Juan Casiano — 9 quotes

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JuanCasiano

Patristicc. 360 – c. 435
Born Escitia Menor, región de Dobrudja (actual Rumanía, cerca de Constanza) (approximate)
Died Marsella, Galia Narbonense (actual Francia)
Tradition Monje latino
Map Marsella, where they died

Not yet translated; shown in Spanish.

Monje de los siglos IV-V, formado en Belén y en el desierto egipcio, fundador de monasterios en Marsella. Sus 'Instituciones cenobíticas' y sus 'Colaciones' transmiten a Occidente la doctrina de los Padres del desierto, en particular el análisis de los ocho pensamientos o vicios capitales heredado de Evagrio.

Su origen escita (Dobrudja) es el más aceptado, pero algunos investigadores defienden un nacimiento en la Galia.

On pensamientos · 9 quotes

Encomendemos sin escrúpulos a los Ancianos los pensamientos que nacen en nuestro corazón, a pesar del velo con el que desearía cubrirlos la falsa vergüenza

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, II, 11; cf. Id., Instituciones cenobíticas, IV, 9

Esta disciplina no solo enseñará... a marchar recto por el sendero del verdadero discernimiento...; se ganará también una verdadera inmunidad respecto a todas las artimañas y trampas del enemigo. Es imposible caer en la ilusión si uno no convierte en regla de su vida su propio juicio, sino los ejemplos de los Ancianos; y toda la destreza del demonio no prevalecerá contra la ignorancia de un hombre que es incapaz, por otra parte, de esconder por falsa vergüenza ninguno de los pensamientos que nacen en su corazón, sino que se encomienda a la madura apreciación de los Ancianos, para saber si debe admitirlos o rechazarlos

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, II, 10

[Cuando] reprimimos nuestros malos pensamientos y nos avergonzamos de darlos a conocer a los Ancianos... nos volvemos incapaces de obtener remedio para ellos

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, II, 11

Cuanto más a menudo se manifiestan estas turbaciones, más deprisa se consigue sanar de ellas

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 3

Manifestemos a los ancianos todos los secretos de nuestra alma, y vayamos con toda confianza a buscar junto a ellos el remedio a nuestras heridas

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, II, 13

Aquí también ocurre como en el cuerpo humano. Cuando sobreviene una ocasión desafortunada..., las partes más débiles son las que se dejan menoscabar y sucumben primero; y solo cuando la enfermedad se ha instalado en ellas, contamina desde allí a las partes que habían permanecido sanas. Lo mismo ocurre con nuestra alma. Cuando pase cerca de ella cualquier soplo de pestilencia, quedará fatalmente afectada por el lado que, más delicado y más débil, ofrezca menos resistencia a los choques violentos del enemigo, y correrá el riesgo de ser capturada allí donde una custodia poco vigilante abra un acceso más fácil a la traición... Por medio de esto mismo se esfuerza en tentarnos la pérfida malignidad de las potencias espirituales. Estas tienden sus trampas insidiosas por los lados del alma donde sienten que está enferma

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXIV, 17

Debemos recordar sin cesar este principio: ‘Vigila cuidadosamente tu corazón’ y, según el mandamiento principal de Dios, observa con atención la cabeza de la serpiente, es decir, el comienzo de los malos pensamientos por los que el diablo intenta deslizarse en nuestra alma. No dejemos por nuestra negligencia que todo el cuerpo de esta serpiente invada nuestro corazón -lo cual es asentir a la tentación—, pues es muy evidente que, una vez introducido, hará perecer con su virulenta mordedura nuestro espíritu prisionero

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 13

El centurión del Evangelio es para nosotros una feliz figura del alma elevada a esta perfección... Lejos de dejarse llevar por todos los pensamientos que se le ocurrían, acogía los buenos y expulsaba sin ninguna dificultad los malos, según juzgaba su prudencia... Yo, que estoy sometido a mis superiores, tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: ‘Ve', y va; al otro: ‘Ven, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto', y lo hace (Mt 8, 9). Si nosotros, a nuestra vez, luchamos virilmente contra las mociones desordenadas de nuestra alma y contra los vicios, y logramos someterlos a nuestra autoridad y nuestro discernimiento; si, militando en nuestra carne, podemos extinguir las pasiones, reducir el ejército inconstante de nuestros pensamientos bajo el mando de la razón..., como pago de estos triunfos tan deslumbrantes seremos elevados al rango de este centurión espiritual... Encumbrados, como él, a esta alta dignidad, tendremos el poder y la fuerza de mandar, y los pensamientos que no queremos seguir dejarán de arrastrarnos; pero nos estará permitido apegamos a aquellos que nos hacen gustar las delicias del espíritu. A las sugerencias malas les ordenaremos: ‘Id’, y se irán; a las buenas les diremos: ‘Venid’, y vendrán

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, VII, 5

No basta con que suprimamos la ira de nuestros actos, sino que también tenemos que arrancarla por completo del fondo de nuestra alma... En efecto, la palabra evangélica nos manda arrancar las raíces de los vicios más que los frutos. Y el espíritu podrá permanecer sin cesar en una total paciencia y santidad cuando la ira haya sido expulsada no de la superficie de los comportamientos, sino del interior de los pensamientos

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 20, 1-2