hecho carne, es decir, perfecto hombre, se vuelve semejante a nosotros menos en el pecado, para volver a llevar a lo que era antinatural a la conformidad con la naturaleza por su santo cuerpo y, por piedad del hombre, lo hace volver al paraíso