Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
Poco le importa el daño que el alma se hace a sí misma, se conforma, y lo convierte en una especie de placer que tiene que satisfacer a cualquier precio. Sí, esta agitación del corazón no carece de placer, y llega a ejercer sobre el alma una tiranía más imperiosa que cualquier otro placer
[La ira] es una enfermedad que repugna tanto a nuestra naturaleza como una enfermedad del cuerpo
Entre la ira y la locura no hay ninguna diferencia
El hombre airado se parece absolutamente a un loco
La ira corrompe el cuerpo
He conocido a muchos a quienes la ira ha hecho enfermar
[La ira] arruina el alma
[La ira] trastoca de pies a cabeza el estado normal [del alma]
[La ira vuelve al alma deforme] al atacar lo que tiene de más sano y corromper lo que tiene de más puro
[La] razón [del hombre airado] está entonces sepultada en la embriaguez y las tinieblas
Nada turba la claridad de la inteligencia, nada ofusca la penetración de la mente como la ira
En verdad, la ira no es menos loca que el delirio: ved como este demonio arroja a sus víctimas en el delirio, las priva absolutamente de la razón y las persuade de todo lo contrario de lo que les aconsejan sus ojos. Ellos no ven nada, no hacen nada de forma razonable, se diría que ya no tienen sentido ni juicio...; la ira los subyuga
[La embriaguez no es sino] el extravío de la mente fuera de sus caminos naturales, la desviación del razonamiento, la pérdida de la conciencia
Quienes montan en ira y están ebrios de ira ¿no se hallan en una situación tan grave como la de quienes están ebrios de vino? Dan muestras, en efecto, de tal desmesura que se abalanzan igualmente contra todos, sin controlar sus palabras ni saber distinguir a las personas. Lo mismo que los locos (µαινόµενοι) y los frenéticos se arrojan a los precipicios sin darse cuenta, así ocurre con los que se encolerizan o son presa de la ira
Creéis que os vengáis de vuestro enemigo, pero más bien os atormentáis a vosotros mismos
Vuestro resentimiento es un verdugo que lleváis dentro de vosotros a todas partes, es un buitre que desgarra vuestras entrañas
El que está furioso no puede disfrutar de la paz; quien tiene un enemigo y conserva odio contra él, tampoco gozará de ella
El hombre agitado se hace digno de mil suplicios: perpetuamente agitado por pensamientos tumultuosos, con el alma trastornada y angustiada noche y día, llega a sufrir aquí abajo unos tormentos precursores del infierno
Para las enfermedades del alma, nuestros discursos tienen que cumplir dos acciones: primero curar la enfermedad; luego, tras la curación, impedir las recaídas. Actualmente buscamos un método para una terapéutica difícil; no se trata aún de alcanzar la plena salud. ¿Cómo cortar por lo sano este defecto deplorable? ¿Cómo calmar esta fiebre cruel de la ira? Veamos de dónde procede y destruyamos la causa. ¿De dónde suele proceder? De un exceso de arrogancia y de orgullo. Suprimamos esta causa, y la enfermedad desaparecerá
[Cristo] sabía que esta pasión necesitaba un remedio rápido. E igual que un médico hábil no proporciona solo profilaxis contra las enfermedades, sino que también las cura cuando ya se han formado, Jesucristo hace lo mismo
¿Cómo combatir [la ira]?... Mediante la mansedumbre; combatir es estar del lado contrario
La mansedumbre quiebra la ira
La ira es un fuego, es una llama que agarra, muerde y abrasa. Apaguémosla con la mansedumbre y la paciencia
La ira destruye la paciencia
El hombre verdaderamente paciente soporta sin flaquear el peso de la adversidad
El hombre paciente es como un puerto en el que se disfruta de una calma profunda: el daño que le causéis no podrá conmover esta roca; vuestros ultrajes no podrán quebrantar esta torre
[La paciencia] libra al alma de los espíritus malignos
(La paciencia es para el hombre) la fuente de todo bien
[La paciencia] proporciona una fuerza invencible
La paciencia podría ser un camino hacia la venganza
[La paciencia podría] atizar la llama de la ira en las almas irritadas
[La paciencia sin caridad podría] llevar al rencor
La paciencia sin la generosidad es un defecto