Se extraviaron en sus pensamientos, y su corazón sin inteligencia se sumió en las tinieblas. Jactándose de ser sabios se volvieron locos, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representaban al hombre corruptible, a pájaros, cuadrúpedos y reptiles
A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo único, que está en el seno del Padre, nos lo ha manifestado
Por haber cometido una falta contra el Logos, el hombre es considerado naturalmente como privado de logos [es decir, de razón] y similar a los animales
Hay dos clases de ojos: unos se abrieron por el pecado, los otros les servían a Adán y a Eva para ver antes de que aquellos se abrieran
Quien se conoce a sí mismo, conoce a las otras criaturas... Quien sabe amarse a sí mismo, ama también a los demás
[El alma humana] ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por Él
Si queréis creer lo que es más claro -añade, con la intención de reconducir a los pecadores a quienes se dirige al camino del conocimiento verdadero-, debéis creer más a las cosas invisibles que a aquellas que veis con vuestros ojos. Esto parece una paradoja y, sin embargo, es una verdad
¿Quieres llegar a ser un día teólogo y digno de la divinidad? Guarda los mandamientos y progresa mediante la observancia de los preceptos, pues la praxis es el medio de acercarse a la contemplación
Para aquel que se estudia con inteligencia, el cielo y la tierra son menos aptos para hacerle conocer a Dios que su propia constitución. Lo dice el profeta: Admirable el conocimiento de ti que he sacado de mí’ (Sal 138, 6)
La carne es una niebla y un velo
La ignorancia (de Dios) es la enfermedad del alma
Igual que aquellos que están en las tinieblas ignoran la naturaleza de las cosas, del mismo modo aquellos que viven en el pecado no distinguen las cosas y corren hacia las sombras como si fueran la realidad
Uno de los profetas expresó bien su grandeza, cuando dijo: ‘Las riquezas de la salvación son la sabiduría y la ciencia; pero el temor de Dios es su tesoro’ (Is 33, 6). No podía recalcar con más evidencia su dignidad ni su valor, sino diciendo que las riquezas de nuestra salvación, que consisten en la verdadera sabiduría y la ciencia de Dios, no se conservan más que mediante él
(La ignorancia es) la causa de todos los vicios
La sabiduría y el conocimiento son dones de un único y mismo Espíritu
Él [san Benito] vio una luz... En esta visión... el mundo entero, como si se hubiera juntado bajo un solo rayo de sol, se presentó ante sus ojos
La pureza perfecta es el fundamento de la teología
Lo que la salud [es] al cuerpo vivo... lo es el conocimiento con relación al espíritu
[El conocimiento espiritual es] la salud del alma
Igual que el sentido corporal, cuando está dañado por una u otra razón, está privado de la visión, así también, si la inteligencia que hay en la naturaleza no está sana, el co- Marcos el Monje, A Nicolás, 3, 10; 13. Cf. Juan Damasceno, Discurso útil al illuni. Cf. Atanasio de Alejandría, Contra los paganos, 8; Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 10; Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, prólogo. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Marcos el Monje, A Nicolás, 3; 10; cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 57. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 85. Cf. Antonio, Cartas, V, 1; Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los efesios, XIII, 1; Marcos el Monje, A Nicolás, 10; 12. La afirmación de que, por el pecado, el hombre ha entrado en las tinieblas es constante en las Sagradas Escrituras: Is 9, l; Mt 4, 16; Le 1, 79; 1 1, 34-36; tu 1,5; 3, 19; 8, 12; 12, 35; Hch 26,18; Rom 1,21; 2, 19; 13, 12; Ef4, 18; 5, 8; 5, 11; Col 1, 13; 1 Tes 5,4; 1 Pe 2, 9. Cf. Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, IV, 5; XI, 2, 2; Discurso catequético, 8; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 50; Orígenes, Comentario a san Juan, II, VII, 57; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 56; Juan Casiano, Conferencias, IX, 5; 6. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Juan, V, 4; Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 26; Calisto e Ignacio Xanthopouloi, Centuria, 41. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 20; IV, 65; Juan Ginnico, Escala, XV, 83; Doroteo de Gaza, Cartas, 2; Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Calendas, 3; Comentario al salmo 142, 3; Homilías sobre I Corintios, XI, 4; Homilías sobra la Epístola a los efesios, XIII, 1; Comentario a san Juan, V, 4; Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, VII, 46. nocimiento no actúa en ella
El conocimiento más verdadero es la praxis
(La ignorancia, el olvido y la desatención de Dios son) las tres potencias gigantescas del diablo
[La vigilancia] libera por entero al hombre de los pensamientos apasionados y de las malas acciones, si se persigue larga y ardientemente..., proporciona, en la medida de lo posible, un conocimiento seguro de lo Incomprensible, y... abre los misterios divinos y ocultos
Hemos recibido la ley de la purificación del corazón solo por esta razón: cuando las nubes de la malicia hayan abandonado el espacio del corazón y hayan sido disipadas por una atención continuada, podremos con toda pureza, como en un cielo sereno, ver a Jesús, el Sol de Justicia
En lugar del conocimiento divino y espiritual, (el hombre) recibió el conocimiento carnal. En efecto, cegados los ojos de su alma, caído de la vida imperecedera, se puso a mirar con los ojos del cuerpo
(El hombre caído) se ha comportado de modo antinatural y no razonablemente (ούλογικώς), vive de forma contraria a la razón, se somete a las sensaciones violentando así su dignidad... Ha perdido la actividad natural de la inteligencia, se ha asimilado a los seres sin razón por esta conducta, porque la razón ha muerto en él y la parte menos razonable del alma lo ha arrastrado por culpa de esta conducta
Dice el Apóstol: la letra mata, pero el espíritu vivifica. Están muertos por la letra los que sólo desean saber las palabras, para ser tenidos por más sabios entre los demás y poder adquirir grandes riquezas para dar a sus parientes y amigos.
