Que cada uno de vosotros sepa poseer su propio cuerpo con santidad y honestidad, sin entregarse a una codicia apasionada, como hacen los paganos que no conocen a Dios
La codicia que se realiza con el cuerpo no procede del cuerpo
[El enemigo] nos ataca en dos frentes; debemos, pues, resistir en ambos. Y lo mismo que él extrae su fuerza o su debilidad tanto del cuerpo como del alma, no puede ser repelido más que por aquellos que luchan en los dos planos
Quienes aún no han logrado la verdadera oración del corazón encontrarán ayuda en el esfuerzo doloroso de la oración corporal; quiero decir: extender las manos, golpearse el pecho, levantar al cielo una mirada límpida, gemir profundamente, hacer metanías sin descanso
Para quienes han sido santificados, santa es la simiente. Y no solo el espíritu debe ser santificado entre nosotros, sino también las costumbres, la vida y el cuerpo