Padres del desierto — 5 citas

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Padres del desierto

Patrísticas. IV–V
Tradición Apotegmas
Mapa Escete y los desiertos de Egipto

Los monjes de los desiertos de Egipto, Palestina y Siria de los siglos IV y V, cuyos dichos y hechos se recogieron en los Apotegmas de los Padres. Bajo este nombre se agrupan aquí los dichos anónimos y los de abbas de los que apenas queda otra noticia.

Registro colectivo: reúne dichos de «un anciano», «los ancianos» y de abbas homónimos difíciles de identificar (Teodoro, Serapión, Elías, Santiago).

Sobre vanagloria · 5 citas

[Si el diablo] viene a extraviarte en la cenodoxia, realiza una acción o toma ante los hombres una actitud tal que ellos te desprecien. Pues, sábelo bien, Satán nada siente tanto como que el hombre desee la humillación y el desprecio

Padres del desierto Apotegmas, N 592/54

Si alguno conserva el recuerdo del hermano que lo ha afligido, herido o insultado, debe acordarse de él como de un bienhechor. Pues si en estas circunstancias te entristeces, es que tu alma está enferma. En efecto, si no estuvieras enfermo, no sufrirías. Debes, pues, dar gracias a este hermano, puesto que gracias a él conoces tu enfermedad, rezar por él y recibir lo que procede de él como remedios que el Señor te envía. Si, por el contrario, te enfadas con él, es como si dijeras a Jesús: ‘No quiero recibir tus remedios; prefiero que la gangrena se introduzca en mis heridas’

Padres del desierto Apotegmas, XVI, 17-19

Si quieres curarte de estas terribles heridas del alma, debes soportar lo que el médico te impone. En efecto, el que tiene el cuerpo enfermo no sufre una amputación o toma una purga por gusto, e incluso conserva un mal recuerdo de ello; y, sin embargo, convencido de que sin estos tratamientos no podría verse libre de su enfermedad, soporta lo que le impone el médico. Sabe que con una pequeña molestia se librará de una larga enfermedad. El cauterio de Jesús es aquel que, insultándote o perjudicándote, te libera de la vanagloria

Padres del desierto Apotegmas, XVI, 17-19

Yo no acuso a los que me hacen reproches, sino que los nombro mis bienhechores, y no rechazo al médico de las almas, que proporciona un remedio humillante a mi alma impura y orgullosa

Padres del desierto Apotegmas, XVI, 17-19

Si quieres que Dios te conozca, permanece ignorado por los hombres

Padres del desierto Apotegmas, Arm II, 250