La caridad es paciente, está llena de bondad; la caridad no es envidiosa; la caridad no se jacta, no se hincha de orgullo, no hace nada deshonesto, no busca su interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad; disculpa todo, cree todo, soporta todo
Si uno dice: ‘Amo a Dios’, y odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano al que ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve?
Ordenad en mí la caridad
Quien se conoce a sí mismo, conoce a las otras criaturas... Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los demás
Que el hombre busque ante todo el santo amor [de Dios], que es el primero y el más grande de los mandamientos... Por él es fácil cumplir el segundo mandamiento, quiero decir el amor al prójimo. En efecto, lo que es primero debe preferirse al resto y suscitar un mayor esfuerzo; de este modo, lo que es segundo seguirá a lo que es primero
Debemos llorar con los que lloran; cuando veas a tu hermano llorar por los pecados que ha cometido, llora con él. De este modo te corregirás, viendo las faltas del prójimo; pues quien derrama lágrimas por los pecados del prójimo, se cura él mismo compadeciendo a su hermano
Debemos inclinarnos ante los hermanos que llegan, pues no nos prosternamos ante ellos, sino ante Dios. Cuando ves a tu hermano, ves al Señor tu Dios
[Es caritativo] el que se considera uno con todos por su costumbre de verse a sí mismo en todos
No hay diferencia entre dar a un pobre o a Jesús
[La humildad] es hacer el bien a los que te hacen el mal
Todos han sido proclamados prójimos nuestros
Debemos dar limosna... teniendo compasión unos de otros como de nuestros propios miembros
El que ama verdaderamente a su prójimo, ha desterrado la ira de su alma
Cuando logres la caridad y la benevolencia hacia el prójimo, eliminarás de tu alma todo rastro de pasión
La caridad une a aquellos que aman con Dios y a los unos con los otros
Es compasivo quien en su espíritu no hace distinción entre unos y otros, sino que tiene piedad de todos
[Como verdaderos discípulos de Cristo,] no debemos ocuparnos solo de nosotros mismos, sino también afligirnos y orar por el mundo entero
[El amor al prójimo] se extiende a todas las manifestaciones de la virtud
El que ama a Dios, el que considera que no hay nada preferible a su amor y al amor al prójimo, ese conoce también las profundidades de Dios y los misterios de su Reino, como debe conocer aquel que es conducido por el Espíritu divino
Consideremos todos los hermanos al buen pastor, que por salvar a sus ovejas sufrió la pasión de la cruz.
La caridad no hace ningún mal al prójimo; la caridad es, por tanto, el cumplimiento de la Ley
Si alguno posee bienes del mundo y, viendo que su hermano pasa necesidad, le cierra las entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?
La caridad de muchas personas es con frecuencia desordenada; lo que se debe amar en primer lugar, lo aman en segundo lugar; y lo que se debe amar en segundo lugar, lo aman primero
Somos todos de una única y misma esencia, miembros los unos de los otros, de modo que amémonos profundamente unos a otros
[El Señor] considera toda buena acción con el prójimo como hecha a Él mismo
Es monje el que se considera uno con todos, por la costumbre de verse a sí mismo en cada uno
Por tanto, cuando des limosna a un pobre, dásela como a Jesucristo
Imaginad un círculo... Imaginad que ese círculo es el mundo; el centro del círculo es Dios, y los radios son los diferentes caminos o maneras de vivir los hombres. Cuando los santos, deseando aproximarse a Dios, van hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior van aproximándose a la vez unos a otros cuanto más se van acercando a Dios. Y entendéis perfectamente que lo mismo pasa a la inversa, cuando se aleja de Dios retirándose hacia el exterior: es, pues, evidente, cuanto más se aleja de Dios más se alejan los unos de los otros, y cuanto más se alejan los unos de los otros más se alejan también y a la vez de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. En la medida en que estamos en el exterior y no amamos a Dios, en esa misma medida nos alejamos del prójimo. Pero si amamos a Dios, tanto nos aproximamos a él por la caridad para con él cuanto estamos unidos a la caridad del prójimo, y tanto estamos unidos al prójimo cuanto lo estamos a Dios