Con el concurso de la oración, desprecia cualquier representación sensible o intelectual que surja de tu corazón
¿Cómo va a tener salud el alma racional, cuando está enferma en su facultad de conocer?
[Hay que aplicar la atención a la oración] permaneciendo sin imágenes ni figuras, sin imaginar ni pensar en nada, ni sensible ni intelectual, ni exterior ni interior, ni aun cuando se trate de algo bueno. Pues Dios está fuera de todo lo sensible y lo inteligible, por encima de todo ello; por lo tanto, el espíritu que quiere unirse a Dios por medio de la oración debe salir a la vez de lo sensible y de lo inteligible, superar todo esto para obtener la unión divina
[Dios quiere] que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad
En esto sabemos que le conocemos: si guardamos sus mandamientos. Quien dice: ‘Yo lo conozco’ y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él
Por tanto, ni unos son ‘gnósticos’, ni los otros serían ‘psíquicos’, pues en el Logos mismo todos aquellos que han abandonado los deseos de la carne son iguales, todos son ‘pneumáticos’ a los ojos del Señor
Los pecadores no ven con los ojos buenos, sino con aquellos que se denominan ‘inteligencia de la carne’ (Col 2, 8)
[El conocimiento de uno mismo es el conocimiento] de lo que él es según su naturaleza espiritual
Se dieron cuenta [Adán y Eva] de que estaban desnudos porque habían sido despojados de la contemplación de Dios y habían vuelto su pensamiento en dirección opuesta
A causa de la transgresión del mandamiento, el alma se ha vuelto un juguete de todas las potencias adversas. En efecto, estas le han hecho abandonar su sensatez, han embotado su inteligencia de las cosas celestiales hasta el punto... de que cree que esto ha sido así desde el principio
Sólo la pureza puede abordar a Aquel que es puro
Igual que el poder de ver se halla en el ojo sano, así también la energía del Espíritu se encuentra en el alma purificada
[El alma,] si se libera de la agitación de las pasiones, vuelve a sí misma y se conoce en su verdadera naturaleza
Estoy convencido de que tu mansedumbre ha sido para ti causa de un gran conocimiento. No hay, en efecto, ninguna virtud que engendre la sabiduría como esta mansedumbre por la que Moisés fue alabado como más manso de los hombres
(La acción del diablo) perturba de un modo tan desgraciado nuestro Espíritu y hace que nuestro juicio yerre sobre la acertada apreciación de las cosas
(La ignorancia de Dios es) la madre y nodriza de todos los males
La gracia de Dios, cuando ve que aspiramos con toda nuestra voluntad a la belleza de la semejanza..., entonces, haciendo florecer virtud sobre virtud y elevando la belleza del alma de esplendor en esplendor, le proporciona la marca de la semejanza... Pero la perfección de esta no la conoceremos más que por la iluminación
[La perfección de la oración es] el arrobamiento en el Señor
[La enfermedad de Adán] consistió en ignorar a Aquel que es la causa del hombre
el conocimiento es la salud del alma
(Por haberse) dejado atar al conocimiento mundano, (el hombre no puede) escapar de las trampas del error, (y produce) pensamientos enfermos
Esforzaos, entonces, por dar a conocer mediante las obras la fe y el conocimiento. Pues aquel que se ha quedado ciego por haberse entregado solo al conocimiento, se oirá decir: ‘Confiesan que conocen a Dios, pero lo niegan con sus obras’ (Tit 1, 16)
(El mal es una) invención del diablo, de su libertad
Procura no tener en tu corazón ningún pensamiento, ni irracional ni racional
Si van juntas a lo largo de los días, la atención y la oración son semejantes al carro de fuego de Elías: elevan a lo alto del cielo a aquel a quien llevan... Si con un corazón dichoso él lleva a cabo o se esfuerza por llevar a cabo la vigilancia..., en el orden de la contemplación y de la elevación místicas, se convierte en el espacio de Dios que nada puede contener
Si el hombre no hubiera caído del conocimiento y de la contemplación de Dios, no habría descendido hasta este otro conocimiento
La ignorancia (de Dios) es una calamidad, y más que una calamidad. Es verdaderamente las tinieblas palpables (cf. Ex 10, 21). Oscurece las almas en las que se encuentra. Divide profundamente el pensamiento e impide al alma unirse a Dios. Todo lo que se junta con ella es desorden y sinrazón. Pues ella vuelve al hombre entero irracional e insensible... Cuando se expande y se espesa, se convierte para el alma que se le somete en un abismo infernal en el que están todos los tormentos, todos los dolores, todas las tristezas, todos los gemidos
Aunque se presenten ante ti unos conceptos buenos de las cosas, no les prestes atención
[Ese conocimiento no se produce más que] cuando cesa toda actividad intelectual
[Las perfecciones invisibles de Dios, su poder eterno y su divinidad] se ven a simple vista, desde la creación del mundo, cuando se las considera en sus obras
Sabemos que cuando [Dios] se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es
Está escrito: a quien tiene, se le añadirá más...; al conocimiento, la caridad
