El que no está casado se preocupa por las cosas del Señor, por complacer a su Señor
[Los esposos pueden unirse] sin traicionar en su unión las reglas de la castidad
Cuando la práctica es buena y casta, el objeto finalmente es bueno; es malo cuando ella es mala y desordenada
Cuando en el alma la razón es la primera que tiene bajo su mando a las almas, y anuda entre ellas unos lazos para lo que es manifiestamente esencial, es natural que su unión previa vaya también acompañada de la unión legítima de los cuerpos en los que ellas residen. Pero, cuando las almas se proponen otra cosa en primer lugar, y los cuerpos, en busca de placer, van a lo suyo y unen a las almas que están en ellos para ponerlas al servicio de la pasión que las agita, el hecho de que las almas vayan así a remolque de los vicios de la carne vuelve ilegítima la unión sexual
[La abstinencia periódica en el matrimonio debe] provenir de un consentimiento mutuo para dedicarse juntos a la oración, la más preciosa de las actividades
Quien practica [la continencia] en exceso tiene ‘la conciencia enferma’ como dice el apóstol
[El matrimonio es bueno, pero] la virginidad es mejor
Que [Cristo] ocupe en vuestra alma todo el sitio que no habéis querido dejar que adquiera el matrimonio
Mientras queda alguna atracción por la voluptuosidad, no se es casto
En el uso legítimo del matrimonio y en la fornicación, el acto es el mismo; lo que hace la diferencia es la intención
La castidad es unión íntima con Dios
La virginidad es mejor que lo que es bueno, pues en la virtud hay grados, elevados o inferiores...
La que no está casada se preocupa por las cosas del Señor
Puesto que encuentran impuras las relaciones carnales, a las que deben su existencia, ¿cómo podrían escapar ellos mismos de la impureza?
[Quien practica la continencia en exceso] desprecia el matrimonio
[No se puede censurar al que se casa,] pero sí reprochar que se restrinja a una esfera más modesta
Así es la consumación de la verdadera castidad: ya no tiene que combatir contra los movimientos de la concupiscencia carnal, sino que los detesta con un horror total, y se conserva en una constante e inviolable pureza
Es casto quien destierra el eros sensual con el eros divino y apaga el fuego de la tierra con el fuego del cielo
El matrimonio es bueno, pues corta la lujuria y la rabia del deseo mediante relaciones lícitas, evitando la locura de actos antinaturales. El matrimonio es bueno para quienes carecen de autocontrol; pero es mejor la virginidad, que aumenta la fertilidad del alma
El casado se preocupa de las cosas del mundo, de complacer a su mujer... y la casada se preocupa de las cosas del mundo, de complacer a su marido
Para quienes han sido santificados, santa es la simiente. Y no solo el espíritu debe ser santificado entre nosotros, sino también las costumbres, la vida y el cuerpo
[Hay que] usar del matrimonio con moderación y mesura
[La virginidad es] estéril e infructuosa en los paganos, porque no la practican con vistas a Dios
Que el amor carnal nos sirva de modelo para nuestro deseo de Dios
No os privéis uno del otro..., no vaya a ser que Satán os tiente a causa de vuestra falta de control
No hacer nada bajo el dominio del deseo
[No es pequeño el peligro de que el hombre] engañado por la experiencia del placer, no estime ya ningún bien fuera del que se disfruta por medio de la carne con un cierto apego pasional, y no se vuelva totalmente carnal por haber apartado su espíritu del deseo de los bienes incorpóreos, persiguiendo por todos los medios lo que las cosas ofrecen de agradable, hasta el punto de ser ‘más amigo del placer que de Dios’ (2 Tim 3, 4)
[Cuando no es sino una forma de escapar del matrimonio,] la virginidad [es] más vergonzosa que el libertinaje
Dichoso aquel que no siente por Dios una pasión menos violenta que la del enamorado por su amada
A fin de evitar la lujuria, que cada uno tenga su mujer, y que cada mujer tenga su marido
[Numerosas personas,] una vez en posesión de semejante experiencia, tras haber dirigido toda su potencia de desear hacia las cosas... y derivado el impulso de su pensamiento desde las realidades divinas hacia... ellas, abren de par en par el campo de su interior a las pasiones, hasta el punto de cesar todo movimiento hacia las realidades de arriba y ver desecarse completamente este deseo, cuyo trayecto invertido se dirige hacia las pasiones
Al hablar de virginidad, el apóstol hace consistir su excelencia no tanto en la castidad del cuerpo como en la facilidad que nos proporciona para consagrarnos a Dios y dedicarnos a la piedad
He visto almas impuras que se entregaban con furia al amor carnal; cuando su experiencia de este amor les condujo al arrepentimiento, trasladaron todo su amor al Señor y, superando entonces todo temor, se aguijoneaban insaciablemente para amar a Dios. Por eso el Señor, al hablar de esta casta pecadora, no dice que hubiera tenido miedo, sino que había amado mucho, y que pudo fácilmente expulsar el amor con el amor (Lc 7, 47)
No os privéis uno del otro... no vaya a tentaros Satán a causa de vuestra falta de control
Esto es lo que sabemos a propósito del matrimonio: hay que dar prioridad al cuidado y al deseo de las cosas divinas
[Aquellos] que hacen voto de castidad no se proponen solo mantenerse puros, sino sobre todo no ocuparse más que de las cosas de Dios, consagrarse por entero a su servicio
[Es casto] aquel que posee permanentemente una perfecta insensibilidad a la vista de los seres sensibles y corporales, sea cual sea su diferente belleza o sexo
A los que no están casados y a las viudas, les digo que es bueno que permanezcan como yo. Pero, si no pueden contenerse, que se casen, pues más vale casarse que abrasarse
La virtud en el matrimonio es tanto menos fácil cuanto que el cuidado de una esposa y la preocupación solícita por los hijos detienen a nuestra alma en sus aspiraciones hacia el cielo y la conducen forzosamente a las preocupaciones de la tierra
La regla y la característica de una castidad perfecta y muy pura es mantenerse casi en las mismas disposiciones frente a los cuerpos animados o inanimados, las criaturas racionales o las que están desprovistas de razón
Que el matrimonio sea honrado por todos y el lecho conyugal esté exento de mancha
[Jesús] no elimina solo el mal, sino la raíz del mal; pues la raíz del adulterio es la codicia impúdica. El Señor, por tanto, no corrige solo el adulterio, sino también la codicia. Los médicos combaten las causas de las enfermedades... Eso es también lo que hace Jesucristo
Dichoso en verdad aquel que ha logrado una insensibilidad perfecta ante cualquier cuerpo, cualquier tez y cualquier belleza
Que el marido dé a su mujer lo que le debe, y que la mujer actúe de la misma manera para con su marido. No es la mujer quien dispone de su cuerpo, sino su marido. Igual que no es el marido quien dispone de su cuerpo, sino su mujer. No os privéis uno del otro, a no ser de común acuerdo y por un tiempo, para daros a la oración; luego volved juntos
Me han contado un hecho que denota una pureza soberana y extraordinaria. Me han dicho que un hombre, viendo un cuerpo de una belleza singular, halló en ello ocasión de adorar y glorificar con sus alabanzas la soberana belleza de la que aquella no era sino la obra, y por esta sola visión se sintió transportado por entero del fuego del amor divino, y se volvió un mar de lágrimas. Y era una maravilla asombrosa ver que, lo que podría haber hecho caer a otro en un precipicio, procuraba coronas a este
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia
El hombre se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Este misterio es grande; digo esto en relación con Cristo y la Iglesia
[En Cristo] ya no hay hombre o mujer