El amor al prójimo... vuelve indiferente la gloria
El que ama a todos los seres de la misma manera... ha llegado a la perfección
Nosotros, fieles, debemos considerar a todos los fieles como un solo ser
Llevad las cargas unos de otros, y así cumpliréis la ley de Cristo
Como Él es, así también somos nosotros en este mundo: en esto el amor es perfecto en nosotros
[Todos los hombres tienen la misma esencia espiritual:] quien peca contra el prójimo, peca contra sí mismo; quien lo perjudica se perjudica a sí mismo; quien hace bien a su prójimo, se lo hace a sí mismo
[Hemos de servir a nuestros hermanos] considerando que prestamos este servicio al Señor mismo
El papel de la caridad es comportarse respecto a cualquier imagen de Dios más o menos de la misma manera que respecto al Arquetipo
Debemos poner un cuidado especial en dar limosna a Jesucristo [haciéndosela al prójimo], porque no lo vamos a tener siempre en calidad de pobre, sino solo en esta vida
Los amigos de Cristo aman sinceramente a todos los hombres
[Dios] se regocija al ver que alguien da reposo a su imagen y la venera a causa de Él
Debemos pensar que en ellos [los hombres] habita Cristo
Dios prueba su amor por nosotros en que, cuando éramos todavía pecadores, Cristo murió por nosotros
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único
Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los otros
Dichoso el monje que tiene a todos los hombres por Dios junto a Dios
[Una de las finalidades de la limosna es] enseñarnos a compadecernos de los males del prójimo
Haz lo posible por amar a todos los hombres
Es hermoso y digno de alabanza el amor al prójimo, si la preocupación que ponemos en él no nos distrae del amor a Dios
[San Simeón Estudita] miraba a todos los bautizados como si fueran Cristo
Seguid el camino del amor a ejemplo de Cristo, que os amó
Sabemos que amamos a los hijos de Dios cuando amamos a Dios y practicamos sus mandamientos
Somos todos de una misma esencia
El verdadero cristiano se aflige por la caída de su hermano, y esta tristeza le granjea las gracias y la amistad del Señor
Una solicitud total por la totalidad del género humano
Es dulce la relación que tenemos con nuestros hermanos espirituales, si al mismo tiempo podemos conservar la relación que nos une a Dios
Cristo es todo en todos
Si alguno dice ‘yo amo a Dios’ y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve no puede amar a Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido de él este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano
Así que amémonos profundamente unos a otros; en efecto, el que ama a su prójimo, ama a Dios; y el que ama a Dios, se ama a sí mismo
La caridad es lo que hace que descienda entre nosotros el Hijo amado de Dios
Bienaventurado el hombre capaz de amar a todos los hombres por igual
Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a nuestros hermanos
[Los santos actúan] como si el género humano no fuera más que una sola persona
La caridad perfecta no admite entre todos los hombres... ninguna distinción basada en la diferencia de características... Ama igual a todos los hombres, los buenos a título de amigos, los malos a título de enemigos, para hacerles bien, soportarlos, aguantar con paciencia lo que recibe de ellos, negándose obstinadamente a ver en ello maldad, y llegando incluso a sufrir por ellos si se presenta la ocasión
Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros
[El amor de Dios y el amor del prójimo están] unidos y juntos como los eslabones de una cadena
No tiene aún caridad perfecta aquel cuyas disposiciones cambian en función de las del prójimo; que, por ejemplo, ama a este y detesta a aquel por cualquier nadería, o bien hoy ama y mañana detesta a la misma persona por los mismos motivos
[La caridad] reúne a todos los hombres en un solo cuerpo
Detestas a uno; a otro ni lo amas ni lo odias; a este lo amas, pero moderadamente; a aquel lo amas intensamente... En estas diferencias reconoces que te hallas lejos de la caridad perfecta, que se propone amar a todos los hombres por igual
