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Los monjes de los desiertos de Egipto, Palestina y Siria de los siglos IV y V, cuyos dichos y hechos se recogieron en los Apotegmas de los Padres. Bajo este nombre se agrupan aquí los dichos anónimos y los de abbas de los que apenas queda otra noticia.
Registro colectivo: reúne dichos de «un anciano», «los ancianos» y de abbas homónimos difíciles de identificar (Teodoro, Serapión, Elías, Santiago).
El camino que conduce a la humildad son los trabajos corporales
No se puede poseer la castidad si primero no se pone en el corazón, como sólido fundamento, la humildad
La humildad no se irrita contra nadie
[Si el diablo] viene a extraviarte en la cenodoxia, realiza una acción o toma ante los hombres una actitud tal que ellos te desprecien. Pues, sábelo bien, Satán nada siente tanto como que el hombre desee la humillación y el desprecio
Si alguno conserva el recuerdo del hermano que lo ha afligido, herido o insultado, debe acordarse de él como de un bienhechor. Pues si en estas circunstancias te entristeces, es que tu alma está enferma. En efecto, si no estuvieras enfermo, no sufrirías. Debes, pues, dar gracias a este hermano, puesto que gracias a él conoces tu enfermedad, rezar por él y recibir lo que procede de él como remedios que el Señor te envía. Si, por el contrario, te enfadas con él, es como si dijeras a Jesús: ‘No quiero recibir tus remedios; prefiero que la gangrena se introduzca en mis heridas’
Si quieres curarte de estas terribles heridas del alma, debes soportar lo que el médico te impone. En efecto, el que tiene el cuerpo enfermo no sufre una amputación o toma una purga por gusto, e incluso conserva un mal recuerdo de ello; y, sin embargo, convencido de que sin estos tratamientos no podría verse libre de su enfermedad, soporta lo que le impone el médico. Sabe que con una pequeña molestia se librará de una larga enfermedad. El cauterio de Jesús es aquel que, insultándote o perjudicándote, te libera de la vanagloria
Yo no acuso a los que me hacen reproches, sino que los nombro mis bienhechores, y no rechazo al médico de las almas, que proporciona un remedio humillante a mi alma impura y orgullosa
Si quieres que Dios te conozca, permanece ignorado por los hombres
[La humildad] es hacer el bien a los que te hacen el mal
[El humilde llega a] despreciarse por no hacer nada bueno delante de Dios
Quien no posee humildad no ha cumplido ningún mandamiento. Pues sin humildad ninguna de las virtudes es agradable ante Aquel que las recibe: Cristo
[Un demonio dijo a san Macario:] Todo lo que vosotros tenéis, nosotros también lo tenemos; solo os distinguís por la humildad
Si somos humildes, el Señor alejará de nosotros al enemigo y nos ayudará a guardar nuestra alma en todo momento
El cumplimiento de los mandamientos es la humildad, en quien Dios descansa (cf. Is 66, 2); quien cumple la humildad cumple todos los mandamientos
[La humildad perfecta es una virtud que solo] los santos perfectos reciben cuando han completado toda la ascesis de su vida
[La humildad perfecta] no se le concede más que a aquellos que logran la perfección de la virtud por la fuerza de la gracia