Dios, el creador de todo, que sabe mejor que nadie cómo curar a sus criaturas, y que la raíz y la causa de nuestros pecados no reside en las cosas sino en nosotros mismos, no nos ha mandado que dejemos de frecuentar a nuestros hermanos, ni que evitemos a aquellos a los que pensamos haber hecho daño o que creemos que nos han ofendido
Traducido del latín