[Teniendo un conocimiento justo de su estado, el hombre] conoce también las demás criaturas que Dios ha sacado de la nada
El mal no viene de Dios, no está en Dios, no existía al principio
Todo el esfuerzo y el trabajo de los Padres, y el del mismo Señor, tienden a esto: que todos los hombres conozcan a Dios
[El alma] entonces contemplará al Modelo por su propia belleza como en un espejo y una imagen
[Muchos no son sino] ignorantes en el conocimiento
(Los hombres pecadores) Son realmente insensatos..., pues no han aprendido nunca a conocer la verdadera naturaleza de las cosas
(La ignorancia y el olvido de Dios) entenebrecen al alma con una terrible e inestable curiosidad
Lo que la salud y la enfermedad son en relación al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son en relación al espíritu
La sabiduría divina es la única que concede la gracia de la teología mística
El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes. Pero el temor y el amor preceden a los dos. Y el temor mismo precede al amor. Cualquiera que afirme descaradamente que es posible adquirir los últimos sin haber ejercitado los primeros, asegura sin ninguna duda la perdición de su alma. Pues esta es la vía del Señor: la obra de las virtudes y el conocimiento espiritual nacen del temor y del amor
Preserva tu corazón de todo pensamiento, incluso aunque parezca bueno
Al hacerse transgresor e ignorante de Dios, el hombre acopló toda su potencia intelectual a la sensación
Quien mediante la pureza ha alcanzado el conocimiento de los seres, se conoce a sí mismo... Pero el que aún no ha alcanzado los logoi mismos de la creación, de las cosas divinas y humanas, conoce lo que hay a su alrededor y fuera de él, y no se conoce en absoluto
Si queremos descubrir y conocer la verdad sin temor a equivocarnos, procuremos no tener más que la operación del corazón absolutamente sin forma ni figura, no reflejar en nuestra imaginación ni forma ni impresión de las llamadas cosas santas, no contemplar ninguna luz, pues el error, sobre todo al principio, acostumbra a confundir la mente de los menos experimentados con estas fantasías engañosas
La negación por sí sola no le basta a la inteligencia (νούς) para alcanzar las cosas supra-inteligibles; la elevación mediante la negación... produce únicamente la imagen de la contemplación inexpresable y de la realización plena del espíritu en esta contemplación; pero ella misma no es esta realización
[Dios ha puesto en los seres] la sabiduría variadísima
El conocimiento termina en la caridad
[El hombre] conoce la economía de la salvación realizada por el Creador y todo lo que Este ha hecho por las criaturas
Los hombres, al negarse a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar cosas que no existen
[El hombre impasible] concibe pensamientos puros sobre todas las cosas
El hombre interior, el corazón..., una vez desembarazado de la herrumbre que manchaba su belleza, recuperará su imagen primera. De este modo el hombre, al mirarse, verá en él a Aquel que busca. Esta es la alegría suprema que llena su corazón purificado: contempla su propia pureza y descubre en la imagen al Modelo. Cuando miramos al sol en un espejo, aun sin levantar los ojos al cielo, vemos el sol en el resplandor del espejo lo mismo que si miráramos al propio disco solar. No podéis contemplar la luz en sí misma, pero, si recuperáis la gracia de la imagen depositada en vosotros desde el principio, poseeréis en vosotros el objeto de vuestros deseos
El cristianismo es la doctrina de Cristo, nuestro Salvador, que se compone de la praxis, de la física y de la teología
El que es virtuoso y teme al Señor es el más sabio de los hombres
El conocimiento, aunque sea real, no está asegurado si no se concreta en obras propias, porque la praxis es la consolidación de todo
El mal uso de la facultad racional es la ignorancia y la demencia (άφροσύνη)
La caridad... engendra la iluminación del conocimiento
De la fe nace el temor de Dios. Pues bien, cuando este acompaña a las obras y se eleva por poco que sea hacia el cumplimiento, engendra el conocimiento espiritual... La fe suscita en nosotros el temor, y el temor nos fuerza a arrepentirnos y a poner manos a la obra. Así se le da al hombre el conocimiento espiritual, que es la sensación de los misterios, la cual engendra la fe de la verdadera contemplación. Sin embargo, el conocimiento espiritual no nace sencillamente de la fe pura, sino que la fe engendra el temor de Dios; y en el temor de Dios, cuando empezamos a actuar por él, de la energía de este temor nace el conocimiento espiritual, como dijo san Juan Crisóstomo: ‘Cuando alguien adquiere la voluntad de seguir el temor de Dios y la recta sabiduría, recibe rápidamente la revelación de los misterios’
Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor
Dios mío, yo no puedo decir lo que son las cosas visibles... todos hemos caído en la vanidad y somos incapaces de hacer un juicio verdadero sobre los seres
