Depravado, el espíritu sigue al cuerpo, al que sus sentidos arrastran por la pendiente de sus apetitos y sus placeres propios, y consiente a sus imaginaciones e impulsos. Virtuoso, conserva la templanza y resiste a las imaginaciones e impulsos apasionados; más aún, se esfuerza por volver hacia el bien las mociones de este género que experimenta
Translated from Greek
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