Quotes on templanza — 74 quotes

On templanza

Trato mi cuerpo con dureza y lo tengo sometido

Pablo Apóstol 1 Cor 9, 27

La templanza solo es virtuosa en la medida en que la inspira el amor de Dios

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, Stromata, III, 6-7

Controla tu estómago y controlarás tus otras pasiones

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Poemas, II, II, 6

[La templanza es] el principio de la vida espiritual

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17

Lo mismo que el agua encerrada en un conducto hermético es empujada a menudo hacia arriba, verticalmente, bajo una presión ascendente, a falta de un lugar en que expandirse, y eso a pesar de su movimiento natural que la lleva hacia abajo, así también la inteligencia humana, estrechamente canalizada por todos lados por la templanza, estará como elevada hacia el deseo de los bienes superiores por su disposición natural a moverse, a falta de salidas donde extraviarse, pues al haber recibido de su Creador un movimiento perpetuo, tal naturaleza no puede nunca estabilizarse y, si se le impide utilizar su movimiento en la dirección de las vanidades, no tiene otro remedio que dirigirse en línea recta a la realidad

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XX, 2-3; VI, 2

Come sin comer, bebe sin beber

Poemén Apotegmas, Eth. Col. 14, 63

[La templanza] cura la parte desiderativa del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35

La templanza consiste en no dejarse arrastrar por ninguna pasión

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Tito, II, 2

El placer que se obtiene de forma natural al comer no es un mal esencial

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXI, 15

Mandamos dominar al cuerpo para que no se recargue de alimentos y haga que el alma se hunda en los pecados y, por otra parte, que no se encoja e impida al alma dedicarse a las cosas espirituales. Pero el alma debe forzar al cuerpo de tal modo que, si él se debilita, ella ceda un poco, y cuando él recupere la energía, ella vuelva a estrechar las riendas

Hipacio de Rufinianas Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 70-71

La templanza es una denominación común a todas las virtudes

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 42

[La templanza produce el efecto de] domar las pasiones del cuerpo

Calínico Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 63. Cf. Evagrio Póntico, Tratado práctico, 35; Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 16

[Aquel que] busca las cosas de arriba, piensa en las cosas de arriba, y medita en las cosas de arriba, [olvida ‘comer su pan’ (Sal 101, 5)]

Barsanufio de Gaza Barsanufio, Cartas, 154

A propósito de la templanza dicen los Padres que, tanto al comer como al beber, debemos quedarnos un poco cortos, es decir, no llenarnos el vientre ni de comida ni de bebida

Juan de Gaza Juan de Gaza, Cartas, 155

Cristo, médico de nuestras almas..., da a cada pasión el remedio apropiado...: la templanza contra el amor al placer

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 113. Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17; Clemente de Alejandría, Stromata, III, 7

Quien ha recibido al Consolador, implora su ayuda contra mí [la gastrimargía]; y Él, invocado así, no me permite actuar de forma apasionada

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XIV, 38

[El papel de la justicia] es realizar una especie de acuerdo y de armonía entre las partes del alma

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 3; cf. II, 79

Un sabio que conoce las cosas de Dios ha dicho: ‘El comienzo del fruto es la flor, y el comienzo de la ascesis es la templanza’

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 66

El cuerpo no es malo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 1

[Dios] creó [los alimentos] para que sean tomados con acción de gracias por aquellos que son fieles y han conocido la verdad

Pablo Apóstol 1 Tim 4, 3

En cuanto a las pasiones del alma, sólo se puede asignar una medida a la templanza: la renuncia completa a todas aquellas que tienden al placer culpable

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 19

El hombre con templanza debe usar esta regla para su propia vida: no aplicar nunca su alma a un objeto en el que se halle mezclado ningún esbozo de placer y, sobre todo, guardarse del placer del gusto... A fin de que nuestro cuerpo permanezca soberanamente tranquilo y no lo turbe ninguno de los movimientos apasionados que nacen de estar saciado, debemos estar atentos a que no sea el placer, sino la utilidad, lo que defina en cada caso la medida de la conducta conforme a la templanza y el límite del disfrute. Y si el mismo agrado se encuentra íntimamente ligado a la utilidad..., no debemos rechazar la utilidad a causa del gozo que la acompaña, ni tampoco, por supuesto, perseguir en primer lugar el placer, sino que conviene, a la vez que se escoge lo que hay de útil en todas las cosas, despreciar lo que encanta a los sentidos

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XXI, 2 (cf. 3)

[El placer,] si no va acompañado de intemperancia... o de algún otro vicio, no se puede decir que sea malo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXI, 15

