[Para estar purificado para toda buena obra, el hombre debe] conservarse sin pecado
[La vida y la muerte espirituales] se ceden mutuamente el sitio, y una y otra no podrían permanecer en el mismo lugar, sino que la una es expulsada por la otra y, por el hecho de estar una presente, se destruye la otra
Como las pasiones son una úlcera de la verdad, hay que reducirlas a la nada extirpándolas mediante la amputación
[El] Espíritu de conversión acude en ayuda [de aquellos que emprenden el camino de la conversión]
Esta vuelta del alma al estado que le es propio y natural es un despojarse de todo elemento extraño
[Los hombres virtuosos] amordazan todas las pasiones irracionales del cuerpo y arrancan los vicios del alma por la participación en el bien
Una es la naturaleza de todas las virtudes, aunque parezcan divididas en numerosas especies de distintos nombres
[No se trata de extirpar todos los deseos, sino de extirpar] los deseos según la carne
El que quiera salvarse debe, además de no hacer el mal, hacer el bien
No es raro que algunas personas se dispongan a luchar con convicción contra ciertos vicios, pero olvidan superar otros; al no resistirse a estos últimos, vuelven a encontrarse con aquellos que ya habían logrado superar... Así pues, los vicios retienen a aquel que quiere huir de ellos gracias a una especie de pacto de asistencia mutua: se diría que recuperan bajo su yugo a aquel que habían perdido, y que se lo pasan de uno a otro para vengarse. Sí, para los pecadores, ‘sus caminos giran sobre sí mismos’: cuando pueden levantar un pie porque han conseguido vencer un tipo de pecados, otro vicio toma el poder, y se enredan de nuevo en el que habían logrado eliminar
El que quiere adquirir una virtud no puede lograrlo si no empieza por sentir horror por el vicio que le es contrario
Aquel que ha derrumbado por el Espíritu de Dios las tres pasiones, ha destruido también las cinco; pero el que descuida vencer aquellas, no superará ninguna
Haber suprimido las pasiones no es, por ello, haberlas vuelto por entero hacia lo divino
Si no se purifica de toda pasión, el alma no se cura de las enfermedades del pecado
La ascesis y sus dificultades se conciben, no para adquirir la virtud como si esta última fuera algo que procede del exterior, sino, por el contrario, para expulsar de uno mismo las pasiones antinaturales venidas de fuera; del mismo modo, la herrumbre del hierro no le es natural, sino que procede de la negligencia; con un poco de esfuerzo, nosotros la quitamos y sacamos a la luz el brillo natural del fuego
A medida que el sol se levanta, la oscuridad retrocede y se desvanece; del mismo modo cuando brilla la virtud, la maldad es expulsada como una oscuridad
Si la irascibilidad, el deseo y la razón de la inteligencia se mantienen y se mueven por sí mismas según la naturaleza, hacen que todo el hombre se vuelva divino, semejante a Dios, y marche de un modo sano y sin apartarse en nada de su camino natural
La prescripción de crucificar la carne con sus pasiones y sus deseos, no la recibimos para que nos demos muerte a nosotros mismos haciendo que muera toda actividad del cuerpo y toda potencia del alma, sino para que rechacemos todo deseo y todo acto malvados
Una virtud depende de otra
Abandonad vuestro anterior modo de vida y despojaos del hombre viejo que va a corromperse siguiendo deseos engañosos, para renovaros mediante una transformación espiritual de vuestra inteligencia y revestiros del Hombre Nuevo, que ha sido creado según Dios, en la justicia y la santidad de la verdad
Si la muerte, al apoderarse del hombre, ha expulsado de él la vida y ha hecho de él un muerto, con cuanta más razón la vida, al apoderarse del hombre, expulsará la muerte y volverá al hombre vivo
Nada es más urgente que separarnos primero de las pasiones y de las enfermedades
[El Espíritu de conversión] se pone en la delantera para hacer más leve el combate y suave la obra de su conversión
[Poseemos] el objeto buscado por la exclusión progresiva de su contrario
La virtud por naturaleza es una, pero toma una forma específica en cada una de las potencias del alma
El que ha vencido en un punto mostrará así que no posee perfectamente ninguna virtud... Por altas que sean las murallas y más sólidamente cerradas estén las puertas que protegen una ciudad, la traición de una sola poterna, aun muy pequeña, la entregará al pillaje
Aquel que quiere alcanzar la conformidad con la naturaleza arranca todos sus deseos según la carne hasta establecerse en su estado natural
Hemos desterrado las virtudes e introducido en su lugar las pasiones. Debemos igualmente hacer un esfuerzo, no solo para expulsar las pasiones, sino también por reintroducir las virtudes y restablecerlas en su lugar propio
Cada virtud tomada por separado es tanto más débil cuanto más defectuosas son las demás
Las santas virtudes se asemejan a la escala de Jacob... Pues las virtudes, como cada una lleva a la siguiente, conducen hasta el cielo a quien las escoge
