Gregorio Palamas — 109 quotes

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GregorioPalamas

Medieval1296 – 1359
Born Constantinopla (actual Estambul, Turquía)
Died Tesalónica (actual Grecia)
Tradition Hesicasta
Map Tesalónica, where they died

Not yet translated; shown in Spanish.

Monje athonita y arzobispo de Tesalónica en el siglo XIV, defensor de los hesicastas frente a Barlaam de Calabria. En las 'Tríadas en defensa de los santos hesicastas' formuló la distinción entre la esencia y las energías increadas de Dios, fundamento teológico de la oración de Jesús y de la deificación del hombre.

Algunas fuentes dan 1357 o 1358 como año de su muerte; la fecha más aceptada es el 14 de noviembre de 1359.

All 109 quotes

Desde el principio el hombre, creado a imagen de Dios, fue formado con vistas a Cristo, a fin de que pudiera, en el tiempo terminado, asumir en él al Arquetipo; igualmente el mandamiento fue dado en el Paraíso para esto

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilía sobre la Epifanía

Después de la transgresión de nuestros antepasados en el paraíso... el pecado vino a la vida; en cuanto a nosotros; estamos muertos y, antes de la muerte corporal, sufrimos la muerte del alma, es decir, la separación del alma de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías 11; cf. 16; Capítulos físicos, teológicos, éticos y prácticos,.36; 51

Cuando el alma abandona el cuerpo y se separa de él, el cuerpo muere; de igual forma, cuando Dios abandona el alma y se separa de ella, el alma muere

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 16. Sobre la muerte espiritual como consecuencia del pecado, ver también Macario de Egipto, Homilías, colección III, XVIII, 1, 3

¿Cómo va a tener salud el alma racional, cuando está enferma en su facultad de conocer?

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, ll, 3, 17. Hablan también de «inteligencia enferma» Isaac de Ninive, Discursos ascéticos, 30

[El hombre que no ama a Dios con toda su alma] revolotea a través de este mundo y agota a favor de éste todo o casi todo el amor del que su alma es capaz

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 1, 18

[En quienes han elevado su espíritu hacia Dios, la carne] no posee ya deseos contrarios al espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9

El hombre atrapado y dirigido por los malos deseos tiende hacia lo que le parece bello, y manifiesta con sus acciones que ignora lo que es lo Bello de verdad. El hombre, poseído por una ira mal empleada, lucha por lo que le parece que es el Bien. Todo hombre, sin excepción, se ha apegado a la mala vida, se dedica a lo que le parece lo Mejor, y no a lo que realmente lo es

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 73

Quienes se entregan a los placeres sensibles y corruptibles, agotan todo el deseo de su alma en la carne y, por consiguiente, se vuelven por entero carne

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9. Cf. Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1112C

[Algunos carismas del Espíritu] actúan por medio del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 13; Homilías, 12, en PG 150, 153C

[El cuerpo] participa también en la santificación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 13; Homilías, 12, en PG 150, 153C

¿Qué alegría y qué movimiento del cuerpo hay que no sean una actividad común al alma y al cuerpo?... Existen, en efecto, pasiones bienaventuradas, actividades comunes que no encadenan el Espíritu a la carne, sino que atraen a la carne hasta una dignidad cercana a la del Espíritu y la obligan a volverse ella también hacia lo alto. ¿Cuáles son? son las actividades espirituales, que no van del cuerpo a la inteligencia...y sino que descienden de la inteligencia al cuerpo, para transformarlo en algo mejor y deificarlo por sus acciones y sus pasiones... En los hombres espirituales, la gracia del Espíritu, transmitida al cuerpo por medio del alma, le proporciona a éste también la experiencia de las cosas divinas, y le permite sentir la misma pasión del alma que tiene la experiencia divina; esta alma, puesto que experimenta la pasión de las cosas divinas, posee sin duda una parte apasionada, digna de elogio y divina... Cuando ella prosigue esta actividad bienaventurada, deifica también al cuerpo; entonces el cuerpo ya no se mueve empujado por las pasiones corporales y materiales, [...] sino que se vuelve sobre sí mismo, rechaza cualquier relación con las cosas malas e inspira él mismo su propia deificación, una deificación inalienable