El conocimiento de Dios, del que podemos decir que es una fuente radiante e infinita de luz, vuelve divinamente luminosas a las almas en las que se encuentra por la pureza
Si practicas como es debido la hesiquía a la espera de la unión con Dios, no dejes nunca que un objeto sensible o inteligible, exterior o interior, aunque sea la imagen de Cristo, o la forma pretendida de un ángel, o de santos, o una luz, se inscriba o se dibuje en tu mente
Dios no solo está por encima del conocimiento, sino por encima del desconocimiento
Si alguno cree saber algo, todavía no ha conocido como hay que conocer
Quien se conoce, conoce a Dios
Apartada del bien, y olvidando que ella es a imagen del Dios bueno, la potencia que está [en el alma] deja de ver al Dios Verbo, a semejanza del cual ha sido hecha; saliendo de ella misma, no piensa ni imagina más que la nada
Sin el Señor Jesús y la actuación de la potencia divina, nadie puede conocer la sabiduría y los misterios de Dios
No es posible que se una nunca a la luz aquel que no brilla con el reflejo de esta luz
La ciencia de nuestra salvación está constituida por estas tres cosas [la praxis, la física y la teología]
El que teme a Dios posee la sabiduría
[Adán estaba destinado a] un conocimiento y una información semejantes a las de Dios, pues gracias a la deificación de su inteligencia y a la mutación de sus sentidos, el hombre ya no habría sido un mero hombre, sino un dios
La salud del alma es... el conocimiento
Lo que engendra este conocimiento espiritual no es el temor de Dios..., sino que este conocimiento se ofrece como un don, desde el momento en que se pone por obra el temor de Dios
Cuando el espíritu se ha despojado por completo de todos los pensamientos y de las formas que estos le imponen, entonces lo ilumina la bienaventurada luz de la Divinidad si es que, gracias al vacío de todos los pensamientos, este resplandor se revela de pronto a la inteligencia pura
[Solo] por medio de la praxis y los santos combates [de la ascesis se puede] adquirir el conocimiento [espiritual]
El conocimiento de Dios significa que Dios conoce a quien se edifica en él por la humildad
Y estos hombres que veneran únicamente la contemplación apofática, que no creen en la existencia de ninguna actividad ni de ninguna visión que esté por encima de ella... no ven propiamente, pues no conocen nada y carecen de conocimiento y de visión
El conocimiento será abolido
Cuando el sol brilla e ilumina toda la tierra con su luz, si un hombre se tapara los ojos y se imaginara que está en la Oscuridad, cuando la oscuridad no existe, y luego caminara al azar como si vagara en la oscuridad, cayendo sin cesar y rodando por precipicios, pensaría que no es de día, sino que él está en la oscuridad; creería mirar, pero no vería nada en absoluto. Lo mismo del alma humana, tapándose los ojos que le permitían ver a Dios, ha concebido el mal y, al moverse por él; cree que hace algo cuando no hace nada, pues es la nada lo que imagina. No ha permanecido tal como fue hecha, sino que se muestra como ella misma se ha moldeado. Pues ha sido hecha para ved a Dios y para ser iluminada por él; pero, en lugar de a Dios, lo que ha buscado son las cosas corruptibles y las tinieblas
[Aquel que es digno del conocimiento de Dios se hace partícipe] de la inteligencia que no es de este mundo
La caridad es la puerta del conocimiento natural
[La creación] contemplada espiritualmente, es el árbol del conocimiento del bien; considerada bajo su aspecto material, el del conocimiento del mal. En efecto, se vuelve un maestro que enseña las pasiones y conduce al olvido de Dios a quienes no mantienen con ella más que relaciones corporales
Un hombre que ha llegado a conocer la medida de su debilidad ha alcanzado la perfección de la humildad
La virtud de la atención hace que abunde todo bien en [el] corazón
[Es necedad y ceguera suponer que el conocimiento espiritual] es idéntico a la elaboración de conceptos que realiza su pensamiento
El que ama a Dios, el que considera que no hay nada preferible a su amor y al amor al prójimo, ese conoce también las profundidades de Dios y los misterios de su Reino, como debe conocer aquel que es conducido por el Espíritu divino
La contemplación no es sólo desprendimiento y negación; es una unión y una divinización que sobrevienen... tras el desprendimiento
Entonces conoceré como he sido conocido
Los hombres, en su locura, despreciaron el don que se les había hecho, se apartaron de Dios y ensuciaron de tal manera su alma que no solo olvidaron la idea de Dios, sino que se forjaron otros dioses en su lugar. Se hicieron ídolos en vez de la verdad, y prefirieron la nada al verdadero Dios, adorando a la criatura en lugar de al Creador
[Aquel que es digno del conocimiento de Dios difiere] en todo de todos los hombres que tienen el espíritu del mundo
El espíritu que se ha despojado de las pasiones y ve las intelecciones de los seres, no recibe verdaderamente los simulacros que (llegan) por los sentidos; es como si su conocimiento creara otro mundo
