Máximo el Confesor — 6 citas

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Máximoel Confesor

Patrísticac. 580 – 662
Nacimiento Constantinopla (actual Estambul, Turquía) (aproximado)
Muerte Fortaleza de Schemarum, identificada con Muris-Tsikhe, cerca de Tsageri, en la antigua Lázica (actual Georgia)
Tradición Padre bizantino

Monje y teólogo bizantino del siglo VII, antiguo secretario imperial de Heraclio, fue el gran adversario del monotelismo, por lo que sufrió mutilación y destierro. Autor de las 'Centurias sobre la caridad', las 'Ambigua', las 'Cuestiones a Talasio' y la 'Mistagogia', es una de las cumbres de la síntesis entre dogma y ascesis, y una de las fuentes principales de Larchet.

Las fuentes griegas lo hacen nacer en Constantinopla; una Vida maronita siríaca lo sitúa en Hesfin (Hisfiyya), en Palestina/Golán, hipótesis discutida por la crítica.

Sobre caridad + deificación · 6 citas

La caridad, es, pues, un gran bien, el primero de los bienes, el bien supremo; ella, que tiende a hacer aparecer a un hombre como el creador de los hombres por la exacta semejanza en el bien con Dios, en la medida en que esto es posible para un ser humano

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2 (cf. Centurias sobre la caridad, III, 25). Cf. Juan Climaco, Escala, XXX, 7

Nada hay en realidad más deiforme que la caridad..., nada que eleve más a los hombres a la deificación

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2 (cf. Centurias sobre la caridad, III, 25). Cf. Juan Climaco, Escala, XXX, 7

Ella [la caridad] une a Dios y hace que el que ama se asemeje a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

[La caridad perfecciona la naturaleza humana hasta hacerla] aparecer en unidad e identidad con la naturaleza divina en la gracia

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

De ellas y por ellas [las virtudes] se forma la gracia de la caridad que conduce, deificada, hacia Dios al hombre que él ha creado

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

Me parece ser una sola y misma cosa alabaros, a Vos y a la virtud, y alabar a Dios que os concede el esplendor de la virtud que, por gracia, os deifica en Dios, haciendo desaparecer las marcas propias del hombre, a la vez que ella en vosotros hace a Dios hombre por condescendencia, dándoos asumir, en cuanto le es posible al hombre, las propiedades divinas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41