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 12

El mal uso de las potencias del alma engendra las pasiones abominables

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19

El vientre es un dios sensible para ellos, que son esclavos de su estómago

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 6

Los hombres nacen hombres y traen al nacer las deficiencias de los hombres

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 5; cf. 43

No puede engendrar seres semejantes a Dios, sino semejantes a sí mismo, antiguos y sometidos a la corrupción

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 5; cf. 43

Que crean en Cristo... como único médico de los espíritus

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 1, 40, 42

[La oración es] el lazo que une a las criaturas con su Creador

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, I

Suplicamos a Dios, no para atraer a Dios a nosotros, pues Él está en todas partes, sino para elevarnos nosotros mismos hasta Él por la invocación que le dirigimos y para volver a Él

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 1, 30

[El cuerpo, como el alma,] adquiere el no hacer el mal

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 12; III, 3, 12; Homilías, 12, en PG 150

[La gracia del Espíritu] le concede a él [al cuerpo] también experimentar las cosas divinas, y le permite sentir lo [mismo] que el alma

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 3, 12; II, 2, 12

[En la oración el cuerpo] regresa a sí mismo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 3, 12; II, 2, 12

[Gracias a la oración,] nuestras manos y nuestros pies están al servicio de la voluntad divina

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 20

La oración realiza el sacramento de nuestra unión con Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Sobre la oración, en PG 150, 1117B

El que procure que su espíritu vuelva a sí mismo, para no empujarlo al movimiento en línea recta sino al movimiento circular, no solo se recogerá así exteriormente sobre sí mismo tanto como le sea posible, conforme al movimiento interior que pretende para su espíritu, sino que también, poniendo a su cuerpo en una postura semejante, reenviará hacia el interior del corazón la fuerza del espíritu que se derrama por la vista hacia el exterior

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 8

El ir y venir del aliento se vuelve apacible cuando se da una reflexión intensa, sobre todo en aquellos que se hallan en reposo de cuerpo y de espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 7

El alma adquiere la salud sólo por el cumplimiento de los mandamientos de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 1, 42; 3, 17

La salud y la perfección del alma no se realizan sino con el amor y la observación de sus mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 1, 42; 3, 17

El Señor, que ha hecho nuestros corazones y lo conoce todo, cuando ha bajado en carne a la tierra haciéndonos renacer y salvándonos, a nosotros, que habíamos caído, nos ha exigido lo que Él había puesto en nuestras almas desde el principio, en el momento de la creación. En efecto, creó al hombre desde el principio de modo que fuera adecuado a la enseñanza que Él debía traer luego a la tierra; por eso ahora, cuando ha venido a la tierra, ha dado unos mandamientos tales que se corresponden con nuestra naturaleza creada por Él desde el principio

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, XL, 1

[La parte racional del alma recobra su verdadera vida cuando sirve al hombre para] dedicarse a las contemplaciones divinas y para cantar himnos de acción de gracias a Dios

Gregorio Palamas

Por la autoridad del espíritu fijamos su ley a cada potencia del alma, y a cada miembro del cuerpo que le conviene

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 23

[La terapéutica] no consiste en hacer morir la parte apasionada, sino en transferirla del mal al bien, en dirigirla en su misma constitución hacia las cosas divinas, tras apartarla completamente del mal y volverla hacia el bien

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

Con esta facultad del alma es con la que amamos y con la que nos apartamos, con la que nos unimos o con la que permanecemos extraños. Los que aman el bien realizan, pues, una transposición (µετάθεσις) de esta facultad y no la hacen morir; no la encierran dentro de ellos mismos sin permitirle el menor movimiento, sino que la hacen actuar en el amor hacia Dios y el prójimo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[El hombre curado de las enfermedades espirituales es] aquel que ha sometido sus apetitos irascible y concupiscible, que constituyen juntos la parte apasionada del alma, a las facultades de conocimiento, de juicio y de razonamiento de esta misma alma, igual que las personas apasionadas someten su razón a las pasiones

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[El hombre curado] practicará las virtudes correspondientes con la parte apasionada del alma, que actuará en conformidad con el objetivo que Dios le propuso al crearla