El mal consiste en ignorar al benéfico Autor de las criaturas. Esta ignorancia, por una parte, encogió el espíritu; por otra, abrió ampliamente el camino a los sentidos, alejando al hombre por completo del conocimiento divino, para no llenar su existencia más que del conocimiento apasionado de las cosas sensibles
[Quien posee la perfecta humildad] ha penetrado en el misterio de todas las naturalezas espirituales, lleva en él la sabiduría de la creación con toda exactitud y, sin embargo, considera que no sabe nada... Pues bien, eso es lo que había dicho la Escritura Santa: los misterios se les revelan a los humildes. A los humildes se les concede recibir en ellos este Espíritu de las revelaciones, que descubre los misterios. Por eso los santos han dicho que la humildad plenifica el alma en las contemplaciones divinas
[La atención permite al hombre ver] claramente en espíritu a Cristo... con su Padre consustancial y el Espíritu Santo adorable
[El techo del edificio espiritual es] el conocimiento divino de Dios
Quien ha librado a sus miembros de la esclavitud de las pasiones y los ha puesto al servicio de la justicia, ha entrado en la santificación del Espíritu Santo
Si Dios es invisible para las criaturas, no es invisible para sí mismo
¿Quién ha conocido la inteligencia (νούς) del Señor para ser instruido por Él? Nosotros poseemos la inteligencia de Cristo
Los hombres, habiendo aprendido a imaginar el mal que no existe, se han formado asimismo unos dioses que no existen... En su locura..., al olvidar el pensamiento y el conocimiento de Dios y no tener sino una razón cegada o, más bien, una sinrazón, se han representado las cosas aparentes como si fueran dioses, glorificando a la criatura en vez de al Creador (cf. Rom 1, 25) y divinizando a las obras en lugar de a Aquel que es la causa y el demiurgo y el Amo, Dios
Nuestras almas deben, pues, cambiar y pasar de su estado actual a otro estado, en una naturaleza divina, y hacerse nuevas... El Señor ha venido para cambiar y recrear nuestras almas, para hacerlas participar de la naturaleza divina, como está escrito (2 Pe 1, 4), para dar a nuestra alma un alma celestial, a saber, el espíritu de la divinidad... a fin de que podamos vivir de la vida eterna
[La contemplación natural es] la impasibilidad del alma acompañada del conocimiento verdadero de los seres
Toda inteligencia humana extraviada y que se aparta de su movimiento natural, ya no se mueve más que hacia las pasiones, los sentidos y las cosas sensibles, puesto que tampoco tiene otro lugar adonde dirigirse, una vez que le falta el movimiento que le encamina por naturaleza hacia Dios
¿Crees verdaderamente que quien tiene el conocimiento del mundo puede recibir tal conocimiento espiritual? No solo es imposible que reciba en tales condiciones el conocimiento espiritual, sino que ni siquiera puede percibirlo... No es posible que se le conceda a quienes se esfuerzan por adquirirlo únicamente por medio del estudio. Si algunos de ellos desean acercarse a este conocimiento del Espíritu, no pueden hacerlo en absoluto hasta que no han renunciado al estudio, a los sutiles recovecos de su investigación, a las complejidades de su método, y no mantienen un corazón de niño. La costumbre y los pensamientos que engendra el estudio son un gran impedimento que conviene retirar poco a poco. Pues el conocimiento espiritual es simple... Mientras la inteligencia no se libere de sus múltiples pensamientos, mientras no alcance la simplicidad de la pureza, no puede experimentar el conocimiento espiritual
O más bien es nuestro Señor Jesucristo, sin el que nosotros no podemos hacer nada, quien te dará estas cosas
El desarrollo del conocimiento de Dios se vuelve la causa de nuestra ignorancia de todos los demás seres
[El conocimiento/contemplación de Dios] sobreviene mística e indeciblemente por la gracia de Dios
[Las cosas] que no llegaron al corazón del hombre, Dios las ha preparado para quienes le aman
Mientras que nada subsiste fuera del Verbo, sino que el cielo y la tierra y todos los seres que contienen dependen de Él, los hombres, sin embargo, en su locura, han rechazado el conocimiento y la piedad para con Él, y han honrado a lo que no es en vez de a lo que es, y en lugar de a Dios, que es verdaderamente, han divinizado a la nada, adorando a la criatura en lugar de al Creador, lo cual es una locura
[Entre Dios y el alma:] Él es Dios y ella no es Dios; Él es Señor y ella es la sierva; Él es el Creador y ella la criatura; Él es el artesano y ella la obra. No hay nada común entre la naturaleza de uno y la de la otra
La caridad [cura] la parte irascible del alma, y la castidad la parte desiderativa
El velo es la ilusión producida por los sentidos, que lija la atención del alma en las apariencias superficiales de los objetos sensibles y cierra el paso a los inteligibles
[La contemplación natural es] la sensación de los misterios divinos escondidos en las cosas y en las causas
Recibimos la inteligencia de Cristo y por ella vemos a Dios
Pues, si se ha detenido toda su actividad intelectual, ¿cómo... podrían ver a Dios si no es por la fuerza del Espíritu?