Debemos amar a todos los hombres con toda nuestra alma
Los amigos de Cristo perseveran hasta el final en su amor
[Por caridad] el propio autor de nuestra naturaleza... revistió nuestra naturaleza
‘Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, rezad por los que os calumnian’ (Mt 5, 44). ¿Por qué da el Señor estos preceptos? Para arrancarte del odio, de la amargura, de la ira, del rencor; para hacerte digno de este bien supremo que es el amor perfecto, un bien que no podemos poseer mientras no amemos por igual a todos los hombres, a ejemplo de Dios, que ama por igual a todos los hombres y ‘quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad’ (1 Tim 2, 4)
Nuestro Señor Jesucristo, mostrando el amor que nos tiene, sufrió por toda la humanidad y dio la esperanza de la resurrección a todos por igual, aunque cada uno, por sus obras, atraiga sobre él la gloria o el castigo
La caridad perfecta no admite ninguna distinción basada en la diferencia de características entre todos los hombres, que tienen la misma naturaleza. No ve jamás sino esta única naturaleza y ama igualmente a todos los hombres
[La caridad consiste en honrar a todos los hombres] como lo exige la idea de la naturaleza, que prescribe un honor igual y excluye de la naturaleza cualquier desigualdad que estableciera el espíritu para con uno u otro, pues los incluye a todos como idénticos
Aquel que... posee la caridad perfecta ya no hace diferencias entre él mismo y el otro, esclavo y hombre libre, hombre y mujer... En los hombres ya no ve más que su única naturaleza: los ve a todos en un plano de igualdad, experimenta los mismos sentimientos hacia todos
[Abrahán, por la caridad, fue elevado hasta Dios] abandonando la particularización de lo que está dividido y puede ser dividido, dejando de tener a ningún hombre como distinto de él mismo, sino considerando a uno como todos y a todos como uno
Quien posee la caridad perfecta, ya no hace diferencia entre él y el otro, esclavo y hombre libre, hombre y mujer
[La caridad no es,] distinta y separadamente, esta para con Dios y aquella para con el prójimo, sino única e idéntica a sí misma en su totalidad, debida a Dios
Quien ama a Dios, inevitablemente ama a cada hombre como a sí mismo
Quien ama a Dios ama también a su prójimo sin reserva
‘Aquel que me ama guardará mis mandamientos’, dice el Señor (Jn 14, 15). Pues bien, ‘mi mandamiento es éste: que os améis los unos a los otros’ (Jn 15, 12). Por tanto, quien no ama a su prójimo no guarda el mandamiento, y el que no guarda el mandamiento no podrá amar al Maestro
Quien alberga en su corazón una brizna de enemistad hacia alguien por cualquier ofensa, es completamente ajeno al amor de Dios
Llegado a la caridad y a la benevolencia para con el prójimo eliminarás de tu alma toda traza de pasión
Unificar por la verdadera fe y el amor espiritual a aquellos que el vicio ha arrojado en múltiples divisiones, ese es el designio de la providencia divina
[Por la caridad,] así como todos nosotros tenemos una misma naturaleza, así también podemos tener un mismo sentimiento y una misma voluntad en relación con Dios y de los unos con los otros, sin que nada ni nadie pueda apartarnos de Dios o a unos de los otros
Por ella [la caridad], cada uno se deshace deliberadamente de sí mismo apartándose de las nociones y de las peculiaridades que cada uno concibe aparte sobre sí mismo, y va a reunirse en una sola y única simplicidad e identidad por la que cada uno no posee ya nada que lo distinga de aquello que es común, sino en donde cada uno es para cada uno, todos para todos y para Dios más que los unos para los otros
[La caridad] iguala y nivela toda desigualdad y diferencia de sentimiento
[La caridad] conduce a esa laudable desigualdad por la que cada uno atrae hacia sí deliberadamente al prójimo y lo prefiere más que a sí mismo al nivel al que antes se sentía presionado a alejarse de él y a colocarse delante de él
Teniendo [en la caridad] una misma alma, los hombres conocen los corazones unos de los otros