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[Si el hombre destruyera la parte apasionada de su alma,] no habría en él ningún movimiento ni acción para adquirir un estado divino, unas relaciones con Dios y unas disposiciones divinas del espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

[Al someter la parte apasionada, el hombre podrá] marchar como conviene a Dios y tender hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

Los hombres que poseen la pasión de lo Bello no hacen morir la parte apasionada de su alma, encerrándola dentro de ellos mismos y dejándola sin actividad ni movimiento, pues entonces dejarían de poseer el órgano necesario para amar el bien y odiar el mal y tampoco tendrían ya el medio para volverse ajenos al mal y unirse a Dios. Lo que ellos hacen es que mueran las relaciones de esta potencia con las cosas malvadas; dirigen toda la potencia hacia el amor a Dios, conforme al primer y gran mandamiento: ‘Amarás al Señor tu Dios con toda tu fuerza’ (Mc 12, 30), es decir, con toda tu potencia. ¿Qué potencia? La potencia de la parte apasionada, evidentemente

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 23; III, 3, 15

Dispuesta de este modo a amar a Dios, esta parte amante eleva las otras potencias del alma por encima de las cosas terrenas y las vuelve hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 23

La prescripción de crucificar la carne con sus pasiones y sus deseos, no la recibimos para que nos demos muerte a nosotros mismos haciendo que muera toda actividad del cuerpo y toda potencia del alma, sino para que rechacemos todo deseo y todo acto malvados

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 24. Cf. I, 2, 1-2; II, 2, 23

En aquellos que han elevado su espíritu hacia Dios y exaltado su alma por la pasión de Dios, [la carne] deja de poseer deseos contrarios al espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9

El cuerpo no es malo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 1

[El apóstol] muestra que él no acusa a la carne, sino al deseo sobrevenido... a causa de la caída

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 1

‘Estate atento a ti mismo’, dice Moisés (Dt 15, 9). Es decir, a todo tu ser: no a una parte de ti mismo descuidando el resto... Apuesta, por tanto, esta guardia en tu alma y en tu cuerpo... Encomiéndate, pues, a esta guardia, a esta atención, no pierdas el control de ti mismo, o más bien, ten cuidado, estate atento y vigílate... ‘Si el espíritu del que domina’, es decir, el de los malos espíritus y las malas pasiones, ‘se levanta contra ti, no abandones tu sitio’, es decir, no dejes sin vigilancia ninguna parte de tu alma, ningún miembro de tu cuerpo. Así, en efecto, te volverás inaccesible a los espíritus que te atacan desde abajo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9

Apuesta, pues, esta guardia en tu alma y en tu cuerpo; ella te librará fácilmente de las malas pasiones del cuerpo y del alma

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 2, 9

El dolor físico que se deriva del ayuno, las vigilias y otras prácticas semejantes... él solo... hace morir la pecabilidad del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 6

Ciertamente tenemos necesidad del dolor físico que procede del ayuno, de las vigilias y de otras prácticas semejantes si nos dedicamos a la oración. En efecto, este dolor es lo único que hace morir la pecabilidad del cuerpo y hace más moderados y más débiles los pensamientos que provocan pasiones brutales. Además, es lo que aporta al principio la santa compunción, borra así incluso las faltas pasadas, atrae más que ninguna otra cosa el favor divino y provoca una buena disposición para la oración. Pues, según dice David, ‘Dios no rechazará un corazón roto’ (Sal 50, 17) y, según Gregorio el Teólogo, ‘no se puede servir a Dios más que por medio de la mortificación’. Por eso el Señor enseñó en los evangelios que la oración puede mucho más cuando está unida al ayuno

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 6. La cita es de Gregorio Nacianceno, Discursos, XXIV, 11

La educación que purifica el alma [tiene como] principio el temor de Dios (cf. Prov 1, 7), que hace nacer la oración continua a Dios con la compunción y el cumplimiento de los decretos evangélicos. Una vez establecida la reconciliación por medio de la oración y el cumplimiento de los mandamientos, el temor se vuelve amor, y el dolor de la oración, transformado en gozo, hace que aparezca la flor de la iluminación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 1, 7