Dios nos las ha revelado por medio del Espíritu. Pues el Espíritu lo sondea todo, hasta las profundidades de Dios
La presencia en el hombre de la energía de la gracia de Dios y el don del Espíritu Santo, que un alma fiel es juzgada digna de recibir, se adquieren mediante muchos combates, mucha paciencia, aguante, tentaciones y pruebas, pues el uso de la voluntad libre debe ser puesto a prueba mediante muchas tribulaciones. Cuando ella no entristece ya en nada al Espíritu, sino que concuerda con la gracia por la práctica de todos los mandamientos, entonces es liberada de las pasiones, recibe la plenitud de la adopción filial del Espíritu, de la sabiduría que se expresa de una forma misteriosa (cf. 1 Cor 2, 15), de la riqueza espiritual y de la inteligencia que no es de este mundo, de la que se hacen partícipes los verdaderos creyentes
Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia de la inteligencia estará sana también
El camino del conocimiento es la impasibilidad... Sin ella, nunca veremos al Señor
El conocimiento de las criaturas, por suave que sea, nunca es más que la sombra del conocimiento... Tal contemplación alimenta el espíritu mientras espera recibir una contemplación más elevada
Si comparamos los seres producidos con el productor, los que han comenzado a existir con el que existe por siempre, lo creado con lo increado, el ser sin comienzo con aquellos que han recibido la existencia en el tiempo, ¿podrán estos percibir de alguna manera la naturaleza, la grandeza y el modo de su nacimiento? Nunca, si no es en la exacta medida en que el Autor de los seres creados, igual que otorga a cada uno el aliento y la vida, el espíritu (νούς) y la razón, le concede también por amor a los hombres, tanto como conviene, el don de conocerlo a Él. De otro modo, ¿cómo podrías decir que el ser creado por Dios conoce a su propio creador? Fuera de esto no hay medio de conseguirlo, y nadie es en absoluto capaz de ello
El hombre no ve ni por medio de la inteligencia (νούς), ni por el cuerpo, sino por el Espíritu
¿Quién entre los hombres conoce las cosas del hombre si no es el espíritu del hombre que está en él? De la misma manera, nadie conoce las cosas de Dios si no es el Espíritu de Dios. Pues bien, nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios
Él [el Señor] dice que se manifiesta a quienes... guardan sus mandamientos
[Los logoi de los objetos,] aunque sean expresiones simples, sin embargo, en tanto que consideraciones de objetos, imprimen una forma al espíritu y lo alejan de Dios
El duro trabajo de la virtud recibe como recompensa la impasibilidad y el conocimiento
[El conocimiento/contemplación de Dios es una gracia, una] revelación de los misterios
Dios es luz (1 Jn 1, 5) y su visión es una luz
Es evidente que esta iluminación sobrepasa... todo conocimiento, aunque la llamemos ‘conocimiento’ (γνώσις) e ‘intelección’ (νόησις), porque es el Espíritu quien se la proporciona a la inteligencia (νούς)
Dios, que dijo: ‘del seno de las tinieblas brillará la luz’, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo
Verdaderamente bienaventurados y adeptos fervientes a la vida y al gozo sobrenatural los que, consagrándose al ardor de la fe y a la conducta virtuosa, han recibido por la experiencia y la percepción el conocimiento celestial de los misterios del Espíritu
La Trinidad Santa no es una realidad que esté mezclada con la contemplación [natural]
Era necesario que la razón, en lugar de ignorarla, se orientase hacia Dios por la búsqueda exclusiva del conocimiento; que la concupiscible, por la de la filautía, dirigiera su deseo solo hacia Dios, que la irascible, vacía de tiranía, emprenda el combatir por Dios solo y que fuera creada la divina y bienaventurada caridad que se forma de ellos y por el que ellos son
La contemplación espiritual actúa en nosotros en el lugar de la pureza
La luz es evidentemente la que introduce en nosotros el conocimiento; en efecto, no hay otro medio de conocer a Dios, sino mediante la contemplación de la luz que emana de Él
Los santos ven en el Espíritu
La sabiduría de Dios, misteriosa y oculta, que Dios, antes de los siglos, había predestinado para nuestra gloria [forma parte de] lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman
El alma iluminada por el Espíritu... y que ve así por el espíritu la belleza deseada, única e inexpresable, está herida por el amor divino... Entonces adquiere un amor ilimitado e inagotable por el Señor a quien desea
Esto solo les ocurre a las cosas creadas
El misterio de nuestra salvación muestra que la praxis es una contemplación activa, y que la contemplación es una praxis iniciada
Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu
Nosotros damos testimonio de que Dios es luz; de que aquellos que han sido juzgados dignos de verlo lo han contemplado todos como luz; de que quienes lo han recibido lo han recibido como luz, porque delante de Él camina la luz de su gloria y es imposible que Él aparezca sin luz; de que aquellos que no han visto su luz tampoco lo han visto a Él, porque Él es la luz; de que quienes no han recibido la luz tampoco han recibido todavía la gracia, pues quienes han recibido la gracia han recibido la luz de Dios y a Dios mismo
Puesto que todo hombre posee unos sentidos y una inteligencia (νούς) como facultades naturales de conocimiento, ¿cómo pueden estas facultades permitirnos conocer a Dios, que no es ni sensible ni inteligible? Por ninguna otra vía, ciertamente, que la de los seres sensibles e inteligibles: estas facultades, en efecto, constituyen unos medios para conocer los seres, están limitadas por los seres y manifiestan lo divino a partir de estos seres. Pero aquellos que no poseen solo unas facultades de sensación y de intelección, sino que han obtenido también la gracia espiritual y sobrenatural, no estarán limitados por los seres en su conocimiento, sino que conocerán también espiritualmente, por encima de los sentidos y de la inteligencia, que Dios es Espíritu, pues se convierten por entero en Dios y conocen a Dios en Dios
