Juan Crisóstomo — 7 citas

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JuanCrisóstomo

Patrísticac. 347 – 407
Nacimiento Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Muerte Comana del Ponto (actual Gümenek, provincia de Tokat, Turquía), camino del destierro
Tradición Padre griego

Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.

Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.

Sobre Cristo médico · 7 citas

Con frecuencia, en las enfermedades que tratan los médicos, el enfermo se sitúa del lado de la medicina y de sus remedios sin ganar nada con ello, porque su constitución está debilitada, porque el arte se ha vuelto impotente, porque los remedios han perdido su virtud bajo la influencia de alguna funesta coyuntura. No ocurre así cuando el médico es Dios; por poco que estéis con Él, vuestra llaga se cura infaliblemente

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario al salmo 6

El objetivo de un médico no es vengarse, sino atraernos hacia él. Un médico no se ofende ni se altera por las injurias de los enfermos que deliran, y no descuida nada para impedir que se envilezcan, considerando, no su ventaja personal, sino la de ellos; cuando recuperan un poco de su sensatez y de su tranquilidad, su corazón se llena de satisfacción y de alegría y redobla sus cuidados y remedios; lejos de querer vengarse de sus injurias, añade un favor tras otro, hasta que termina por devolverles la salud. Lo mismo Dios, cuando caemos en la última locura, sin pensar en vengarse del pasado, no dice nada ni hace nada que no se dirija a curarnos de nuestra enfermedad

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Exhortaciones a Teodoro, 1, 4

[La Iglesia es] un laboratorio espiritual, donde se preparan los medicamentos a fin de que encontremos con qué curarnos de las heridas que el mundo nos inflige

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Juan, II, 5

El divino médico no nos cura a pesar nuestro

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, V, 24

[Jesús] no elimina solo el mal, sino la raíz del mal; pues la raíz del adulterio es la codicia impúdica. El Señor, por tanto, no corrige solo el adulterio, sino también la codicia. Los médicos combaten las causas de las enfermedades... Eso es también lo que hace Jesucristo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VI, 2

[Cristo] sabía que esta pasión necesitaba un remedio rápido. E igual que un médico hábil no proporciona solo profilaxis contra las enfermedades, sino que también las cura cuando ya se han formado, Jesucristo hace lo mismo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XVI, 10

A esta humildad le otorga Cristo el primer puesto en sus bienaventuranzas, porque el diluvio de males que inunda la tierra no tiene otra fuente que el orgullo... Como el orgullo era, por así decir, el mal culminante del hombre y la raíz y fuente de todos los pecados del mundo, Jesucristo, para curarlo mediante un remedio contrario, estableció primero esta ley de la humildad como fundamento inamovible del edificio que quería construir. Cuando se ponga este fundamento, el que construya podrá elevar sin temor el resto del edificio; pero si falta, cuando el edificio se eleve hasta el cielo, necesariamente se tambaleará y se irá cayendo a pedazos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XV, 2