[El temor de Dios] desembaraza [al alma] de todo y la limpia... para hacer de ella como una tablilla preparada para recibir los carismas del Espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas

[El temor] hace nacer la oración continua a Dios en la compunción y el cumplimiento de los decretos evangélicos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 1, 7

[La impasibilidad no es] un estado pasivo del alma, que supone la muerte de su parte apasionada

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 21

[Se trata de hacer que mueran las malas pasiones] y no las actividades del Espíritu, que se realizan por medio del cuerpo, ni las pasiones divinas y bienaventuradas, ni las potencias del alma que están destinadas por naturaleza a producir estas pasiones

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 22; 24

Considero claramente demostrado el hecho de que los hombres impasibles tienen la parte apasionada de su alma siempre viva y actuando para bien y que no la dejan morir

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 22; 24

La impasibilidad no consiste en hacer morir la parte apasionada, sino en traerla del mal al bien, en dirigirla en su misma constitución hacia las cosas divinas tras apartarla completamente del mal y volverla hacia el bien. Para nosotros, el hombre impasible es aquel que ya no posee ningún mal hábito y es rico en buenos hábitos; el que está calificado por sus virtudes, como la gente apasionada lo está por sus malos placeres; el que ha sometido sus apetitos irascible y concupiscible, que constituyen juntos la parte apasionada del alma, a las facultades de conocimiento, de juicio y de raciocinio de esta misma alma, igual que la gente apasionada somete su razón a las pasiones. Pues lo que engendra las pasiones abominables es el mal uso de las potencias del alma... Pero si nos servimos convenientemente de ellas..., practicaremos las virtudes correspondientes con ayuda de la parte apasionada del alma, que actuará en conformidad con la meta que Dios le propuso al crearla; con el elemento concupiscible abrazaremos la caridad; con el elemento irascible asumiremos la paciencia. El hombre impasible, por tanto, no será el que haya hecho morir la parte apasionada de su alma (pues entonces no habría en él impulso ni acción para adquirir un estado divino, ni relaciones con Dios, ni disposiciones divinas del espíritu), sino aquel que la haya sometido, a fin de que, por obediencia al espíritu, que por naturaleza posee la preeminencia, se dirija, como conviene, a Dios y tienda hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 19; 22; 24

[Ese conocimiento no se produce más que] cuando cesa toda actividad intelectual

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17; 18. Cf. Dionisio Areopagita, Sobre los nombres divinos, I, 5, en PG 3, 593BC

La negación por sí sola no le basta a la inteligencia (νούς) para alcanzar las cosas supra-inteligibles; la elevación mediante la negación... produce únicamente la imagen de la contemplación inexpresable y de la realización plena del espíritu en esta contemplación; pero ella misma no es esta realización

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3,19

Dios no solo está por encima del conocimiento, sino por encima del desconocimiento

Gregorio Palamas Ibid., 4

Y estos hombres que veneran únicamente la contemplación apofática, que no creen en la existencia de ninguna actividad ni de ninguna visión que esté por encima de ella... no ven propiamente, pues no conocen nada y carecen de conocimiento y de visión

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 53

La contemplación no es sólo desprendimiento y negación; es una unión y una divinización que sobrevienen... tras el desprendimiento

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17

Si Dios es invisible para las criaturas, no es invisible para sí mismo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 37

[El conocimiento/contemplación de Dios] sobreviene mística e indeciblemente por la gracia de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17

Pues, si se ha detenido toda su actividad intelectual, ¿cómo... podrían ver a Dios si no es por la fuerza del Espíritu?

