Isaac de Nínive — 34 quotes

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Isaacde Nínive

Patristicc. 613 – c. 700
Born Bet Qatraie, región costera de la Arabia oriental (actual Qatar) (approximate)
Died Monasterio de Rabban Shabur, en la región de Shushtar, Juzestán (actual Irán)
Tradition Padre siríaco

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Monje sirio oriental del siglo VII, obispo de Nínive durante pocos meses antes de retirarse a la vida eremítica. Sus 'Discursos ascéticos', traducidos muy pronto al griego, difundieron por todo el Oriente cristiano una doctrina de la misericordia divina, la compunción y la oración del corazón que impregna la espiritualidad hesicasta.

Sus fechas son inseguras: la crítica solo sitúa con certeza su actividad en la segunda mitad del siglo VII (episcopado hacia 676/680).

On conocimiento · 34 quotes

Igual que el sentido corporal, cuando está dañado por una u otra razón, está privado de la visión, así también, si la inteligencia que hay en la naturaleza no está sana, el co- Marcos el Monje, A Nicolás, 3, 10; 13. Cf. Juan Damasceno, Discurso útil al illuni. Cf. Atanasio de Alejandría, Contra los paganos, 8; Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 10; Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Marcos el Monje, A Nicolás, 3; 10; cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 57. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Antonio, Cartas, V, 1; Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los efesios, XIII, 1; Marcos el Monje, A Nicolás, 10; 12. La afirmación de que, por el pecado, el hombre ha entrado en las tinieblas es constante en las Sagradas Escrituras: Is 9, l; Mt 4, 16; Le 1, 79; 1 1, 34-36; tu 1,5; 3, 19; 8, 12; 12, 35; Hch 26,18; Rom 1,21; 2, 19; 13, 12; Ef4, 18; 5, 8; 5, 11; Col 1, 13; 1 Tes 5,4; 1 Pe 2, 9. Cf. Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, IV, 5; XI, 2, 2; Discurso catequético, 8; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 50; Orígenes, Comentario a san Juan, II, VII, 57; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 56; Juan Casiano, Conferencias, IX, 5; 6. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Juan, V, 4; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Calisto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria, 41. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 20; IV, 65; Juan Ginnico, Escala, XV, 83; Doroteo de Gaza, Cartas, 2; Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Calendas, 3; Comentario al salmo 142, 3; Homilías sobre I Corintios, XI, 4; Homilías sobra la Epístola a los efesios, XIII, 1; Comentario a san Juan, V, 4; Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, VII, 46. nocimiento no actúa en ella

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26;

(Por haberse) dejado atar al conocimiento mundano, (el hombre no puede) escapar de las trampas del error, (y produce) pensamientos enfermos

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 69

El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes. Pero el temor y el amor preceden a los dos. Y el temor mismo precede al amor. Cualquiera que afirme descaradamente que es posible adquirir los últimos sin haber ejercitado los primeros, asegura sin ninguna duda la perdición de su alma. Pues esta es la vía del Señor: la obra de las virtudes y el conocimiento espiritual nacen del temor y del amor

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 44

De la fe nace el temor de Dios. Pues bien, cuando este acompaña a las obras y se eleva por poco que sea hacia el cumplimiento, engendra el conocimiento espiritual... La fe suscita en nosotros el temor, y el temor nos fuerza a arrepentirnos y a poner manos a la obra. Así se le da al hombre el conocimiento espiritual, que es la sensación de los misterios, la cual engendra la fe de la verdadera contemplación. Sin embargo, el conocimiento espiritual no nace sencillamente de la fe pura, sino que la fe engendra el temor de Dios; y en el temor de Dios, cuando empezamos a actuar por él, de la energía de este temor nace el conocimiento espiritual, como dijo san Juan Crisóstomo: ‘Cuando alguien adquiere la voluntad de seguir el temor de Dios y la recta sabiduría, recibe rápidamente la revelación de los misterios’