La caridad no muere jamás
Poseer el conocimiento de las naturalezas le es posible al espíritu, pero conocer la Santa Trinidad no solo no le es posible al espíritu, sino que es una gracia sobreabundante de Dios
El que busca al Señor por la contemplación, no lo encuentra sin la praxis
Si deseas contemplar los misterios, pon en práctica en ti mismo los mandamientos
[En Dios] no existe el menor rastro de noche, ningún velo de oscuridad, absolutamente ninguno
[Quienes han alcanzado estas alturas] adquieren el Espíritu incomprensible y, por Él, ven, oyen y entienden
Aunque tenga... el conocimiento de todos los misterios y todo el conocimiento..., si no tengo caridad, no soy nada
El Señor... adviene directamente a la inteligencia para poner allí el conocimiento como le place
[El conocimiento] no sirve para nada [si] no se dirige hacia la energía de los mandamientos
[El conocimiento espiritual,] por la penitencia lo recibimos como una gracia
[Dios] es quien establece estas tinieblas que cubren no su ser, sino nuestra persona
[Este conocimiento/contemplación] se realiza por encima de la inteligencia (νούς) y del conocimiento (γνώσις)
[El apóstol invita a rezar] en todo lugar con manos santas, sin ira ni malos pensamientos
[El conocimiento es el] fruto de las virtudes
[Los logoi de los seres son] la sabiduría divina invisiblemente interior a las criaturas
El conocimiento espiritual sigue por naturaleza a la obra de las virtudes
¿Quién, tras haberte visto, tras haber sido iluminado sensiblemente por tu Gloria, por tu divina luz, no se ha transformado en su inteligencia, su alma y su corazón, y no ha obtenido el favor extraordinario, oh Salvador, de ver y oír de una manera diferente? Pues la inteligencia, sumergida en tu luz, se vuelve luminosa, se transforma en luz; semejante a tu gloria, se llama tu inteligencia; aquel a quien se le ha concedido llegar a este estado sí merece poseer tu inteligencia y se vuelve inseparablemente uno contigo
Nos negamos a llamar conocimiento (γνώσις) a esta contemplación... Esta contemplación no es un conocimiento...: no hay que considerarla como tal y hablar de ella como de un conocimiento..., a menos que se emplee... este término de una manera impropia y equívoca...; no solo no hay que considerarla como un conocimiento, sino que hay que juzgarla ante todo superior a cualquier conocimiento y a cualquier contemplación que dependa del conocimiento
Si eres teólogo, rezarás verdaderamente; y si rezas verdaderamente, eres teólogo
El mundo inteligible entero aparece, para los que son capaces de ver, impreso misteriosamente en el mundo sensible entero por medio de las formas simbólicas. El mundo sensible, en cambio, está presente en forma cognoscible en el mundo inteligible entero, pero simplificado, para la inteligencia, por los lógoi (λόγοι). Este en aquel por los logoi; aquel en este por las huellas impresas. Su realidad es una, como sería una rueda dentro de otra rueda, según lo expresa el admirable y gran vidente Ezequiel (Ez 1, 16), hablando, me parece a mí, de los dos mundos. Y aún más: sus perfecciones visibles se ven a partir de la creación, gracias a las obras que se las hacen ver a la inteligencia (cf. Rom 1, 20). Así habla el divino apóstol. Que si las cosas no aparentes se ven gracias a las aparentes, como está escrito, a fortiori las aparentes serán pensadas gracias a las no aparentes por aquellos que se aplican en la contemplación espiritual. Pues la contemplación simbólica de los inteligibles por medio de los visibles es ciencia espiritual e intelección de los visibles por medio de los invisibles
La verdadera humildad engendra el conocimiento
¡Oh maravilla! El hombre está unido a Dios a la vez espiritual y corporalmente, puesto que el alma no se separa del espíritu (νούς) ni el cuerpo del alma, sino que en la unidad de la esencia el hombre se convierte también en triple hipóstasis por gracia, y en un solo dios por posición (θέσις), con su alma, su cuerpo y el Espíritu divino del que participa. Entonces se realiza lo que dijo el profeta David: ‘Yo dije: todos vosotros sois dioses, e hijos del Altísimo’ (Sal 81,6)
[Aquel que ha alcanzado el más alto grado del conocimiento ve] a Dios [únicamente] gracias a una revelación conveniente a Dios y proporcional a él mismo
No por haber alcanzado la impasibilidad rezaremos verdaderamente, pues podemos quedarnos en los pensamientos simples y distraernos en meditarlos y, por lo tanto, estar lejos de Dios
La niebla es la pasión carnal que oscurece la facultad dominante del alma; el velo es la ilusión producida por el sentido que fija la atención del alma en las apariencias superficiales de los objetos sensibles y le cierra el paso a los inteligibles. Como consecuencia el alma olvida los bienes naturales y emplea toda su actividad en los sensibles, para encontrar en ellos excitaciones y apetencias y placeres inconvenientes
Si no conoces a Dios, no es posible que su amor viva en ti. Y no puedes amar a Dios si no lo ves
El Sin-forma y Sin-figura ya no viene como antes sin forma y sin figura, ni en el silencio que realiza en nosotros la presencia y el advenimiento de su luz. ¿Cómo, entonces? Bajo una cierta forma, una forma que sin embargo es de Dios, aunque no sea en un contorno o una huella; tomando forma en una luz incomprensible, inaccesible y sin forma, Dios, que es simple, se muestra, ya que nosotros no podemos decir ni expresar nada más; pero, en todo caso, Él se muestra al descubierto, se hace reconocer de manera totalmente consciente y se deja ver con toda claridad; Él, el invisible, habla de modo invisible y escucha cara a cara como un amigo a un amigo; Él, que es Dios por naturaleza, conversa con los dioses nacidos de Él por gracia
La luz espiritual no es solo el objeto de la visión, sino también la facultad que permite ver
Esfuérzate por volver tu espíritu sordo y mudo en el momento de la oración, y podrás rezar
[La impasibilidad suprime la barrera que detenía] la moción del espíritu a través de los sentidos hacia los inteligibles
El amor es hijo del conocimiento