Los atletas deben entrenarse en el odio a todos los deseos irracionales de tal modo que adquieran la costumbre de odiarlos; pero, respecto a los alimentos, habría que conservar la templanza de manera que no se llegue nunca a detestar ninguno, pues esto es una abominación y un puro acto diabólico

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 43

Aquel que se domina con ciencia... mediante la templanza, espera obtener la castidad

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XIV, 153

[La gastrimargía es] la introductora de todas las demás pasiones

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XIV, 35

Casi todos los pecados tienen por causa el placer

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 41. Cf. Evagrio Póntico, Tratado práctico, 75

La ascesis corporal, quiero decir el ayuno, la templanza, el acostarse en el suelo, el permanecer de pie, la vigilia y todas las demás cosas que afectan por naturaleza al cuerpo, calman la parte apasionada librándola del pecado activo. Tales cosas... educan a nuestro hombre exterior y nos guardan de las pasiones activas

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 112

[El apóstol] muestra que él no acusa a la carne, sino al deseo sobrevenido... a causa de la caída

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 2, 1

Ya comáis, ya bebáis, hacedlo todo para la gloria de Dios

Pablo Apóstol 1 Cor 10, 31

[La templanza es] la renuncia a las cosas agradables

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17

[Hay que] usar del matrimonio con moderación y mesura

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, VII, 3; VIII

La regla general que hay que seguir respecto a la templanza es permitirse... el alimento necesario para sustentar el cuerpo, no lo bastante para saciarlo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, II, 22; Instituciones cenobíticas, V, 8

Quien quiera ser purificado de los pecados... debe, en primer lugar, evitar la falta de discernimiento sobre la comida pues, según los Padres, la falta de discernimiento a propósito de la comida engendra en el hombre todos los males

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XV, 161

La lucha [debe] dirigirse [únicamente] contra la pasión

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 38-40

[La templanza es un] fruto del Espíritu

Pablo Apóstol Gal 5, 22

La templanza es la destrucción del pecado, la aniquilación de las pasiones, la mortificación del cuerpo hasta en sus apetitos y sus deseos, el principio de la vida espiritual..., pues rompe en ella el aguijón de la voluptuosidad. El placer es, en efecto, el gran cebo del mal que nos vuelve a nosotros los hombres tan inclinados al pecado y por el cual toda el alma es atraída hacia la muerte como por un anzuelo. Si no nos dejamos afeminar por él ni nos doblamos bajo su yugo, escapamos gracias a la templanza de todo pecado

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17

La sentencia de los Padres está profundamente justificada y demostrada por la experiencia: la medida... de la templanza consiste en la privación que nos imponemos sobre la cantidad de comida; y la perfección de esta virtud, a la que debemos tender, es la misma para todos: parar de comer lo que estamos obligados a tomar para sostener nuestro cuerpo quedándonos con hambre

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, II, 22; Instituciones cenobíticas, V, 8

Come por necesidad quien, habiéndose fijado una ración diaria, la disminuye si, por la pesadez que le causa, se da cuenta de que debe suprimir algo de ella. Y añade un pequeño suplemento a esta ración si, por el contrario, lejos de causarle pesadez, no sostiene su cuerpo y debe ser ligeramente aumentada. De esta manera, evalúa con precisión sus necesidades y se adapta después a lo fijado, no con vistas al placer, sino con el fin de mantener la fuerza de su cuerpo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XV, 162

El espíritu amigo de Dios combate, no los objetos y sus representaciones, sino las pasiones que están ligadas a estas representaciones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 38-40

Abrazamos la templanza por amor al Señor

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

Que nadie... coma hasta saciarse. En efecto, no solo es la calidad, sino también la cantidad de los alimentos lo que embota la vivacidad del corazón, vuelve más pesados tanto al espíritu como al cuerpo y atiza el fuego de los vicios

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 5-6

[La templanza] conserva al espíritu libre frente a los objetos y su representación

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 38-40

[La templanza es] el rechazo opuesto al cuerpo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

El espíritu, entorpecido por la comida, no puede ya guardar la regla del discernimiento..., ya que todos los excesos de comida lo vuelven vacilante e inestable

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 5-6

No tener ningún apego a los objetos es bueno; permanecer sin pasión ante sus representaciones, es mucho mejor

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 38-40

[La templanza es, correlativamente,] la adhesión dada a Dios

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

[Debemos] buscar la templanza... en primer lugar en el testimonio de la conciencia

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 9

[El diablo ha convencido al hombre] de que desvíe su deseo de lo que le estaba permitido a lo que le estaba prohibido

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

La templanza es la destrucción del pecado, el aniquilamiento de las pasiones

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17. Cf. Talasio, Centurias, I, 11; 14; 93

