Juan Casiano — 9 citas

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JuanCasiano

Patrísticac. 360 – c. 435
Nacimiento Escitia Menor, región de Dobrudja (actual Rumanía, cerca de Constanza) (aproximado)
Muerte Marsella, Galia Narbonense (actual Francia)
Tradición Monje latino
Mapa Marsella, donde murió

Monje de los siglos IV-V, formado en Belén y en el desierto egipcio, fundador de monasterios en Marsella. Sus 'Instituciones cenobíticas' y sus 'Colaciones' transmiten a Occidente la doctrina de los Padres del desierto, en particular el análisis de los ocho pensamientos o vicios capitales heredado de Evagrio.

Su origen escita (Dobrudja) es el más aceptado, pero algunos investigadores defienden un nacimiento en la Galia.

Sobre enfermedades espirituales · 9 citas

Todos los vicios tienen una misma fuente y un idéntico origen. Pero, según la parte y -por decirlo de alguna manera- según el miembro que se halla pervertido en el alma, esta recibe los distintos nombres de las pasiones y las enfermedades espirituales. La analogía de las afecciones corporales sirve a veces como prueba. Pues, aunque la causa sea una, no deja de diversificarse en muchos tipos de enfermedades, según el miembro que se ve afectado. Si el humor insano asedia la cabeza, que es como la ciudadela del cuerpo, da lugar a la cefalea; si invade los oídos o los ojos, tenemos la otalgia o la oftalmia; si afecta a las articulaciones o a las extremidades de las manos, se trata de la enfermedad articular, o la gota de las manos; si desciende hasta la extremidad de los pies, la afección cambia de nombre para llamarse podagra o gota de los pies. Para una misma fuente de humor maligno, hay tantos vocablos distintos como partes o miembros afectados. Del mismo modo, si pasamos de las cosas visibles a las invisibles, podemos creer con razón que la energía de los vicios se encuentra localizada de forma similar en las diferentes partes y, si puede decirse así, miembros del alma. Pues bien, los sabios distinguen tres facultades: la racional, la irascible y la desiderativa. Siempre que el mal nos ataque se alterará necesariamente una u otra. Por tanto, cuando la pasión mala afecta a cualquiera de estas potencias, el vicio particular recibe su denominación de la alteración que provoca

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXIV, 15

Cuando la peste viciosa infecta la parte racional, engendra la cenodoxia (vanagloria o vanidad), la rebeldía, el orgullo, la presunción, la rigidez y la herejía. Cuando hiere la parte irascible, engendra la ira, la impaciencia, la tristeza, la acedia, la pusilanimidad y la crueldad. Cuando corrompe la parte desiderativa, produce la gastrimargía (gula), la impureza, el amor al dinero, la avaricia, los deseos perniciosos y terrenales

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXIV, 15

Las ocho pasiones principales hacen la guerra conjuntamente al género humano, pero sus ataques no se presentan de la misma manera en todos los individuos indistintamente

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 13

En uno ocupa el primer lugar el espíritu de lujuria; en otro, la ira; en este la cenodoxia reivindica el cetro, en aquel detenta la soberanía el orgullo. Y aunque cada uno de nosotros tiene que sufrir los asaltos de todos, no somos atacados de la misma manera ni en idéntico orden

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 13

Si antes de nada no hemos descrito las variadas formas de una enfermedad, si no hemos determinado su origen y sus causas, no podremos aplicar a los enfermos el tratamiento adecuado ni permitir a los sanos conservar la buena salud

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VII, 13

No podrán curarse jamás las enfermedades, ni encontrarse los remedios para los problemas de salud, si primero no se buscan sus orígenes y sus causas con una investigación minuciosa

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 4

Los ancianos tienen por costumbre exponer esto en sus conferencias, y especialmente cuando se trata de la instrucción de los jóvenes. Nosotros reconocíamos muchos de esos elementos en nosotros mientras los ancianos hacían una exposición completa de ellos... y nos curábamos aprendiendo sin decir nada los remedios y, al mismo tiempo, las causas de los vicios que nos minaban

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 13

Igual que los médicos más experimentados no suelen contentarse con curar las enfermedades presentes, sino que, con su sabia experiencia, se adelantan a las enfermedades futuras y las previenen mediante prescripciones y remedios saludables, así también estos auténticos médicos de las almas destruyen de antemano en la instrucción espiritual, por medio de una suerte de antídoto celestial, las enfermedades del corazón antes de que aparezcan, y al no permitir que se desarrollen en el espíritu de los jóvenes, les desvelan la causa de las pasiones que los amenazan y los remedios que les traen la salud

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 17 (2)

¿Acaso no vemos los primeros movimientos de la carne, no solo en los niños que todavía se hallan en la edad de la inocencia y no tienen discernimiento del bien y el mal, sino incluso en los más pequeños y en los que todavía son niños de pecho? Sin que haya en ellos el menor comienzo de concupiscencia, testimonian sin embargo que estos movimientos están impresos por naturaleza en su carne. Asimismo, ¿no constatamos violentos accesos de ira incluso en los más pequeños, los cuales, antes de conocer la virtud de la paciencia, se perturban por las injurias que reciben y se resienten por las palabras burlonas que les dicen aunque sea de broma? Y en ocasiones, aunque les falta la fuerza para llevarla a cabo, no les falta el deseo de venganza que la ira les inspira

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VII, 3