El que ama a Dios, se ama a sí mismo
Quien se ama a sí mismo no puede amar a Dios, y quien no se ama a sí mismo... ese ama a Dios
[Se trata de] adorar sin cesar a Dios por esta hermosa filautía (la filautía espiritual)
Quien se conoce a sí mismo, conoce a las otras criaturas... Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los demás
[En la filautía-pasión, el hombre es] amante de sí mismo contra sí mismo
Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los otros
En lugar de la filautía perversa, tendremos la filautía espiritual...; entonces no dejaremos de adorar a Dios con esta hermosa filautía, buscando siempre en Dios la verdadera sustancia del alma. Aquí radica la adoración auténtica, verdaderamente agradable a Dios: el cuidado atento que ponemos en la práctica de las virtudes
Así que amémonos profundamente unos a otros; en efecto, el que ama a su prójimo, ama a Dios; y el que ama a Dios, se ama a sí mismo
No te ames a ti mismo y amarás a Dios
Era necesario que la razón, en lugar de ignorarla, se orientase hacia Dios por la búsqueda exclusiva del conocimiento; que la concupiscible, por la de la filautía, dirigiera su deseo solo hacia Dios, que la irascible, vacía de tiranía, emprenda el combatir por Dios solo y que fuera creada la divina y bienaventurada caridad que se forma de ellos y por el que ellos son
Al eliminar la filautía por medio de la caridad, aquel que se muestra digno de Dios elimina al mismo tiempo la multitud de vicios que no tiene detrás de sí otro fundamento ni otra causa que los sustente