[El hombre debe] extinguir la concupiscencia del comer [mediante el deseo de la perfección]

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 14; 16

Era necesario... que lo concupiscible, purificado del afecto de amor egoísta, dirigiera su deseo solo a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

[Si el deseo apasionado es la enfermedad del alma,] la templanza es su salud

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

En efecto, nunca podremos despreciar el placer de los alimentos terrenos, si nuestro espíritu no se apega a la contemplación divina y no encuentra su felicidad más bien en el amor a la virtud y en la belleza de los alimentos celestiales

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 14; 16

Depravado, el espíritu sigue al cuerpo, al que sus sentidos arrastran por la pendiente de sus apetitos y sus placeres propios, y consiente a sus imaginaciones e impulsos. Virtuoso, conserva la templanza y resiste a las imaginaciones e impulsos apasionados; más aún, se esfuerza por volver hacia el bien las mociones de este género que experimenta

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 56

La templanza no enseña la castidad, la procura

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

[Las pasiones corporales] no se curan sino con un tratamiento doble

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4; Instituciones cenobíticas, V, 14; 20; Juan Clímaco, Escala, XIV, 29

[Quien conserva el cuerpo] a resguardo del placer como de una enfermedad, hace de él un auxiliar al servicio de los bienes superiores

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

La templanza nos libera porque es a la vez medicina y poder

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

La gastrimargía y la lujuria..., que muchas veces se despiertan sin que la voluntad intervenga, a instigación y por el prurito de la propia carne, necesitan un objeto externo para consumarse, y no se llevan a efecto más que mediante un acto del cuerpo... Precisamente, por el hecho de que no se consuman sino por el ministerio de la carne, estos dos vicios requieren especialmente, además de la terapéutica espiritual del alma, la práctica de la templanza corporal

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4; Instituciones cenobíticas, V, 14; 20; Juan Clímaco, Escala, XIV, 29

[Por la templanza el hombre] hace rectos los caminos tortuosos de las pasiones voluntarias, es decir, los movimientos del placer

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 46, en PG 90, 429A; cf. 428B

La templanza es Dios, porque Él no desea nada y lo tiene todo en sí mismo... Como no carece de nada, se halla en una absoluta plenitud

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

El segundo combate, según la enseñanza recibida de nuestros Padres, es contra el espíritu de lujuria. Dura más tiempo y es más tenaz que todas las demás, y raros son aquellos que logran una victoria completa. Es un combate terrible

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 1

La templanza conserva libre al espíritu frente a los objetos y sus representaciones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 85; III, 39 (cita); IV, 79

El objetivo de la templanza lo realizamos de esta manera: por una parte usamos conforme a nuestras necesidades las cosas más simples, necesarias para la vida, evitando toda saciedad; por otra, nos abstenemos de todo lo que no sirve más que para el placer

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18 (cf. 17; 19; Cartas, XXII)

[La terapéutica de la lujuria] requiere especialmente, además de los remedios espirituales, la práctica de la templanza [corporal]

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4. Cf. Juan de Gaza, Cartas, 248

Las mociones del alma son racionales cuando su parte desiderativa está dirigida por la templanza

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 15

Todo lo creado por Dios es bueno

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18. Cf. Juan Casiano, Conferencias, V, 19

[La templanza apaga la concupiscencia] incitando a suprimir todo aquello que no responde a una necesidad, sino que procura solamente placer. No permite que uno se conceda más que lo que es necesario para vivir; no busca lo agradable, sino lo útil, y calcula la comida y la bebida conforme a la necesidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 23

En cuanto a los alimentos, como las necesidades varían de unos a otros según la edad, las ocupaciones y la constitución física, se necesitan regímenes y tratamientos distintos. De ahí se deriva que no se puede abarcar en una sola regla todas aquellas que se imponen en el ejercicio de la piedad...

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 19. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 5

[La gastrimargía es] la destructora de todos los frutos de las virtudes

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 65, en PG 90, 768A

[La templanza] procura la salud

Basilio de Cesarea Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18; Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 62; 72; Juan Crisóstomo, Tratado de la virginidad, 71; Gregorio de Nisa, Homilías sobre el Cantar de los cantares, XII

[La templanza ayuda a] conservar el espíritu libre frente a los objetos y sus representaciones

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 39 (cita). Cf. Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 63; Clemente de Alejandría, Stromata, VII, 12; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 57; 72; Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 22; Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 75

[La templanza] facilita las funciones del alma

Basilio de Cesarea Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18; Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 24; 63; 70; Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XXII, 2 (cita); Juan Clímaco, Escala, XIV, 22; XXVIII, 14