Gregorio Palamas Ibid., 18

El hombre no ve ni por medio de la inteligencia (νούς), ni por el cuerpo, sino por el Espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 21; 52

Es evidente que esta iluminación sobrepasa... todo conocimiento, aunque la llamemos ‘conocimiento’ (γνώσις) e ‘intelección’ (νόησις), porque es el Espíritu quien se la proporciona a la inteligencia (νούς)

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 21; 52

Los santos ven en el Espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Contra Akindinos, IV, 16

Puesto que todo hombre posee unos sentidos y una inteligencia (νούς) como facultades naturales de conocimiento, ¿cómo pueden estas facultades permitirnos conocer a Dios, que no es ni sensible ni inteligible? Por ninguna otra vía, ciertamente, que la de los seres sensibles e inteligibles: estas facultades, en efecto, constituyen unos medios para conocer los seres, están limitadas por los seres y manifiestan lo divino a partir de estos seres. Pero aquellos que no poseen solo unas facultades de sensación y de intelección, sino que han obtenido también la gracia espiritual y sobrenatural, no estarán limitados por los seres en su conocimiento, sino que conocerán también espiritualmente, por encima de los sentidos y de la inteligencia, que Dios es Espíritu, pues se convierten por entero en Dios y conocen a Dios en Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 68 (cf. 17)

[Quienes han alcanzado estas alturas] adquieren el Espíritu incomprensible y, por Él, ven, oyen y entienden

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 18 (cf. 17)

[Este conocimiento/contemplación] se realiza por encima de la inteligencia (νούς) y del conocimiento (γνώσις)

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 39; 68. Cf. Ibid., I, 3, 18; 33; 52; II, 3, 17; 39; 47; III, 2, 14

Nos negamos a llamar conocimiento (γνώσις) a esta contemplación... Esta contemplación no es un conocimiento...: no hay que considerarla como tal y hablar de ella como de un conocimiento..., a menos que se emplee... este término de una manera impropia y equívoca...; no solo no hay que considerarla como un conocimiento, sino que hay que juzgarla ante todo superior a cualquier conocimiento y a cualquier contemplación que dependa del conocimiento

Gregorio Palamas Ibid., II, 3, 17

[Aquel que ha alcanzado el más alto grado del conocimiento ve] a Dios [únicamente] gracias a una revelación conveniente a Dios y proporcional a él mismo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 4 (cf. 9)

La luz espiritual no es solo el objeto de la visión, sino también la facultad que permite ver

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2,14; I, 3,3

La luz del conocimiento se comunica por medio de la presencia de la luz de la gracia

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2,14; I, 3,3

[Esta luz no es] ni una sensación, ni una intelección, sino una potencia espiritual, distinta en su transcendencia de todas las facultades cognitivas creadas

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2, 14

[Los santos son] transformados por la fuerza del Espíritu; reciben un poder que antes no poseían; se convierten en Espíritu y ven en el Espíritu

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Contra Akindynos, IV, 16. Cf. Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 3

[La luz de la gracia hace que el hombre sea] todo entero como una luz

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 53

Entonces, oh milagro, es Dios quien mira, no solo con el alma que está en nosotros, sino también con nuestro cuerpo. Por eso nosotros... vemos entonces claramente, con nuestros órganos corporales mismos, la luz divina e inaccesible

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 37

El que participa de la energía divina se convierte él mismo de algún modo en luz

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilía sobre la presentación de la Virgen en el templo. Cf. Id., Contra Akindynos, IV, 16

Por la gracia, Dios abraza totalmente a quienes son dignos de ello, y los santos abrazan a Dios en su plenitud

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tomo hagiorítico, en PG 150, 1229D

Los santos ven y reciben en participación el Reino, la gloria, el esplendor, la luz inefable y la gracia divina, pero no la esencia de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 35

Dios está presente por entero en cada una de las energías divinas

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2, 7; Carta a Gabras. Cf. Id., De la participación de Dios

Cada una de las potencias y de las energías es Dios mismo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2, 7; Carta a Gabras. Cf. Id., De la participación de Dios

Dios, a la vez que permanece todo entero en Sí mismo, habita todo entero en nosotros por su potencia superesencial y nos comunica no su naturaleza, sino su gloria y su resplandor

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 2, 7; Carta a Gabras. Cf. Id., De la participación de Dios

[La luz increada es] el resplandor inefable de la naturaleza una en tres hipóstasis

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 35

[El hombre,] unido a la luz y con la luz, ve con plena conciencia todo lo que permanece oculto para quienes no tienen esta gracia

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilía sobre la presentación de la Virgen en el templo. Cf., además, Simeón el Nuevo Teólogo, Acción de gracias, 1, 205; 2, 268-269; Catequesis, XV, 71-72

