Debemos llorar con los que lloran; cuando veas a tu hermano llorar por los pecados que ha cometido, llora con él. De este modo te corregirás, viendo las faltas del prójimo; pues quien derrama lágrimas por los pecados del prójimo, se cura él mismo compadeciendo a su hermano
El verdadero cristiano se aflige por la caída de su hermano, y esta tristeza le granjea las gracias y la amistad del Señor
[Como verdaderos discípulos de Cristo,] no debemos ocuparnos solo de nosotros mismos, sino también afligirnos y orar por el mundo entero