Luz es el Padre, luz el Hijo, luz el Espíritu Santo... Los tres son una sola Luz, única, no separada sino unificada en tres Personas, sin confusión
La luz del conocimiento se comunica por medio de la presencia de la luz de la gracia
Aun cuando la mente no se entretenga con los pensamientos simples, no por eso ha alcanzado ya el lugar de la oración; ya que puede estar en la contemplación de los objetos y ocuparse con sus razones, las cuales, aunque sean expresiones simples, sin embargo, como son consideraciones de objetos, imprimen una forma al espíritu y lo apartan de Dios
[Quienes han alcanzado la contemplación natural han] rechazado por completo la sensación con los sensibles en cuanto a la relación actual existente en las disposiciones [es decir, en cuanto a las pasiones]
[En la oración pura] alcanzan su cumplimiento y tienen su fin todos los modos y todas las formas con las que los hombres oran a Dios
Aquel que tiene los ojos fijos en el Uno, lo percibe todo a través del Uno: a sí mismo, a los hombres y a las cosas, y escondido en Él ya no ve nada del universo
[Esta luz no es] ni una sensación, ni una intelección, sino una potencia espiritual, distinta en su transcendencia de todas las facultades cognitivas creadas
La oración es deposición de las representaciones (άπόθεσις νοηµάτων)
Desembarazado de todos los agentes de errores [el hombre accede al conocimiento verdadero de todos los seres]
[La gracia de este conocimiento] se concede a aquellos que son dignos de él, en el momento de la oración; tiene su fuente en la oración; no tiene más lugar que este tiempo para habitar en nosotros con toda su gloria, según el testimonio de los Padres. Por eso se le llama oración, debido a que el espíritu es llevado a esta beatitud por la oración, a que la oración es su fuente, y a que tal gracia no tiene lugar en otros momentos, como muestran los escritos de los Padres
El que ve al Uno está en la contemplación de todo; se abstiene de contemplar el todo, y a la vez entra en la contemplación de todo y se halla fuera de las cosas contempladas; estando en el Uno lo ve todo, y estando en medio de todo no ve nada
[Los santos son] transformados por la fuerza del Espíritu; reciben un poder que antes no poseían; se convierten en Espíritu y ven en el Espíritu
La contemplación de Dios no recae en nada que imprima una forma en la mente (νούς)
[El que busca impasiblemente conoce] el verdadero significado de los seres
Algunos Padres llaman camino a esta oración espiritual. Otros lo llaman conocimiento. Otros, visión del espíritu
[Dios hace participar a los fieles de su propio resplandor] según la medida de su purificación
[La luz de la gracia hace que el hombre sea] todo entero como una luz
¿Quién conoce la eficacia de los mandamientos de Dios y quién comprende las potencias del alma, y cómo aquellos curan a éstas y las conducen a la contemplación verdadera?
Aquel que practica a la perfección las virtudes y ha adquirido el tesoro del conocimiento, ve ahora las cosas según su naturaleza y, por consiguiente, actúa y piensa siempre según la recta razón, sin equivocarse jamás
Cuando el alma es conducida por la energía del Espíritu hacia las cosas divinas, los sentidos y sus energías propias nos son inútiles, igual que nos son inútiles las potencias del alma espiritual cuando, por la unión incomprensible, se hace igual a la Divinidad y se halla iluminada en sus movimientos por el rayo de la luz más elevada
El conocimiento [de los] misterios pertenece a aquellos cuyo espíritu está iluminado en todo momento por el Espíritu Santo a causa de la pureza de su alma
Entonces, oh milagro, es Dios quien mira, no solo con el alma que está en nosotros, sino también con nuestro cuerpo. Por eso nosotros... vemos entonces claramente, con nuestros órganos corporales mismos, la luz divina e inaccesible
El conocimiento cura al espíritu (νούς)
[El hombre realiza la unificación de la creación] volviendo la creación visible absolutamente indivisa en ella misma
Las cosas divinas vienen solas, tú ignoras la hora
[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu
El que participa de la energía divina se convierte él mismo de algún modo en luz
Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia del espíritu estará sana también
[El hombre unifica la creación] uniendo además los inteligibles y los sensibles, volviendo una la creación entera, ya no dividida por él según conocimiento e ignorancia, porque su conocimiento gnóstico de los lógoi en las cosas se ha vuelto indefectiblemente igual al de los ángeles
La oración es pura o no es pura. Veamos cómo podemos discernirlo. Si, en el momento en el que el espíritu [reza]... se mezcla en él un pensamiento extraño o una distracción, entonces decimos que la oración no es pura
Por los mandamientos se nos abre la puerta del conocimiento
Por la gracia, Dios abraza totalmente a quienes son dignos de ello, y los santos abrazan a Dios en su plenitud
Del hecho de que seamos capaces de recibir algo, no se sigue de ninguna manera que tengamos la potencia de ello (δύναµις)
[El conocimiento cura al hombre de] esta enfermedad que es la ignorancia de la causa de los seres
Porque en este tiempo, más que en cualquier otro momento, el hombre está preparado y es conducido a dirigir a Dios toda su atención, deseando y recibiendo su piedad... En el momento de la oración, el espíritu contemplativo no atiende más que a Dios, dirige hacia Él todos sus movimientos, y no deja de dirigirle con fervor y ardor las súplicas de su corazón. Es, pues, en este momento en el que el alma se aplica a lo único necesario cuando debe brotar la benevolencia divina
[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona
Los santos ven y reciben en participación el Reino, la gloria, el esplendor, la luz inefable y la gracia divina, pero no la esencia de Dios
ni el espíritu humano ni el espíritu angélico son capaces por su naturaleza de llegar a la contemplación de la Divinidad
Lo que la salud y la enfermedad son al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son al espíritu