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 18

Lo que engendra este conocimiento espiritual no es el temor de Dios..., sino que este conocimiento se ofrece como un don, desde el momento en que se pone por obra el temor de Dios

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 18

Un hombre que ha llegado a conocer la medida de su debilidad ha alcanzado la perfección de la humildad

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, Ti

[Quien posee la perfecta humildad] ha penetrado en el misterio de todas las naturalezas espirituales, lleva en él la sabiduría de la creación con toda exactitud y, sin embargo, considera que no sabe nada... Pues bien, eso es lo que había dicho la Escritura Santa: los misterios se les revelan a los humildes. A los humildes se les concede recibir en ellos este Espíritu de las revelaciones, que descubre los misterios. Por eso los santos han dicho que la humildad plenifica el alma en las contemplaciones divinas

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 20

¿Crees verdaderamente que quien tiene el conocimiento del mundo puede recibir tal conocimiento espiritual? No solo es imposible que reciba en tales condiciones el conocimiento espiritual, sino que ni siquiera puede percibirlo... No es posible que se le conceda a quienes se esfuerzan por adquirirlo únicamente por medio del estudio. Si algunos de ellos desean acercarse a este conocimiento del Espíritu, no pueden hacerlo en absoluto hasta que no han renunciado al estudio, a los sutiles recovecos de su investigación, a las complejidades de su método, y no mantienen un corazón de niño. La costumbre y los pensamientos que engendra el estudio son un gran impedimento que conviene retirar poco a poco. Pues el conocimiento espiritual es simple... Mientras la inteligencia no se libere de sus múltiples pensamientos, mientras no alcance la simplicidad de la pureza, no puede experimentar el conocimiento espiritual

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 19

[La contemplación natural es] la sensación de los misterios divinos escondidos en las cosas y en las causas

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 30

El conocimiento de las criaturas, por suave que sea, nunca es más que la sombra del conocimiento... Tal contemplación alimenta el espíritu mientras espera recibir una contemplación más elevada

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[El conocimiento/contemplación de Dios es una gracia, una] revelación de los misterios

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 37. Cf. Ibid., 66; Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XXIV, 54-55

La contemplación espiritual actúa en nosotros en el lugar de la pureza

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4 (cf. Discursos ascéticos, 69)

Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

Si deseas contemplar los misterios, pon en práctica en ti mismo los mandamientos

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[El conocimiento espiritual,] por la penitencia lo recibimos como una gracia

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 18

El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 44

La verdadera humildad engendra el conocimiento

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 16

Si no conoces a Dios, no es posible que su amor viva en ti. Y no puedes amar a Dios si no lo ves

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 2; 4, passim; Discursos ascéticos, 73

El amor es hijo del conocimiento

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 16; 38

[En la oración pura] alcanzan su cumplimiento y tienen su fin todos los modos y todas las formas con las que los hombres oran a Dios

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 32

[La gracia de este conocimiento] se concede a aquellos que son dignos de él, en el momento de la oración; tiene su fuente en la oración; no tiene más lugar que este tiempo para habitar en nosotros con toda su gloria, según el testimonio de los Padres. Por eso se le llama oración, debido a que el espíritu es llevado a esta beatitud por la oración, a que la oración es su fuente, y a que tal gracia no tiene lugar en otros momentos, como muestran los escritos de los Padres

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 32

Algunos Padres llaman camino a esta oración espiritual. Otros lo llaman conocimiento. Otros, visión del espíritu

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 32, Sobre la oración pura

Cuando el alma es conducida por la energía del Espíritu hacia las cosas divinas, los sentidos y sus energías propias nos son inútiles, igual que nos son inútiles las potencias del alma espiritual cuando, por la unión incomprensible, se hace igual a la Divinidad y se halla iluminada en sus movimientos por el rayo de la luz más elevada

Isaac de Nínive Isaac de Nínive. Discursos ascéticos, 32

Las cosas divinas vienen solas, tú ignoras la hora

Isaac de Nínive Gregorio el Sinaíta, Sobre la hesiquía y los modos de la oración, 10
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