Si el amor de Dios toma la delantera en el hombre, lo libera de todos los lazos de las pasiones que subyugaban su espíritu y le hace despreciar todos los objetos sensibles
Las pasiones son un muro delante de las virtudes escondidas del alma. Si no comienzan por caer..., las virtudes ocultas en el interior no se dejan ver... Nadie ve el sol en las tinieblas, ni la virtud del alma mientras permanece en él la turbación de las pasiones
Su crecimiento espiritual prosigue cada día, eliminando cualquier resto de infantilismo y progresando hacia la perfección cumplida del hombre. Por eso, las potencias y las energías de su alma van cambiando según su edad
En aquellos que han elevado su espíritu hacia Dios y exaltado su alma por la pasión de Dios, [la carne] deja de poseer deseos contrarios al espíritu
Esforcémonos por pecar lo menos posible
[El Espíritu de conversión] les muestra las vías de la ascesis, corporal e interior, cómo convertirse y permanecer en Dios, su Creador, que vuelve perfectas sus obras
Las virtudes no están aisladas unas de otras y es estrictamente imposible adquirir una sin alcanzar también las demás; si una virtud entra en alguien, necesariamente le siguen las otras
[Hay que] tener cuidado, al embarcarse, de no extraviarse y naufragar, y empeñarse en practicar igualmente todas las virtudes, porque ellas se mantienen unas a otras, y la inteligencia se ve traicionada habitualmente por el lado de la que flaquea
Cualquiera que sea la diversidad que presenten los vicios en su origen y su modo de consumarse, los seis primeros, o sea, gastrimargía, lujuria, filargiria, ira, tristeza y acedia, están ligados unos a otros por una suerte de parentesco y, por así decir, de encadenamiento mutuo, de modo que la abundancia de uno se convierte en el principio del siguiente; el desbordamiento de la gastrimargía produce necesariamente la lujuria; la lujuria, la filargiria; la filargiria, la ira; la ira, la tristeza; la tristeza, la pereza. Por eso se ha de emplear contra ellos una sola y misma táctica, que consiste en comenzar por el precedente la lucha contra el siguiente... Así, para vencer la acedia es preciso superar primero la tristeza; para superar la tristeza, expulsar la ira; para expulsar la ira, pisotear la filargiria; para pisotear la filargiria, extirpar la lujuria; para extirpar la lujuria, reprimir la gastrimargía. Los dos últimos vicios, la cenodoxia y el orgullo, están también unidos entre sí del modo que acabamos de explicar: el incremento del primero da origen al segundo, la exuberancia de la cenodoxia enciende la hoguera del orgullo
Una virtud aislada de las otras es, o bien una virtud que no existe, o bien, en todo caso, una virtud que está aún muy lejos de la perfección
La perfección activa consiste en dos puntos: el primero es conocer la naturaleza de los vicios y el método para curarlos; el segundo es discernir el orden de las virtudes y adecuar... nuestra alma a su perfección
[El Espíritu Santo,] para empezar les enseña a desear la mortificación de su inclinación al pecado, lo mismo que la mortificación del pecado deliberado; luego les enseña a desear que se restaure en ellos la disposición de la virtud, así como la virtud deliberada. A continuación les enseña los medios para conseguirlo
Al rico que le preguntaba para saber cómo heredar la vida eterna, el Señor dijo claramente: ‘Guarda los mandamientos’ (Lc 10, 25). Y cuando él le preguntó cuáles eran los mandamientos, le respondió que primero se alejara de las malas obras
Una es la potencia de la virtud
[Existe el riesgo de naufragar si se parte] sin dirección en la guerra contra las fuerzas opuestas... a las virtudes
El incremento de uno produce el siguiente, y si disminuye su fuerza, nos libra de él. De acuerdo con este principio, para desterrar el orgullo debemos antes ahogar la cenodoxia
El alma no accede de una sola vez a la cima; es conducida por tramos sucesivos hasta las alturas de la virtud...; nuestro progreso se realiza, pues, por grados
[Se trata de que el hombre, con ayuda del Espíritu,] se asemeje a la perfección a la muerte de Cristo en lo que concierne a la mortificación del pecado, y se asemeje a la perfección a su resurrección en lo que concierne al cumplimiento de la virtud
Las virtudes se suceden una a la otra, para que seguir su camino no nos resulte una carga demasiado pesada, y para que podamos alcanzarlas en su orden
Las virtudes se acompañan recíprocamente
Es necesario, por tanto, guerrear con método contra los adversarios
El orden que hay que seguir en la lucha no es idéntico para todos
Toda virtud es la madre de la que la sigue
El ataque no se realiza de la misma manera, así que cada uno tendrá que ordenar el combate según qué enemigo le presione más. Uno deberá luchar primero contra el vicio listado en tercer lugar; otro, contra el cuarto o el quinto. Así pues, debemos establecer nuestra táctica según el vicio que ocupa en nosotros el primer lugar y según exige el modo de atacarlo
Si descuidas a la madre que ha dado a luz a las virtudes, y partes en busca de las hijas antes de haber descubierto a su madre, estas virtudes en tu alma son como víboras