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Monje del desierto egipcio del siglo IV, discípulo de los capadocios y de Macario, primer gran sistematizador de la vida espiritual. En el 'Práctico', el 'Tratado sobre la oración' y el 'Antirrhetikos' elaboró la doctrina de los ocho pensamientos (logismoi) y de la apatheia, base de toda la terapéutica ascética posterior, transmitida por Casiano y por la Filocalía.
Condenado en 553 por su origenismo, se le venera sin título de santo en la tradición bizantina, aunque las Iglesias siríaca y armenia lo tuvieron por padre espiritual.
Las numerosas virtudes que ponemos en práctica las ejercitamos en conformidad con la naturaleza
Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que le concierne, toda la potencia del espíritu estará sana también
La ignorancia (de Dios) es la enfermedad del alma
La inteligencia vaga de acá para allá cuando está apasionada, y es incoercible cuando realiza las materias que constituyen sus deseos
La naturaleza de la potencia irascible del alma (θυµός) es combatir a los demonios
Ese es el uso que debemos hacer de la parte irascible: combatir a la Serpiente con odio
La agresividad (θυµός) buena es una facultad del alma destinada a destruir los malos pensamientos
Cuando seas tentado, no reces sin antes haber dirigido con ira algunas palabras a aquel que te atenaza. Pues si dices algo con ira a los pensamientos, confundes y haces que desaparezcan las representaciones sugeridas por los adversarios
El alma racional actúa según la naturaleza cuando su parte irascible lucha por la virtud
La naturaleza de la potencia irascible es luchar por el placer
Los ángeles nos sugieren el placer espiritual y la beatitud que le sigue, para exhortarnos a dirigir nuestra irascibilidad contra los demonios
La facultad agresiva (θυµός) impura es una potencia del alma enferma
[La naturaleza de la potencia agresiva] es luchar con vistas al placer, cualquiera que sea este
[Los demonios] nos arrastran hacia los deseos del mundo y constriñen a la parte irascible a combatir a los hombres en contra de su naturaleza
No vayas a desviar el uso que haces de la potencia irascible hasta usarla de modo antinatural enfadándote contra tu hermano
La naturaleza del elemento irascible... es luchar por el placer, sea cual sea
La oración hace que la inteligencia ejerza la actividad que le es propia
La oración es la actividad que conviene a la inteligencia, es decir, el empleo mejor y más adecuado de ésta
Si tenemos recuerdos apasionados de una cosa, es que antes hemos recibido los objetos con pasión; e inversamente, de todos los objetos que recibimos con pasión, tendremos también recuerdos apasionados
El demonio es terriblemente celoso del hombre que reza, y emplea todos los medios para hacer que no alcance su objetivo. Por eso no cesa de reavivar por medio de la memoria el pensamiento de los objetos
Cuando los demonios te ven lleno de ardor por la verdadera oración, te sugieren el pensamiento de algunos objetos que te representan como necesarios. Y luego, en seguida, excitan el recuerdo ligado a ellos, impulsando a la inteligencia a buscarlos. Luego, como esta no los encuentra, se entristece mucho y se apena. Entonces, en el tiempo de la oración, le hacen rememorar los objetos de sus búsquedas y de sus recuerdos, para que la inteligencia, ablandada por estas conexiones, no obtenga la oración fructuosa
Cuando en las imaginaciones del sueño los demonios, atacando la parte concupiscible, nos hacen ver reuniones de amigos, banquetes de parientes, coros de mujeres y todos los demás espectáculos del mismo género que provocan placer, es que estamos enfermos en esta parte y que la pasión es fuerte en lo referente a ella. Cuando, en cambio, trastornan la parte irascible, forzándonos a seguir caminos escarpados, haciendo que surjan hombres armados y animales venenosos o carnívoros, y nos aterramos ante estos caminos y huimos perseguidos por esas fieras y esos hombres, entonces tengamos cuidado de nuestra parte irascible
Si la enfermedad viene después que la salud, es evidente que también la malicia viene después que la virtud
[Los vicios destruyen] las actividades naturales del alma
Todas las maldades son engendradas por la inteligencia, por la potencia irascible y por la potencia de desear, y tenemos la posibilidad de utilizar estas potencias bien o mal; por tanto, es evidente que los males nos llegan por el uso antinatural de estas partes [del alma]. Y si esto es así, no hay nada de lo creado por Dios que sea malo
[La maldad es] enfermedad del alma
Hay en total ocho pensamientos genéricos que comprenden todos los pensamientos: el primero es el de la gastrimargía (γαστριµαργία) o gula, luego viene el de la lujuria (πορνεία), el tercero es el de la filargiria (φιλαργυρία) o avaricia, el cuarto es el de la tristeza (λύπη), el quinto el de la ira (όργή), el sexto el de la acedia (άκεδία), el séptimo el de la cenodoxia (κενοδοξία) o vanidad, y el octavo el del orgullo (ύπερηφανια)
De los demonios que se oponen a la praxis, los primeros que nos hacen la guerra son aquellos que se encargan de los apetitos de gastrimargía, los que suscitan la filargiria y los que invitan a la gloria humana. Todos los demás vienen después
Por eso, el diablo insinuó estos tres pensamientos al Salvador, invitándole primero a transformar las piedras en pan, luego prometiéndole el mundo si se prosternaba para adorarlo y, en tercer lugar, diciéndole que sería glorificado si lo escuchaba
Quienes cometen el error de alimentar demasiado su carne... deberían echarse la culpa a sí mismos y no a ella
