En todo momento, si el hombre puede suprimir en todo su voluntad y conservar un corazón humilde..., la gracia de Dios puede salvarlo. Y dondequiera que esté, la inquietud no se apodera de él
[El temor de Dios] desembaraza [al alma] de todo y la limpia... para hacer de ella como una tablilla preparada para recibir los carismas del Espíritu