Juan Casiano — 23 citas

Volver

JuanCasiano

Patrísticac. 360 – c. 435
Nacimiento Escitia Menor, región de Dobrudja (actual Rumanía, cerca de Constanza) (aproximado)
Muerte Marsella, Galia Narbonense (actual Francia)
Tradición Monje latino
Mapa Marsella, donde murió

Monje de los siglos IV-V, formado en Belén y en el desierto egipcio, fundador de monasterios en Marsella. Sus 'Instituciones cenobíticas' y sus 'Colaciones' transmiten a Occidente la doctrina de los Padres del desierto, en particular el análisis de los ocho pensamientos o vicios capitales heredado de Evagrio.

Su origen escita (Dobrudja) es el más aceptado, pero algunos investigadores defienden un nacimiento en la Galia.

Sobre tristeza · 23 citas

[La tristeza] proviene a veces de que nos vemos defraudados en una esperanza que teníamos

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 4; Conferencias, V, 11

[Una de las principales especies de la tristeza] es consecuencia de un deseo contrariado

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 4; Conferencias, V, 11

La tristeza proviene a veces de que nos hemos encolerizado

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 4; Conferencias, V, 11

[Hay un tipo de tristeza que] sigue a la ira que se extingue

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 4; Conferencias, V, 11

Ocurre que nos llenamos de una angustia súbita y sin causa; nos sentimos abrumados por una tristeza para la que no hallamos ningún motivo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 11

[El otro tipo de tristeza] proviene de una ansiedad o una desesperación sin motivo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 11

A veces, sin ninguna causa aparente que nos provoque esta caída, la maldad del enemigo nos abruma de pronto

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 4. Cf. Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, V, 67

Si [a la tristeza] le permitimos que se vaya apoderando poco a poco de nuestra alma, a merced de las distintas circunstancias, entonces sacude y deprime (labefactat et deprimit) nuestro espíritu

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 1

[La tristeza,] una vez que [aquel que está afectado por ella] se ha vuelto incapaz de tomar una decisión saludable y se ve privado de la paz del corazón, lo convierte en un loco... al que ella abate y sumerge bajo una penosa desesperación

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 1

Dios, el creador de todo, que sabe mejor que nadie cómo curar a sus criaturas, y que la raíz y la causa de nuestros pecados no reside en las cosas sino en nosotros mismos, no nos ha mandado que dejemos de frecuentar a nuestros hermanos, ni que evitemos a aquellos a los que pensamos haber hecho daño o que creemos que nos han ofendido

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 7; VI, 3; Conferencias, V, 4 (cf. XIX, 6)

[La tristeza forma parte de esas pasiones que,] curadas por la meditación del corazón y por una vigilancia prolongada, lo son también por el trato frecuente con los hermanos y su constante provocación; cuanto más a menudo se manifiestan y nos son reprochadas estas perturbaciones, más pronto conseguimos curarnos de ellas

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 7; VI, 3; Conferencias, V, 4 (cf. XIX, 6)

[En el caso de estas pasiones,] la sociedad no perjudica; todo lo contrario: ofrece las mayores ventajas a quien desea verdaderamente corregirse de ellas. Se ponen al descubierto en el trato con los hombres y, por el hecho mismo de que se manifiestan con más frecuencia cuando hay ocasión, permiten una curación más rápida

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 7; VI, 3; Conferencias, V, 4 (cf. XIX, 6)

[La tristeza forma parte de esas pasiones que] se curan con la meditación del corazón y una vigilancia prolongada

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 3; IX, 13

Así es como podremos apartar de nosotros esta funesta pasión: manteniendo... nuestro espíritu ocupado sin cesar en la meditación espiritual. De este modo, en efecto, podremos vencer todos los tipos de tristeza, proceda ésta de la ira, de la pérdida de un beneficio, de un daño que nos han hecho sufrir, de una injuria que nos han infligido, o que nosotros la hayamos concebido sin ningún motivo razonable, o que nos arrastre a una mortal desesperación

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 3; IX, 13

Tenemos que rechazar indistintamente toda tristeza como tristeza del siglo, que engendra la muerte, y desterrarla de nuestro corazón

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 12

[Tenemos que rechazar toda tristeza,] excepto la que suscita una penitencia saludable, la búsqueda de la perfección o el deseo de los bienes futuros

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 12

[La tristeza-pasión] es agria, impaciente, intratable, está llena de rencor, de amargura estéril y de una agobiante desesperación

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 11

[La tristeza-pasión] paraliza la actividad de aquel de quien se ha apoderado y lo aparta del sufrimiento saludable, pues es irracional

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 11

[La] tristeza que ‘provoca una penitencia que lleva a la salvación’ (2 Cor 7, 10), es obediente, afable, humilde, mansa, llena de dulzura y de paciencia, porque proviene del amor de Dios. Por desear la perfección, se extiende sin cansarse a todos los dolores del cuerpo y a la contrición del espíritu; alegre en cierta manera, y fortalecida por su progreso, conserva siempre su amabilidad y su grandeza de alma, y posee todos los frutos del Espíritu Santo que enumera el apóstol san Pablo: caridad, alegría, paz, longanimidad, bondad, benignidad, fe, mansedumbre, continencia (Gal 5, 22-23)

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, IX, 11

A menudo la presencia saludable de la compunción se manifiesta por una alegría inefable y por arrebatos; la misma inmensidad de la alegría la vuelven intolerable hasta tal punto que estalla en grandes gritos que llevan hasta la celda vecina la noticia de nuestra felicidad y nuestra embriaguez

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, IX, 27 (cf. 28)

Quien quiera acometer la lucha de la perfección con todas las de la ley, debe... combatir en todos los frentes el pernicioso espíritu de la acedia

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, X, 5

Tiene que apresurarse a extirpar esta enfermedad de lo recóndito de su alma

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, X, 5; Apotegmas, serie alfabética, Poemen, 157

Si el hombre la reconoce [a la acedia] como lo que es, obtiene el descanso

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, X, 5; Apotegmas, serie alfabética, Poemen, 157