[El demonio de la lujuria] hace decir al alma ciertas palabras y oír las respuestas, como si el objeto fuera visible y estuviera presente
Es imposible que la caridad coexista en alguien con las riquezas
La tristeza sobreviene a veces por la frustración de los deseos; otras veces es consecuencia de la ira
La tristeza está constituida por la insatisfacción de un deseo carnal
Aquel que ama el mundo se entristecerá muchas veces
La tristeza es la frustración de un placer (σtέρησις ήδονης) presente o esperado
Es imposible rechazar a este enemigo [la tristeza] si tenemos un apego apasionado a uno cualquiera de los bienes terrenos
La tristeza proviene de los pensamientos de la ira
En efecto, la ira es un deseo de venganza, y la venganza no satisfecha produce tristeza
[La tristeza] es un obstáculo para todos los bienes
[La tristeza] destroza la oración
[El que sufre acedia] se ve llevado a desear otros sitios en los que pueda hallar más fácilmente aquello que necesita
El demonio de la acedia, al que también se le llama ‘demonio de mediodía’, ataca al monje hacia la hora cuarta y asedia su alma hasta la hora octava
A este demonio [de la acedia] no lo sigue inmediatamente ningún otro
Al pensamiento de la acedia no lo sigue ningún otro pensamiento, primero porque dura, luego porque contiene en él todos los pensamientos
Yo sé que ella [la ira] forcejea siempre a propósito de los placeres
[La ira es] un movimiento contra aquel que ha hecho un daño o parece haberlo hecho
Si suprimo los deseos, es para excluir los pretextos de la ira
No admitas nunca la codicia, pues ella es la que proporciona materia a la ira
Igual que aquellos que tienen la vista enferma y miran al sol son estorbados por sus lágrimas y ven en el aire alucinaciones, así también la inteligencia (νούς), cuando está trastornada por la ira, es incapaz de escrutar mediante la contemplación espiritual y ve una especie de una nube posada sobre los objetos que quiere mirar
Los pensamientos de la cenodoxia y del orgullo son los únicos que sobrevienen tras haber derrotado a los otros
La derrota de los otros demonios aumenta estos pensamientos [de cenodoxia y de orgullo]
Resulta difícil escapar de la vanidad, pues hasta lo que haces para desembarazarte de ella se convierte para ti en una nueva fuente de vanidad
La cenodoxia es el origen de las ilusiones del espíritu
Una vez que la inteligencia ha llegado a la oración más pura y verdadera, los demonios no se acercan a ella por la izquierda, sino por la derecha. Le representan una visión ilusoria de Dios en alguna figura agradable a los sentidos, de forma que le hacen creer que ha obtenido a la perfección el objetivo de la oración. Ahora bien, decía un admirable gnóstico, eso es obra de la pasión de la cenodoxia
[La cenodoxia] empuja a la inteligencia a intentar circunscribir a la divinidad en figuras y formas
[El orgulloso llega a] no hacerle caso en absoluto [al prójimo], como si no existiera
El demonio del orgullo es el que arrastra al alma a la caída más dañosa
Vienen a continuación [del orgullo] el extravío de la mente (έκστασις), la locura (µανία) y la visión de una multitud de demonios en el aire
Inmediatamente [tras los pensamientos de cenodoxia] surge el demonio del orgullo, que envía rayos incesantes por el aire de la celda y dragones alados, y que causa el último de los males, la privación del espíritu (οτέρησις φρενών)
[El monje caído en el orgullo] ve por la noche en el aire de la celda rayos de fuego brillantes a lo largo de las paredes, y toda su habitación llena de etíopes
[El monje orgulloso] cae entonces en el extravío (έκστασις), se exalta y, bajo los efectos del miedo, olvida el estado humano
[Al alma deformada por el pecado] la penitencia la endereza
El car[ácter] propio de la oración es una gravedad respetuosa acompañada de compunción y de dolor del alma en la confesión de sus faltas, hecha [con] secretos gemidos
El espíritu está por naturaleza hecho para Dios
La oración hace que el espíritu ejerza la actividad que le es propia
La oración es la actividad que corresponde a la dignidad del espíritu, es decir, el [uso] mejor y más adecuado de éste
La oración cura la parte apasionada del alma
[La oración es] conversación con Dios
Mediante la oración el médico de las almas purifica el espíritu
Lo mismo que el alma, actuando por medio del cuerpo, [percibe] los miembros que están enfermos, así también el espíritu..., [al rezar] aprende a conocer sus potencias y, a través de aquellas que le ponen trabas, descubre el mandamiento capaz de curarla
¿Quién conoce el poder de los mandamientos de Dios, y quién comprende las facultades del alma y cómo aquellos curan a éstas?
[De la esperanza y de la perseverancia] nace la impasibilidad
Si la muerte viene después que la vida, y la enfermedad después que la salud, es evidente que la maldad viene después que la virtud
[La potencia de desear debe estar] inclinada por completo hacia el Señor
[Los hombres virtuosos] amordazan todas las pasiones irracionales del cuerpo y arrancan los vicios del alma por la participación en el bien
La virtud por naturaleza es una, pero toma una forma específica en cada una de las potencias del alma
[Hay que] tener cuidado, al embarcarse, de no extraviarse y naufragar, y empeñarse en practicar igualmente todas las virtudes, porque ellas se mantienen unas a otras, y la inteligencia se ve traicionada habitualmente por el lado de la que flaquea
[Existe el riesgo de naufragar si se parte] sin dirección en la guerra contra las fuerzas opuestas... a las virtudes
Es necesario, por tanto, guerrear con método contra los adversarios