[Si los videntes] poseen una comprensión, la poseen de una forma incomprensible

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17

Nadie ha visto la totalidad de esta belleza...; [el hombre] no ve esta totalidad tal como es, sino solo en la medida en que él mismo se ha vuelto receptivo a la fuerza del Espíritu divino

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17; Homilías sobre la Transfiguración, en PG 150, 823. Cf. Triadas, I, 3, 4; Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 36, 1

Esta experiencia divina se le da a cada uno según su medida y puede ser más o menos grande según la dignidad de quienes la sienten

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17; Homilías sobre la Transfiguración, en PG 150, 823. Cf. Triadas, I, 3, 4; Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 36, 1

[El hombre no ve a Dios y no es deificado más que] en la medida en que él mismo se ha vuelto receptivo a la fuerza del Espíritu divino

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17

[Quienes conocen a Dios lo conocen] porque, unidos a Él, han adquirido ya el aspecto de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 3, 12

Esta iluminación... es inaccesible al corazón de los propios fieles, a menos que hayan sido purificados

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 52

[Se trata de purificar] todas las disposiciones y todas las potencias del alma y del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 21; III, 3, 12

El verdadero conocimiento, la unión y la asimilación a Dios no suceden sino por la observancia de los mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

Siguiendo la promesa de Dios, el cumplimiento de los mandamientos es lo único que procura la venida, la inhabitación y la aparición de Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

Tengamos fe en Aquel que ha comulgado con nuestra naturaleza y la ha gratificado con la gloria de su naturaleza, y busquemos cómo adquirirla y cómo verla. ¿Cómo? Por la observancia de los divinos mandamientos

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3, 11; 3, 17

Pensamos que los mandamientos de Dios otorgan el conocimiento; no solo el conocimiento, también la deificación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 75; 3,11; 3,17

Estando próximos a Dios por la virtud y unidos a Él por el espíritu, obtendremos la manifestación de este resplandor que se ofrece a las miradas de todos aquellos que tienden sin cesar hacia Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Homilías, 34

Cuando tengas en tu alma el estado divino, poseerás realmente a Dios en el interior de ti mismo; y el verdadero estado divino es el amor a Dios, y no sobreviene más que por la práctica de los divinos mandamientos, puesto que él es su principio, su contenido central, y ocupa el primer lugar en ellos; pues el amor es Dios (cf. 1 Jn 4, 8.16) y solo en el amor ha prometido Dios venir, permanecer y manifestarse

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 77

La participación de las virtudes, por la semejanza [con Dios] que instaura, tiene el efecto de disponer al hombre virtuoso para recibir a Dios. Corresponde al poder de la oración operar esta recepción

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos, 1; Homilías, 34; cf. Triadas, I, 1, 20

La oración es la que procura esta bienaventurada contemplación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos, 1; Homilías, 34; cf. Triadas, I, 1, 20

La iluminación se presenta al espíritu puro en la medida en que se ha liberado de todas las representaciones y de toda forma

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Diálogo, 99, fol. 40v

[La purificación del corazón es la purificación] de todas las facultades y potencias del alma y del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, III, 3, 12

La actividad (ένέργεια) de la mente se ordena y purifica fácilmente [cuando uno se abstiene de todo pensamiento]

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, 1; 3

La potencia (δύναµις) que produce esta actividad [de la mente] no está purificada más que cuando las otras potencias también lo están. Pues el alma es una esencia con múltiples potencias; cuando de una de sus potencias se deriva algún mal, se mancha toda entera, pues todas están comunicadas en la misma unidad. Debido a que cada potencia tiene su actividad, es posible, con cierta aplicación, purificar por algún tiempo una actividad cualquiera. Pero la potencia no por ello estará purificada, pues se comunica con las demás y está, por tanto, más impura que pura

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, 1; 3

Un espíritu atado a las pasiones no puede pretender la unión divina. Mientras el espíritu reza con esta clase de disposición, no obtiene misericordia

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, 1; 3

[La vida virtuosa es necesaria para] disponer al hombre para recibir a Dios

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos sobre la oración y la pureza del corazón, 1; 3
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